66. Elise
Elise
Dicen que el miedo tiene muchas caras.
No siempre se presenta gritando.
A veces llega en silencio, como ese guardián discreto que custodia el castillo de la incertidumbre.
El miedo nos protege, nos mantiene vivos, pero también nos encoge si lo dejamos mandar.
Hay miedos que avisan y otros que encierran.
Hay miedos cuyo origen desconoces, pero que se activan por instinto.
Aunque he tardado en verlo, llevo escondiéndome del miedo desde que tengo uso de razón. Mi refugio ha sido el presente, donde me he creído a salvo de ese miedo que luce el disfraz de los días futuros o de un pasado que amenaza con volver.
Pero hay veces que ocurre. Miras a tu alrededor y lo sabes: esconderse no es la respuesta si el miedo viene de un rincón que se guarece dentro de ti.
Y, quizá, la respuesta no sea eliminarlo. Quizá baste con mirarlo de frente y preguntarle qué viene a decirnos, para qué ha llegado, cuál es su mensaje.