El verano en que dejaste de odiarme Capítulo 8
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Capítulo 8

Todos los días sale el sol

Bongo Botrako

Todos los días sale el Sol, chipirón

J ueves. Sin rastro de Gael. ¡Lo sabía! La bruja de Carmina lleva todo el día aquí metida en casa de la señora Reme como si hubiese decidido recuperar de golpe todos los años de visitas pendientes. Y yo, intento no pensar demasiado en cierto profesor frustrado con complejo de armario empotrado.

Mejor me callo.

La madre de Gael y yo nunca hemos terminado de encajar. No nos llevamos mal, pero tampoco bien.

Es una de esas personas que consigue hacerte sentir fuera de lugar sin necesidad de decir nada ofensivo. Es como si perteneciera a un mundo completamente distinto al tuyo.

El único tema en el que coincidimos son los gatos. Tiene seis recogidos de la calle y, eso sí, los cuida de maravilla. Pero incluso cuando habla de eso parece que estuviese presentando una candidatura a mujer del año.

¡Ubíquese, señora!

Llevo yo media vida poniéndoles agua y comida a los gatos de la plaza y todavía no me han dado una medalla.

Resoplo mientras cambio las sábanas de la cama de la señora Reme. Definitivamente el problema no es Carmina. El problema es que llevo dos días mirando hacia la puerta esperando que aparezca cierto imbécil.

Y eso me fastidia muchísimo más de lo que debería.

Cuando llego a casa abro el chat del Aquelarre . Sí, así se llama nuestro grupo.

Nos viene como anillo al dedo, no dejamos títere con cabeza. Hasta tenemos una lista negra en la que vamos añadiendo nombres según nos tocan la seta.