Capítulo 35
Pasado
En un lugar desconocido
Camino entre la maleza, con la mente cada vez más embotada, intentando encontrar el camino de vuelta al monasterio.
Debo volver al punto exacto al que llegué y saltar desde allí a mi presente.
Tiene que ser lo más cerca posible del lugar donde dejé mi mochila escondida, que contiene lo necesario para mantenerme con vida hasta que me lleven al hospital de mi amigo David.
Si no fuera por el efecto Pausa ya estaría muerto.
Lo sé porque esta situación ya la he vivido.
En cuanto vuelva a mi presente tendré pocos minutos para actuar o el veneno acabará conmigo.
Ya estuvo a punto de hacerlo una vez y lo volverá a hacer.
Debo encontrar el camino de vuelta, pero la cabeza comienza a dolerme y la mente se me nubla cada vez más.
Piensa, Quim, piensa.
Trepo a lo alto de una colina para ver mejor el paisaje.
Todavía no ha anochecido y eso me ayuda.
A lo lejos, hacia el este, consigo ver el edificio majestuoso del monasterio. Hacia él debo caminar antes de desmayarme.
Ando con paso firme y decidido, pero cada vez me cuesta más mantener el ritmo. Por suerte, esos cabrones me tenían encerrado muy cerca. Rodeo el patio, paso por delante de la entrada principal, y, al cabo de unos minutos, doy con el lugar exacto donde llegué.
Me siento en el suelo.
Me cuesta respirar, cada vez más.
Soy consciente de que, una vez que vuelva, necesito ser rápido porque voy a tener poco tiempo para actuar.
Me concentro.
Olvido el dolor del brazo y el sopor que me persigue como un mal sueño al que no quiero entrar.
Cierro los ojos.
Respiro y me dejo llevar al presente.