Año 2029
Dos años antes del Despertar
Cuando la aparición de la Inteligencia Artificial General hizo que el statu quo mundial se tambalease, se puso en funcionamiento toda la maquinaria de Washington en busca de una solución que asegurase la jerarquía del poder y, por tanto, su propia supervivencia.
La propaganda era cada vez menos eficaz, y todos los intentos por imponer un relato convincente fracasaban.
Controlar las redes era casi imposible; cuanto más lo intentaban, más debilitaban su legitimidad.
La respuesta llegaría poco después de la mano de la propia AGI, la misma que previamente los había puesto contra las cuerdas.
El Gobierno se hizo con el control de la investigación del Grupo Helixion y puso al frente a un leal militante del partido, el doctor William Tremayne, un científico social laureado por su beligerante activismo contra el calentamiento global.
Tremayne fue capaz de ver que sus intereses y los del Gobierno corrían parejos y de aquella sinergia nació el proyecto «GENESIS».
GENESIS (Genomic Engineering and Neural Enhancement Solutions for Individual Subjects) fue fruto de una ambiciosa visión del doctor Tremayne, que afirmaba que dentro de cada persona existía una conciencia colectiva, una suerte de «voz dormida» que nos unía como especie y que a lo largo de los siglos había sido amordazada por el que a su juicio era el mayor defecto de la humanidad: el egoísmo.
Afirmaba que gracias a las investigaciones con neuroplacina, podría llegar a producirse un compuesto que atrofiaría las pulsiones egoístas en la población después de dos o tres generaciones.
Al alterar los gametos de los sujetos, los descendientes de los afectados serían cada vez más generosos, hasta el punto de que antepondrían el interés colectivo a sus ambiciones y sueños individuales.
El resultado sería un pueblo más unido, manso y dúctil, propenso a perseguir el bien común.
El Gobierno accedió a todas las condiciones que exigió Tremayne para lograr este objetivo, entre las que se encontraba la total autonomía presupuestaria de su investigación.
No solo eso, sino que, acuciados por la urgencia de la coyuntura social, le dieron carta blanca para saltarse todas las restricciones legales y bioéticas en materia de clonación humana con el fin de obtener resultados lo antes posible.
Tremayne convenció a los mejores expertos en cada campo prometiéndoles financiación prácticamente ilimitada para sus investigaciones y ocultándoles el verdadero objetivo del proyecto mediante un sistema de compartimentación.
Todos serían piezas aisladas de un engranaje superior cuya función final desconocerían por completo.
Por su parte, el Gobierno desvió una ingente cantidad de fondos reservados que no aparecían en los libros de cuentas, lo que serviría para financiar la construcción de una colonia científica aprovechando unos suburbios residenciales abandonados cerca de la frontera con México.
Pocas semanas después, el proyecto GENESIS se puso en marcha.