Lo que hay dentro
Del otro lado no había oscuridad, como Kim había imaginado durante meses de pesadillas. Había una luz suave, sin origen, que envolvía un espacio que no tenía ni principio ni nal, y que sin embargo, de alguna forma imposible, se sentía exactamente del tamaño de su propio pecho.
¾Por qué me enseñas todo esto? preguntó Kim, sin saber si hablaba en voz alta o solo con el pensamiento.Porque quiero que elijas con los ojos abiertos contestó el Umbral, y su voz ya no sonaba como la de Kim, ni como la de nadie que ella conociera; sonaba, simplemente, como algo muy antiguo y muy cansado de estar solo.
Todos los que llegaron antes que tú llegaron a ciegas, arrastrados o desesperados.
Tú eres la primera que ha llegado queriendo mirar de frente lo que va a perder.Kim pensó en Ana, en su miedo de no distinguir ya lo real de lo tejido.
Pensó en Emma, en Diego, en el peso de dieciséis años de silencio.
Pensó en Gabriel llorando en el suelo de un trastero, en Evelyn y en la advertencia de una abuela que nadie había sabido escuchar a tiempo.
Pensó en Lucas, con la marca en la palma de la mano, admitiendo en la oscuridad de su habitación que ya no sabía cuánto de lo que sentía era suyo.
Pensó en Arthur, con setenta y tres años de culpa doblados sobre los hombros como un abrigo demasiado pesado.Quiero llevarme todo eso dijo Kim, con una claridad que la sorprendió incluso a ella misma.
No quiero perder la capacidad de recordarlos, de quererlos, de saber por qué hago esto.
Si eso signica que sigo siendo un poco humana al otro lado, entonces esa es mi condición.El Umbral guardó silencio un largo instante, un silencio que a Kim le pareció, de algún modo imposible de explicar, sorprendido.Nunca nadie me ha pedido conservar el amor dijo al n.
Solo pedían no sufrir, o no olvidar el dolor, o traer de vuelta lo que habían perdido.
Tú pides algo distinto.Porque el amor no es lo que me trajo aquí desesperada contestó Kim.
Es lo que me trae aquí segura de que estoy haciendo lo correcto.
Si me lo quitas, ya no soy yo la que completa esto.
Eres tú, usando mi cara.Otro silencio, más largo esta vez.
Y después, con una calidez que Kim no esperaba de algo tan antiguo:Entonces que así sea.
Te llevas el amor. Yo me quedo con el hambre.
Es un trato justo, corazón mío. El primero que hago así en toda mi existencia.