Modica y devuelve
Evelyn extendió la fotografía sobre la mesa de Gabriel esa misma noche, junto con las páginas del informe impresas a toda prisa en una tienda de fotocopias.
Nadie tocó la foto durante un rato; se limitaron a mirarla, a mirar a Arthur que había insistido en estar presente, a pesar de que Kim había intentado convencerlo de que se quedara en casa y a mirar de nuevo la foto, como si repetir el gesto pudiera cambiar lo que decía.