Capítulo 37 Cosecha de sombras
Eran las cuatro de la mañana. Me desperté aún con el horario alterado por las guardias de las semanas pasadas.
El clima ya no era el abrazo cálido de Portugal; eran los últimos días de junio y estábamos de regreso en nuestro apartamento de One Hyde Park.
Hice un poco de ejercicio, jugué con Ceniza, comí toda la comida «que apestaba horrible», según palabras de Donna antes de que se despertara, y ya.
Después del desayuno estaba desocupado, sin escuela ni misiones.
En el chat del escuadrón compartíamos noticias de las ciudades fantasma.
Cada vez que los noticieros informaban acontecimientos inexplicables, algún incendio o simplemente una explosión, sabíamos que se había desplegado alguna operación de las organizaciones hermanas al Grupo de los Cien; sin embargo, aún no tenía idea de cómo construiría de cero una organización que dignificara la historia del grupo.
La tristeza de ser miembro de algo con fecha de expiración me embargó. Cuando salí de la cocina y me disponía a ver por qué Donna estaba tan traumada con The Last of Us Part II, Sora estaba de pie en la sala con el control de la consola en mano, ofreciéndomelo.
—Odiarás a Naughty Dog en una hora y media y me preguntarás que por qué diablos no te lo advertí. ¿Te advierto?
Me senté, prendí la consola y Sora se acostó en mis piernas.
—No, cero spoilers en esta casa —dije con un tono de autoridad sin darme cuenta de que inauguré la primera regla de este hogar. Donna llevaba como treinta y cinco antes de esa, pero no le había hecho caso.
—Eso me dijiste y después me reprochaste llorando; como quieras —la vidente jugueteaba con una almohada dándole vueltas mientras veía al techo—.
Por cierto, cuando te dije que nos viéramos pronto de lo contrario serías un escuincle de dieciséis años casado, no me refería a que te convirtieras en un escuincle con bebé en camino de diecisiete años —no era un regaño, era una observación pragmática—.
Tu madre te va a matar —Sora golpeó mi septum.
—Ya tengo un plan, solo tengo que esperar a que Zane regrese de la muerte todo tatuado, con Ceci embarazada, lo chantajearé con algo para que se ponga un montón de piercings y después yo apareceré como víctima de su mal ejemplo —sonreí de manera maliciosa, era perfecto mi plan.
—No funcionará. Zane te usará como carne de cañón por primera vez y, ¿sabes lo peor?
—Lo disfrutará —ambos reímos al decirlo al unísono. Todo este tiempo extrañé tanto a Sora que estos momentos con ella, aunque parecían robados, eran invaluables.
—¿Ya me dirás qué fue todo eso del arcángel y tu ataque de caleidoscopio?
—¿Te gustó? Siento que es un poco asqueroso y hace que me salga de control, pero es como si sumáramos todos los posibles futuros descartados de una persona en un mismo tiempo y espacio; tal vez yo no hago clones como Bee cuando suelta su enjambre ni los repulsivos esquejes que hace Baal, pero soy letal yo solita.
Respecto a lo otro, estoy muy comprometida.
Miguel envió a Uriel como ultimátum; pensé que tendría más tiempo para solucionar las cosas con tu hermano.
Si me caso con otro Líder Supremo, se anula el compromiso; ni siquiera lo había pensado porque implicaba casarme con alguno de mis hermanos.
Si rechazo el compromiso estalla una guerra entre Paraíso e Inferno de nuevo.
Pero mis demás hermanos no dejarían que las regiones se enfrenten de nuevo, así que si no nos casamos, le otorgarán a Miguel el control de Modeo y me mandarán al Purgatorio para redimir mis pecados.
Si peleo con él se tomará como una declaración de guerra y atacarán mi reino.
Aún no redimo esta maldita cosa —Sora se comenzó a mover como gusano tratando de alcanzar la marca de su espalda—.
Si me salgo de control, estaré consumida por mi pecado sin ser yo misma y podría estar siglos sin volver a Terra.
Si acepto el compromiso automáticamente me iré a Paraíso, me lavarán la cabeza y seré la feliz esposa de ese santurrón idiota.
—¿Zane está enterado de esto?
Volver a jugar con Joel mientras iba de regreso a Jackson me hizo revivir aquel cumpleaños en el que no tuve que ir a la escuela para poder jugar la primera parte.
—Es lo que he estado discutiendo con él cada vez que nos vemos, pero es un terco cabeza hueca y no se quiere casar.
—¿Quién no se quiere casar? —Donna llegó soñolienta, levantó las piernas de Sora para entrar al sofá y se acostó abrazando a la vidente.
—Eres una chamaca muy rara —Sora comenzó a acariciar a mi lither de la cabeza, víctima de la ternura que Donna desprendía sin su armadura contra las personas.
—Gabe te ama, «Soso». Todo lo que me ha dicho de ti hace que te adore sin mayor remedio, además yo siempre quise...
—Sí, sí, una hermana mayor, bla, bla, bla.
Ahora entiendo por qué no te soportan aquellas dos; en verdad eres un changuito insoportablemente tierno —dijo Sora, apretando las mejillas de la lither—.
En fin, y te lo digo con todo el amor de mi corazón: en tu vida me vuelvas a decir Soso, So, Zu o Az y mucho menos Sorita, es más, ninguna de las contracciones que se te ocurran, ¿estamos?
—Perdón, Sora.
—Así me gusta, hermosa —Sora era temible. El hecho de que pusiera en su lugar a Donna, por alguna extraña razón no me molestó. Supongo que eran cosas de hermanas mayores.
Después de un rato, una vez más la vidente había estado en lo correcto cuando llegó aquella parte de la que no pretendo hablar; apagué la consola, le reclamé a la vidente y me fui a buscar a Ceniza fingiendo que un videojuego no me acababa de hacer llorar.
Donna llegó corriendo al cuarto, preocupada.
—Me mandó un mensaje Claude; no saben dónde está Fred y encontraron algunas cosas sospechosas en su habitación. Están en camino. Quieren hablar Zane y Claude conmigo.
Donna, con un temblor en las manos que trataba de frenar sujetándolas, estaba preocupada por Fred; si bien yo no tenía el más mínimo afecto por él, la tranquilidad de Donna lo era todo para mí. Sora contestó el interfón antes de que sonara cuando el conserje anunció la llegada de los vampiros.
—¿Qué haces aquí? —Zane no se molestaba en ocultar lo incómodo que le resultaba la presencia de la vidente.
—Cuido a los niños, como siempre —Sora tomó a Donna y se sentaron juntas en la sala.
—Donna, Frederick desapareció. Busqué en las cámaras de seguridad y la última vez que aparece por la mansión fue cuando salimos rumbo a Portugal.
En las cámaras se le ve hablando con Drake.
También encontramos esto entre sus cosas —Claude le entregó a la lither uno de los brazaletes con los que nos ubicaban para extraernos, cubierto de sangre seca, con la identificación de uno de los cadetes que murieron en el primer ataque al cuartel.
—No puede ser, Fred tiene problemas de carácter pero no es una mala persona. Mi hermano no es un terrorista —Donna, preocupada, se aferraba a Sora tratando de defender a su hermano de manera instintiva.
—Puede estar influenciado por Drake, como le pasó a Natalie el año pasado —comenté tratando de encontrar la lógica en todo lo que había pasado—.
En el cumpleaños de Zane, él se fue contigo al cuartel —recordé el momento en el que vi cómo Romano desapareció con mi novia cuando la neblina de Sora nos envolvió para sacar a Levi de Aethelgard Hall.
—Me dijo que fue por error, que me vio desaparecer y trató de detenerme.
Cuando inició el ataque de Charles, al no tener entrenamiento le pedí que se quedara con los técnicos y el personal civil.
Cuando lo encontré estaba tan aterrado y cubierto de sangre que descarté algún día poder trabajar con él.
—La sangre parecía coagulada, podrida y con vísceras o...
—Gabe, Fred no mató al cadete, esto debe de ser un error.
—Perdón Donna, tienes razón —por el bien del bebé no quería que la lither se alterara.
—Donna, es más que obvio que Frederick está de alguna manera bajo el control de Drake. ¿Sabes dónde puede estar en estos momentos? —mi hermano rugió ante la evidente realidad.
—¡Zane, no, por favor! ¡Él se equivocó, mi hermano no es malo! —Donna gritaba desesperada, sus ojos llenos de pánico me buscaron mientras se ponía en pie—. Por favor, no dejes que lo dañe.
—Si Fred... —era la primera vez que me refería a él sin dejo de desprecio— está bajo el control de Drake, debe de ser tratado igual que Natalie y Angela.
—Esto es diferente, Gabriel. Drake cambió a Angela por Natalie y antes de que ella fuera enviada a Inferno tú pactaste por ella.
No sabemos cuánto tiempo tenemos o si ya cumplió su encomienda con Lucifer; si no hacemos algo será enviado a Inferno.
Y por el momento los únicos lugares seguros para Frederick son Atán, Élfegor y Modeo.
Si llega a cualquier otra región con quien no tenemos relación, será nombrado archiduque o algún otro escaño en las casas de Inferno y el resultado será el mismo: en cuanto tenga su título se convertirá en un demonio y si lo envían de regreso, solo sería para causar problemas; yo lo tendría que detener.
Las duras palabras de mi hermano resonaban en Donna; estaba a punto de perder al último miembro de su familia.
—Los ayudaré a buscarlo, pero juren que no lo lastimarán —Donna clavó su mirada en mí y se aferró a mi brazo, mientras su labio inferior no paraba de temblar.
Tal vez fue mi rostro descolocado, o la rabia de saber que Romano había estado detrás de la destrucción del cuartel y de las muertes de tantos souldiers.
O simplemente me había visto tantas veces aniquilar al enemigo que si su hermano era nuestro siguiente objetivo, sabía que haría lo necesario para cumplir la misión.
—Por favor, Gabe, por nosotros.
Sabía perfectamente a qué se refería con «nosotros», bajé la mirada y asentí tragándome el odio por el bien de mi familia.