Capítulo 31 El muro que nos divide #2
—Espero que nos manden directo a casa, quiero seguir viendo la serie contigo —comenté sintiendo cómo la espalda y las botas me estaban matando.
Donna peleaba desde la retaguardia ahora que Nguyen y Petrov eran dos obeliscos a los que no se les pasaba nada con sus ataques coordinados; estaba más enfocada en trabajar en conjunto con Patel como lanzadoras de conjuros para que Linström y Abara comenzaran a aplicarse artes oscuras y tomaran el rol de asesinos, algo que no habíamos podido lograr hasta el momento.
A pesar de que solo soportaban tres artes oscuras a la vez, era más que suficiente para ir eliminando amenazas sin ser detectados.
Por lo que había observado en las últimas semanas, Charles ya había superado su fascinación por la mitología griega y ahora estaba creando bichos más parecidos a las culturas prehispánicas.
Ya que sus quimeras y monstruos eran prácticamente alebrijes zombies, incluso brillaban en colores neón como las artesanías que vendían cerca de los lugares turísticos donde mis padres excavaban cuando éramos más pequeños.
Mi hermano menor seguía siendo un niño con un poder corrupto y la misión de crear pesadillas vivientes, pero su inocencia era más que obvia por su lógica de dejar un jefe final en cada campaña; para él esto era un videojuego donde tenía que erradicar a los poderosos del mundo y nosotros simplemente éramos esbirros vestidos de negro marchando en contra del progreso.
La desesperación de no poder hacer nada por Charles antes de que hiciera algo que no podría rectificar era el pensamiento recurrente que tenía en cada combate.
El veinticinco de mayo fue un día por demás tranquilo; no hubo gran cosa que hacer en el cuartel.
Nos mandaron a casa temprano para tomar las clases que también estuvieron aburridas, así que agradecí poder dejar la laptop a un lado y recostarme un poco.
Preparé para la cena croquetas vegetarianas de espinaca, queso y champiñones; al inicio cocinaba algo para Donna y una opción con carne para mí, pero decidí que lo más fácil era comer las raciones de carne de todo el día en el cuartel, y los días de descanso o en las cenas optar por comer lo mismo que la lither, excepto sus asquerosos jugos sabor a pasto que no volvería a probar.
—Chel te mandó un mensaje —Donna nunca tenía empacho en usar mi celular; incluso sabía cuál era mi contraseña y accedía a él de manera indiscriminada, incluso había descargado aplicaciones para jugar cuando ya se había terminado la batería del suyo.
Algo muy útil si me estaba bañando o estaba ocupado y necesitaba contestar algún mensaje, pero esta vez vio la pantalla, dejó el teléfono en la cama y no leyó de qué se trataba.
—¿Y qué dice? —insistí para que supiera que no le ocultaba nada, a pesar de tratarse de la hechicera.
—No sé, velo tú —le volvió a poner play a su música y se concentró en la tarea que hacía.
Caminé hacia ella, comencé a tamborilear los dedos en su frente para molestarla y tomé mi celular.
«Claudia no pasará de esta noche, Zane llevará a Levi a un área segura que articuló para que se despidan, Ceci, Flora y los chicos de la banda ya están ahí. Dice que vengas a la mansión en caso de que Drake ataque. No necesitamos que nos cuides. Deberías de ir con él»
«Llegaré a Aethelgard Hall en 20 minutos, no hay nada de qué hablar con Zane, ya dijo lo que se tiene que hacer y todo lo que tenga que ver con príncipes de Inferno es su jurisdicción, a menos que se salga de control puedo interferir»
«El ejército ha hecho maravillas contigo, ya no necesitas pensar por tu propia cuenta»
Estaba harto de Rachel y Natalie, y de que cada vez que me dirigían la palabra era una oportunidad para ser mordaces y groseras conmigo. Supuse que sería una buena oportunidad para dejar las cosas en claro con ambas.
—Donna, tengo que ir a Aethelgard Hall, ¿te puedo pedir un favor?
—Irás a cuidarlas, ¿verdad? —su rostro era una máscara plana sin expresiones—. Yo termino la cena, descuida.
—Vamos, Donna, no es lo que tú crees. Flora dice que Claudia no pasará la noche y posiblemente tendremos que lidiar con un ataque de un Príncipe de Inferno; si tú avisas en el cuartel y yo estoy en la mansión en caso de que Drake ataque, podemos evitar que pase de nuevo lo del cumpleaños de Zane.
—¿Qué tal si yo voy a Aethelgard Hall y tú al cuartel entonces?
—Si me enfrento a Charles, Drake matará a mis padres. Además, la última vez él y Neferrura hicieron trizas a todos en la mansión porque Zane y yo no estábamos ahí.
—Haz lo que tengas que hacer entonces. Ve y sé el héroe de Naty y Chel; yo iré al cuartel para hacer nuestro trabajo.
—Donna, si no confías en mí, solo dímelo; dolería menos que pararme todas las mañanas después de una noche haciendo el amor con alguien que en realidad no se fía de mí.
—Sí confío en ti, Gabriel. Todos los días te confío mi vida en las ciudades fantasma.
Todos los días confío que llegaremos a casa y me harás tan feliz que la muerte de mis padres se sentirá como una tragedia de ya hace muchos años y no algo que pasó apenas hace seis meses.
Todos los días confío en que eres el indicado y no un tipo que en cualquier momento hará que me tachen de zorra de nuevo.
—¿Entonces cuál es el problema?
—No confío en ti cuando se trata de ellas —sentí como una enorme cubeta con agua y hielo me golpeaba el rostro.
—Bueno, al menos fuiste honesta. Si estuvieras más al pendiente de cómo reinas y vives en mi corazón, de cómo me esfuerzo todos los días para ser un poco mejor que ayer porque tú te mereces mi mejor versión y que te tengo tan clavada en mi alma que no tengo necesidad de ver hacia atrás, podrías confiar en mí por completo.
Pero de seguro solo es mi estúpida lengua de reptil hablando, ¿verdad?
—Extracción —la lither desapareció.