El Último Soldado de Alma (Helson Las últimas crónicas nº 3) Capítulo 30 La felicidad como acto de rebeldía #2
68%

Capítulo 30 La felicidad como acto de rebeldía #2

—Sí que eres un fuera de serie, muchacho —el agente se sorprendió cuando pedí que nos acompañara a la reunión—.

La razón por la que el Grupo de los Cien tiene voz en esa mesa es por ti, hijo.

Podría decirte cuáles son las políticas que tenemos que seguir y lo que Dirección General dicta que hagamos.

Pero en este punto, solo siguen dando vueltas pensando que el mundo no se está yendo al carajo.

Lo mejor será que escuches la postura de todos los presentes, pero también quiero que, con base en lo que has vivido en campo y lo que tú creas que es lo mejor para todos, des tu opinión.

—Gracias, señor. Espero no meter la pata. —Si la conclusión de mi superior era que usara mi cerebro, creo que habíamos roto el objetivo de estar en el ejército.

—No tiene mi permiso de hacerlo, Patito. Cambio y fuera.

La reunión fue una aterradora sentencia de ejecución. Zane estaba tan descolocado que todos hablaban con cautela.

—Cuando pase, porque pasará —comenzó Florencia para poner las cartas sobre la mesa—, tendremos a un Supremo Líder de luto, y Sora no nos dijo qué pasó entre ellos para borrar dos ciudades enteras.

—Si no le avisamos que su esposa murió y solo lo sentenciamos, estará de regreso en el primer portal que los convoque con todo Atán listo para destruir Terra —Claude continuó la línea de pensamiento de la lither.

—Claudia es una elfa; en cuanto llegue a Inferno o a Paraíso, buscará a Levi —Hal razonó respecto a los elfos y su relación con lo ambiguo que resulta la muerte para ellos.

Aunque los espectros y fantasmas técnicamente eran reales, las historias que atestiguaban apariciones «del otro mundo» se traducían en elfos muertos vagando en Terra o espíritus de seres queridos atraídos por ellos.

—Creo que todos aquí tenemos seres queridos de los que nos gustaría despedirnos si algo nos o les pasara —intervine al notar que ni Rachel ni Natalie hablarían; aparentemente, ambas estaban muy ocupadas viéndonos sin expresión alguna a Donna y a mí—.

Si no le mostramos algo de piedad, ¿qué nos garantiza que Levi la tendrá con nosotros?

Además, solo Zane y Ceci deben elegir cómo se le tratará en calidad de diplomático de Inferno.

—No lo podemos mandar a Inferno. En cuanto sepa que Bee está de nuestro lado, Ammón y Atán se confabularán para destruir Élfegor como reprimenda y recuperarán a Baal y el control de Cebú.

No hay manera de que podamos enfrentar tres regiones de Inferno juntas.

De hecho, no sé si tenemos oportunidad contra solo una región, como dice Claude.

—Zane, tampoco lo podemos tener aquí. Ve todo lo que les afectó a ustedes en su batalla con él.

¿Acaso ya pueden siquiera ponerse en guardia?

Estamos lidiando con mucha porquería por todos lados; Drake aprovechará cada vez que ustedes estén peleando con algo de Inferno para tomar como rehenes a alguno de nosotros —Declan se irguó encarando a mi hermano, a punto de hablar del tema que todos estuvimos evitando—.

Tiene comprometida la integridad de Natalie y Rachel, la de los chicos del colegio, a tus padres, entrenó a Charles como terrorista y nos arrebató a…

—¡No lo digas! —el vampiro rugió de dolor mientras sus lágrimas recorrían su rostro—.

¿Crees que no lo sé? Estos días solo he pensado que es hora de dar por muertos a todos: a Charles, a mis padres, a Catherine...

arrancarle la maldita columna a Drake y, cuando intente escapar, aplicarle la Tercer Sentencia, esperando que borre de la historia el mal que ha hecho.

Sería aceptar nuestras pérdidas pero asegurarnos de que esto no se vuelva a repetir antes de que los vuelva a herir a ustedes, que le haga algo a las chicas, que ahora quiera raptar a Ceci o a Florencia o esta vez no pueda salvar a Claude.

Además, no sé cómo sacar a Gabriel de ese maldito pacto sin que muera.

—¿De qué estás hablando? Ni Cat, ni Charles ni tus padres son un daño colateral aceptable, Zane Helson —Flo golpeó la mesa ante la dolorosa resolución de mi hermano y le comenzó a apuntar con rabia—. Tú eres mejor que eso y esperamos más de ti.

—No, Florencia, no lo soy. Simplemente soy un tipo que tiene que tomar todos los días decisiones imposibles y ya no puede más.

Mira lo corrompido que me tienen las marcas; estoy lidiando con cuatro pecados y cuatro virtudes todo el tiempo.

Y ahora tengo que poner en la balanza cuatro vidas contra dos dimensiones.

¿¡Qué puta madre creen ustedes que soy!?

—el vampiro rompió la mesa de un manotazo haciendo que todos brincáramos, se puso en pie y caminó a la salida de la estancia.

—Nuestro Líder Supremo —Claude, de manera asertiva pero manteniendo un tono plano, le recordó su lugar a Zane.

—Esa fue una estúpida puesta en escena para el Consejo de Cancilleres —escupió mi hermano en la entrada.

—Para nosotros no lo fue —Claude cerró la reunión cuando mi hermano cruzó el marco de la puerta y regresó a su encierro con Levi.

Salí del salón sintiendo cómo la junta había escalado a una pelea que nos había drenado a todos.

—¿Se quedan a comer tú y Donna, corazón? —preguntó Florencia, con un cansancio acumulado de días.

—¿Donna, podemos hablar contigo un minuto? —Rachel se dirigió a la lither mientras Natalie seguía sentada en su sitio—. ¿Y tú de verdad dejarás que tu hermano sacrifique a tu familia para que todos estemos a salvo?

—Si no estabas de acuerdo pudiste haber expresado tu opinión, creo que todas las casas tuvieron oportunidad de hablar.

—¿Y ahora Donna qué casa representa: Romano o Hunter? —Natalie, desde el fondo, preguntó.

—¿Eso cambiaría algo para ti? —pregunté genuinamente interesado, pero me topé con un entrecejo fruncido y la mirada desviada de la lither—. Eso pensé. Te espero afuera, Donna.

—Supongo que es un «no» a la comida, ¿verdad? —Florencia y yo caminamos del brazo hacia la salida.

—Perdón, Flo. No sabes cómo me gustaría quedarnos, pero la verdad no quiero seguir exponiendo más a Donna a esto. Aunque extraño la cosa esa que hiciste con pollo y crema en el cumpleaños de Zane.

—¿Las rajas con pollo? ¿Así que tú te las terminaste? Es una receta de la familia de la mamá de Ceci. De haber sabido, te hubiera preparado un montón para que te llevaras. Estarían en un abrir y cerrar de latas, pero no tengo todo lo necesario.

—No te preocupes, será en otra ocasión. —La calidez de Florencia tenía que ser los últimos rayos de sol que le permitieran a Zane seguir adelante estos días sin Ceci cerca.

—Te veo feliz con ella —dijo la lither, en voz baja, hablando de Donna.

—¿Lo crees así?

—Absolutamente. ¿Y sabes qué? Me alegro.

—A pesar de que Flo ya no tenía ninguna de las heridas que sufrió el día que Drake atacó, por lo delgada y demacrada que se veía, era más que obvio que aún tenía otras más profundas que le estaban costando sanar—.

Con todo lo que está pasando en el mundo, siento que buscar la felicidad como acto de rebeldía es lo que nos dará una oportunidad para ganar esta guerra, no solo sobrevivirla.

Donna llegó con nosotros sin tener una expresión que me ayudara a descifrar su estado de ánimo, o de lo que había hablado con Natalie y Rachel. Abracé tan fuerte a Florencia, esperando poderle transmitir lo mucho que la quería antes de despedirnos, y una vez más abandonamos Aethelgard Hall.