Capítulo 27 Prohibidos los malditos festejos #2
Extendió su mano para saludarme en un gesto formal.
Al entrar en contacto con ella, su crema corporal de vainilla me atrapó; sentí cómo las manos de Rachel me sujetaron del rostro mientras nos besábamos en su habitación, para después deslizarse por mi abdomen y guiarme a sus pechos de nuevo.
Cuando el contacto terminó, regresé al jardín.
—Me pidió Flora que te avisara que tendrías que retomar tu plan original para ser un Evans; lo otro ya está descartado, no sé a qué se refería. Y gracias, recibí tu mensaje.
Con un tono plano, la hechicera se dio media vuelta y corrió con Natalie y Cat para ver al poni.
—Es difícil, ¿verdad? —Zane sonrió.
—Estás loco, yo no sé cómo le haces con tres.
—Gabriel, creo que no estás contando bien —Zane me miró un segundo mientras Donna inflaba con helio globos de Star Wars.
—Donna y yo vivimos y trabajamos juntos, nada más.
—De eso quería hablarte. Escucha, las clases pronto se reanudarán y serán por videoconferencia; estaba pensando que tal vez le podrías decir a O´Reilly que les dé oportunidad de tomar las clases para que no te rezagues.
La fundación “Dr. Z para jóvenes que no saben rockear bien y quieren aprender otras cosas”...
lo sé, es estúpido el nombre, se lo puso Johnny, lo sacó de una película de modelos.
La fundación puede hacerse cargo de las becas de los demás chicos para que, cuando terminen su servicio, puedan aplicar a buenas universidades.
—¿Tienes una fundación? Pensé que me ibas a pedir que dejara de ser un souldier —la manera tan tranquila en la que Zane sugirió algo que me estaba planteando hacer de todos modos me hizo pensar que tal vez mi hermano sí estaba intentando verme como un adulto y valoraba mis decisiones, puesto que respetaba mi autonomía en esto.
—Es un tema de impuestos, pero sí; obsequio dinero a quien yo quiero. Respecto a lo otro, la vida nos ha llevado por caminos que nunca imaginamos para nosotros; esta decisión que tomaste es parte del viaje.
—Oye, pero sigues con eso de Dr. Z, pensé que Tyler, Johnny y Sam hablarían contigo.
—Oh, vaya que lo hicieron. Tyler incluso hizo un nuevo letrero de intervención; quedó bonito, Cat le ayudó, tenía mucha brillantina y arcoíris. Aunque creo que el diseño y uso de materiales fue idea de Tyler, no de Cat —ambos reímos.
—Le diré al agente Jack tu propuesta; no es para nada mala idea.
—Hablando de la banda, llegaron —antes de que pudiera detectarlo, Zane había escuchado un segundo helicóptero.
Cuando los chicos aterrizaron, la música se encendió; los drones de Freshblood Records comenzaron a transmitir en vivo un concierto gratuito para sus seguidores.
Cerraron con una nueva canción, “Two Worlds”; era una pieza inspiradora que hablaba de la unión, de la esperanza y de que juntos saldríamos de esta, pero, leyendo entre líneas, hablaba del mundo oculto, incluso de nosotros los souldiers luchando contra un enemigo entre las sombras.
Donna lloró en silencio escuchando una canción que honraba a sus padres y nuestra labor desde la voz de sus estrellas favoritas.
Cuando la melodía terminó, Romano llegó con ella y la abrazó.
Vi cómo los hermanos hablaban de algo que no alcancé a escuchar por el ruido, pero parecía que se ponían al corriente.
Cuando se separaron, Donna limpió sus lágrimas, asintió, tomó a Romano de las manos y me dedicó una bonita sonrisa; ellos estaban bien.
Cuando el concierto de la banda terminó y los drones marcaron el final de la transmisión, se quedaron flotando como estrellas artificiales sobre el jardín. Cecilia dio un aplauso que resonó en todo Aethelgard Hall.
—¡Torneo de Marvel vs. Capcom 2! —gito Cecilia, señalando las maquinitas tradicionales que brillaban con tubos de rayos catódicos, dándoles una vibra de arcade de los noventa en medio del lujo del jardín donde surgió un coliseo de nostalgia de dieciséis bits; Declan, Romano, Donna incluso Cat dieron pelea, pero sus reflejos no eran rivales para la velocidad de Zane y Claude, y en cuartos de final, el vampiro barrió a Hal con un Perfect que dejó al brujo mirando la palanca con incredulidad.
—¿Por qué no eres así en LOL, hermano? Tu Jinx da pena —preguntó Hal tras la derrota.
—El LOL es diferente, no solo son reflejos y velocidad; soy un desastre con la toma de objetivos y con todo lo demás, además aún no me sé armar —comentó preparándose para la final.
Yo logré llegar a la penúltima ronda, pero Claude me eliminó sin parpadear; malditos vampiros y sus trampas de siempre. Todo concluiría entre los dos: Zane contra Claude.
—Esto no es la bolsa de Shanghái, Claude; además, aquí no te ayudará Aster —Zane eligió pura fuerza bruta: Venom, Ryu y Ken.
—¿Quién te contó de ella? —preguntó Claude apostando por la elegancia, el control absoluto en el aire y personajes de la más alta categoría: Magneto, Dr. Doom y Storm.
—Rachel me habló de sus hermanas y tocó el tema de la genio financiero que es Aster, cuyo mejor cliente es un excéntrico millonario que le pide invertir para ganarle las apuestas a su amigo; pensé en ti —la carcajada de Claude resonó.
—¿Eras tú, Claude? —sin poder dar crédito a lo que escuchaba, Rachel me miró rápido, ya que yo sabía la historia.
—El mundo es un pañuelo, ¿no crees, Rachel querida? Por favor salúdame a Aster; ella tal vez no pueda ver el futuro como Sora, pero es lo más parecido en el mundo de las inversiones, ¿verdad, Zane?
—Azu solo me ayudó una vez —admitió mi hermano, avergonzado—. ¿Será la apuesta de siempre?
—Por supuesto, querido amigo.
Antes de que la pantalla marcara el inicio, los dedos de Zane ejecutaron una secuencia invisible. Los rostros de Ryu y Ken se oscurecieron: Evil Ryu y Shin Akuma entraron en escena. Sus ojos brillaban en rojo, igual que los de mi hermano por el reflejo de la pantalla.
El combate fue una ráfaga de clics metálicos.
Claude mantenía a Zane a raya con una lluvia de proyectiles de Doom, jugando al desgaste.
Pero Zane era un animal acosado; usaba a Venom para romper la defense y, en cuanto tuvo un hueco, desató el Shun Goku Satsu.
Sus manos se movieron tan rápido que el gabinete vibró bajo la presión.