El Último Soldado de Alma (Helson Las últimas crónicas nº 3) Capítulo 12 Segundo Asalto #2
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Capítulo 12 Segundo Asalto #2

—Tal vez Zane solo está siguiendo su rol como embajador.

Además, el legado de los Helson depende de que se centre y que vea la forma de hacer una familia con Ceci.

Sé que es un mal ejemplo, pero no pude evitar pensar que algún día yo, al igual que mi madre, tendré que darle continuidad al legado de las hechiceras de mi familia.

—La manera tranquila y reflexiva con la que hablaba Rachel me hacía entender que Ceci era lo más parecido a un espejo para ella; ambas tenían el deber de no dejar morir el arcano que sus familias llevaban generaciones protegiendo.

—Entonces tú ya elegiste qué lado apoyarás. —Comencé a pensar si habría personas que se inclinaran del lado de Natalie o Rachel con la misma facilidad con que ella se había decantado por Ceci sobre Bee y Sora.

—Así es, en esta vida estoy de tu lado. —La hechicera me tomó del rostro y me dio un tierno beso poniéndose de puntitas. Apagó la luz, se quitó el vestido y se metió a la cama sin decir nada.

—¿Me vas a explicar qué está pasando entre tú y Natalie? —pregunté mientras la abrazaba y la atraía hacia mí.

—No creo que sea lo mejor. Solo te diré que hoy es mi noche.

Después de un día que había parecido muy largo, ambos nos quedamos dormidos de inmediato.

El sonido de la puerta me despertó. Vi el reloj y eran casi las tres de la mañana. Al inicio pensé que Natalie había cambiado de opinión, pero siendo honesto, Nat habría tirado la maldita puerta si algo no le hubiera parecido. Cuando me levanté, vi los pies de Rachel desaparecer debajo de mi cama.

—Gabriel, antes de que te vayas, necesito saber qué te dijo Azu cuando partió.

—Si te hubieras dignado a despedirte de Sora —hice especial énfasis en el nombre de la vidente—, ella te lo hubiera comentado.

—Vamos, Gabriel, no estoy bromeando. Trama algo.

—Sí, proteger a Chuck y a mis padres de Drake; algo que evidentemente ni tú ni yo podemos hacer. Si eso es todo, lo mejor será que regrese a dormir. —Mi hermano sujetó con un dedo la puerta. Maldito vampiro presumido, Fang estaba más que alterado.

—¿Cuál es tu maldito problema conmigo, Gabriel?

—Honestamente, me estoy cansando de ti y de que pongas de pretexto el deber ante tu falta de coraje: «Sora me mintió y yo estaba enamorado de ella, bu bu bu». —Disfruté profundamente mi tono infantil mientras con el dorso de la mano secaba lágrimas imaginarias.

—Y yo ya llegué a mi límite tolerando tu drama adolescente: «Mi hermano se murió y ahora que supe que está vivo lo estaré fastidiando porque soy tan inmaduro que no puedo afrontar que sentí mucho dolor».

—Hijo de perra.

—El tercio que te toca.

En ese momento, Fang sonrió y aprovechó la cercanía para conectarle un tremendo puñetazo a Zane que lo sacó de la habitación.

—No haremos esto, Troll. —Zane se sobó la mandíbula.

—Esto solo es el inicio, Helson cobarde.

Es hora de ponerle fin al degenere de tu linaje.

—Fang se hizo presente con el casco alargado, mostrando su hocico en fauces.

Zane tomó distancia sin darme la espalda por el corredor.

Escuché a Rachel gritando desde la puerta algo que no pude entender, mientras la visión de rastreo se activaba sola.

Zane bajaba las escaleras mientras yo me arrojé por el cubo para cortarle el paso desde la planta baja.

—Gabriel, toma el control de tu maldita armadura; si rompemos algo, Claude perderá la razón.

—Al ver que la confrontación se hacía inminente, Zane abrió el ventanal de la escalera y salió por un costado de la propiedad.

Cuando me asomé y vi lo lejos que estaba mi hermano, dudé un segundo dando media vuelta, pero de inmediato salté por la ventana y emprendí el vuelo.

—¡A donde quiera que vayas te puedo rastrear, Zane! —grité mientras mi voz se desgarraba en una mezcla entre la de Fang y la mía.

—Está bien, Gabriel, ya no es necesario huir. Estamos lo suficiente lejos para no herir a alguien... bueno, contigo seré cuidadoso. —Una estúpida mueca de suficiencia me hizo perder los estribos; era hora de descubrir qué tanto podían hacer las marcas de mi hermano.

—No te lo dejaré tan fácil. —La vez anterior Fang había tomado el control y hubiera funcionado si Zane fuera un vampiro normal; esta vez tendría que ser más táctico y controlar mi consumo de energía. Corrí hacia mi hermano y comencé a tirar golpes que él esquivaba.

—Lo lamento, Gabriel, pero Claude es más rápido que eso.

—A su vez, arrojé por lo alto escamas cubiertas de polvo de dragón el cual, al quemarlas, explotarían después de un tiempo, como cuando hice el collar de Natalie.

Cuando las explosiones iniciaron, Zane, liberando parte de la misma energía que lo cubría en todo momento, las desvió generando una increíble corriente de aire.

Al hacerlo, su pecho comenzó a brillar en dorado; ahí tenía otra marca adicional a la del brazo—.

También Hal es mucho más preciso con sus ataques a larga distancia.

—Esto solo es el inicio. —Los escarpes y guantes se volvieron a deformar en garras. En fracciones de segundo estaba a espaldas de Zane y, con toda mi fuerza, le di un zarpazo que desgarró su playera.