El Último Soldado de Alma (Helson Las últimas crónicas nº 3) Capítulo 7 Los cuatro en la mesa
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Capítulo 7 Los cuatro en la mesa

La siguiente semana se pasó volando; fui a todas mis clases, incluyendo Negocios y Artes Marciales Mixtas.

Al inicio estaba nervioso, pero de inmediato descubrí que la dinámica de Zane estaba pensada para que no interactuáramos.

En Artes Marciales Mixtas, los ejercicios ya estaban establecidos: teníamos que correr, hacer pesas y practicar las técnicas de lucha.

Zane normalmente entrenaba con los estudiantes que tenían más problemas en las patadas y los que buscaban mejorar.

Dyl y Natalie hacían combate entre ellos y ahora me les uniría de nuevo.

En Negocios se había elegido a un representante de la clase, encargado de tomar la asistencia y recoger las actividades que hacíamos.

Las horas se dividían en interesantes casos prácticos que los compañeros y Zane discutían, y el resto del tiempo se convertía en un taller estilo incubadora de proyectos.

Ahí teníamos que pensar desde cero en cuál sería el emprendimiento que realizaríamos cada quien y, conforme avanzara el semestre, tendríamos que irlo echando a andar para prepararnos para el temible examen final que todos los que llevaban Negocios con Z.

Helson temían. A la hora de las tareas, solo debía subirlas en el portal de la materia; siempre en la madrugada me llegaba un correo con mi calificación y los comentarios de Zane en las cosas que tenía que mejorar.

Pensé que la madrugada era la hora ideal para un vampiro de hacer el aburrido trabajo administrativo, al no necesitar dormir y sin más cosas por hacer.

Normalmente tenía que cruzar todo el colegio para reunirme con los chicos a comer después de la clase de Negocios, ya que las aulas en las que impartía Zane estaban alejadas de los edificios donde comúnmente tomaba el grueso de mis clases.

—Tú eres Gabriel, ¿verdad? —Una chica menuda se acercó a mí; no recordaba haberla visto antes.

Era un estudio de contrastes violentos encerrado en un envase pequeño.

Llevaba el cabello negro cuervo cortado en un bob afilado que enmarcaba una piel de porcelana translúcida.

Lo que me detuvo en seco fueron sus ojos de un azul gélido, fijos e impersonales.

Sus orejas eran un cableado de metal frío; una sucesión de perforaciones que creaban un intrincado patrón por todo el cartílago.

—Hola, sí. ¿Te puedo ayudar en algo? —pregunté pensando en el mensaje de Natalie; había lasaña hoy y se la terminarían si no me apresuraba.

—Soy Donna, mi hermano Fred y yo somos de nuevo ingreso. —Desde los gruesos audífonos negros que descansaban en su cuello, podía escuchar una canción que había oído muchas veces pero no lograba distinguir cuál era.

—¿Necesitas ayuda para llegar a tu clase? Te sugiero que al menos los primeros días tengas en tu carrete la foto del mapa del colegio.

—Sí, es todo un tema, me perdí camino a programación el martes pasado, pero llevar el mapa es un gran consejo.

Una duda más: ¿en Helson son estrictos con el tema de parejas?

¿Cómo le haces tú con tu novia? —Me pregunté cómo había pasado del luto de mi hermano a sentir el dolor matutino del estómago por aún no saber a quién de las chicas elegir.

—No son tan estrictos, pero está prohibido entrar en la habitación de otros estudiantes en la noche, yo aún no tengo novia... —Rachel me hizo señas a lo lejos para que entráramos juntos al comedor.

—Es bueno saberlo, Gabriel. Bueno, supongo que te veré por los pasillos. —La chica se frenó en seco, me dedicó una agradable sonrisa y se dispuso a tomar el camino a la biblioteca.

—Un gusto. —De inmediato pensé en Dyl, a quien le costaba hacer amigos al inicio—. Donna, por cierto, si tú y tu hermano aún no tienen muchos amigos en Helson, pueden sentarse con nosotros cuando gusten.

—¡Lo tomaré en cuenta, gracias!

En cuanto Donna se despidió, salí corriendo con Rachel; solo me pude servir dos veces lasaña, adicional a la porción que me había guardado Natalie.

Sabía que tendría hambre en AMM, así que de mala gana me serví un poco de la opción con espinaca que hacían para los chicos vegetarianos; de hecho estaba bien, pero la salsa de tomate con carne era lo más rico del mundo.

—Gabriel, no estuviste, pero la semana pasada le conecté tremendo golpe a la cara a Natalie, incluso sangró un poco, yo no lo podía creer. —Dyl, contento de su logro, estaba calentando en nuestra última clase del día súper motivado.

—No sé si deberías de presumir eso, viejo —comenté, mientras la sonrisa de la lither era la de una hermana mayor orgullosa mientras asentía a cada palabra que decía mi amigo; todo el trabajo que habíamos realizado con Dylan estaba funcionando.

—¿Estás loco? Natalie es súper fuerte y rápida, normalmente me sofoca y tengo que hacerme ruedita para escapar de sus poderes de Inferno. —Era tan raro y liberador a la vez que mis amigos supieran todo del mundo oculto.

—No solo eso, Gabriel. Ya hace combinaciones de golpes y cada vez sus patadas son más altas; yo creo que ya está preparado para darle su merecido a Derek.

—Yo creo que Thompson ya ha tenido suficiente por una vida de nuestro grupo; según escuché lo tuvieron que operar de la nariz por la dulce caricia de Rachel.

—Tal vez debería de retar a Rache —comentó Dyl con una lógica de prisión que se me hizo muy divertida.

—¿Qué tal si comienzas conmigo? —Un tipo alto con una melena negra y ojos cafés sin brillo, que supuse era de los de nuevo ingreso, se acercó a nosotros.

—Lo siento, solo practicamos entre nosotros —Natalie comentó rápidamente.

—Tranquila, roja; tu amigo se ve muy fuerte, además solo será práctica. —La lither hizo cara de asco ante la mirada depredadora del sujeto al verla.

—Bueno, si solo será práctica está bien. —Dyl caminó de manera bonachona a las áreas de combate.

—Viejo, ¿seguro que es lo que quieres? —pregunté acompañando a mi amigo.

—Sí, Gabriel, la verdad es que me siento listo. —Dyl puso el puño para que lo chocara.

—No soy muy bueno contando puntos, ¿hacemos un round de un minuto? —comentó el sujeto mientras estiraba.

—Claro, amigo, por cierto, ¿cómo te llamas?

—Soy Romano. —Cuando el cronómetro inició, Dyl adoptó posición de combate y antes de comenzar a atacar se puso a evaluar al oponente posicionándose a una distancia prudente, donde el chico nuevo no lo podría alcanzar ni con sus puños ni con sus patadas, esperando una apertura.

Romano se acercó y tiró un golpe recto, el cual mi amigo esquivó de manera grácil; ver a Dyl pelear era como observar a un malvavisco gentil con expresión seria mientras repartía golpes y patadas.

Como Romano se tardó en regresar la guardia, Dyl le conectó dos golpes rápidos en el pecho y tomó de nuevo su distancia.

Si el chico seguía así, en definitiva mi amigo ganaría el combate.

Dyl volvió a su plan de buscar apertura cuando algo cambió; pude observar que la mirada apagada del nuevo resplandeció ligeramente en rojo y una sonrisa cruel hizo que me tensara.

—Gabriel. —Natalie llamó mi atención mientras sujetaba su collar; el Ojo de Dragón, el cual trataba de acoplarse a mí, como cuando mi lither se comenzaba a salir de control, se activó. Algo estaba mal.

En ese instante, Romano corrió hacia Dyl, se frenó en seco y con la pierna de atrás hizo un arco perfecto en una patada que conectó con el rostro de mi amigo, dejándolo tirado en el tatami inconsciente y sangrando.

—Hijo de perra —grité mientras me acercaba al nuevo para hacerlo añicos; ese imbécil sonreía tontamente mientras le mandó un beso a Nat. En cuanto estaba a un paso para reconfigurarle el rostro, Zane apareció dándome la espalda.

—Señorita Sayenko, acompañe a Lawrence a la enfermería y asegúrese de que Hunter la siga. Los demás, la clase terminó. —Natalie me estaba sujetando mientras sentía cómo el calor se desprendía de mí. Debajo de mi ropa de deportes sentía que Fang me cubría con el peto y las grebas.

—Romano, usted y yo nos quedaremos aquí; esto no es lo que se acordó con su guardián cuando ingresó a Helson.

Zane sujetó al nuevo y lo arrastró hacia el área de oficinas del gimnasio, quien forcejeaba inútilmente ante el agarre titánico del vampiro; escuchaba lejos a Natalie aunque la tenía al lado, quien me pedía que cargara a Dyl.

Era más que obvio que se trata de otro lither, pero no comprendía por qué Zane estaba involucrado con él y tampoco por qué conocía a su guardián, quien fuere.

—Señor Hunter, creo que le haré unas cuponeras para usted y sus amigos; entre sus visitas frecuentes y los pacientitos que me mandan nunca me aburro en esta escuela.

—La doctora Rockmore me saludó con entusiasmo y picardía—.

Déjeme a Lawrence en una cama que no dé a la ventana; siempre insiste con que de ese lado le da miedo.

Dyl despertó con un gran chichón en la frente que se le había reventado y requirió cinco puntos; por la hora, lo más recomendable sería que pasara ahí la noche, por lo cual me ofrecí a acompañarlo.

Linsey, Jessie y Tommy me llevaron la cena y se quedaron un rato charlando; Natalie junto con Rachel nos llevaron nuestras laptops y ropa para dormir.

Por lo bajo, Linsey me exigió que hiciera pagar a ese tipo y, sobre todo, que cuidara a su “gordito hermoso”; ella regresarían a primera hora para hacer relevos en lo que daban de alta a nuestro amigo.

Era triste que todos habíamos pasado tanto tiempo en la enfermería el semestre pasado que ya teníamos hasta un protocolo.