CAPÍTULO 27 — Carrera hacia el Monte do Gozo
BLOQUE 1
El propio Monte do Gozo, el último punto elevado desde donde generaciones enteras de peregrinos habían obtenido su primera vista de las torres catedralicias tras semanas o meses enteros de camino, representaba, según el propio plan final de Otero,
el último tramo verdaderamente vulnerable antes de que el grupo alcanzara la seguridad relativa del propio centro urbano de Santiago, densamente vigilado desde hacía semanas.
---Apenas dos kilómetros más, y desde ahí, terreno considerablemente más protegido hasta la propia catedral ---confirmó Otero, coordinando el tramo final con toda la precaución que la situación seguía exigiendo, a pesar del alivio parcial de haber recuperado el manuscrito---.
Souto sabe, probablemente, que esta es su última oportunidad real antes de perder por completo cualquier posibilidad de intervenir.
Baltasar, caminando ya los últimos kilómetros con una mezcla de agotamiento físico evidente y una determinación que parecía, contra todo pronóstico, fortalecerse todavía más a medida que el propio final se acercaba, sintió el peso completo de aquel momento culminante.
BLOQUE 2
La emboscada, cuando finalmente llegó, ocurrió exactamente en el propio ascenso final hacia el Monte do Gozo, con Souto, actuando completamente solo tal como habían anticipado, apareciendo repentinamente desde un sendero lateral apenas visible entre la vegetación,
con una determinación evidente en cada uno de sus movimientos.
---¡Deténganse ahí mismo! ---gritó, sosteniendo lo que los propios agentes de seguridad identificaron de inmediato como un arma de fuego, apuntando directamente hacia el grupo con una mano visiblemente temblorosa por la propia tensión acumulada de toda aquella persecución sostenida.
Otero, ordenando de inmediato a todo el equipo que se detuviera sin realizar ningún movimiento brusco, evaluó rápidamente la situación con la misma precisión táctica que había demostrado a lo largo de toda la saga.
---Ramiro, esto ya terminó ---dijo, con una voz calmada pero firme---. No tiene ninguna salida real de esta situación, sin importar lo que decida hacer en los próximos minutos.
BLOQUE 3
Padre Esteban, avanzando despacio con las manos visibles en un gesto de absoluta transparencia, similar al que había funcionado, parcialmente, meses atrás con Veiga, intentó una última conexión humana directa.
---Ramiro, mírenos ---dijo, con la misma compasión genuina de siempre---. Somos gente cansada, después de días enteros de tensión constante, exactamente igual que usted. Nadie más tiene que salir lastimado hoy.
Souto, con el arma todavía en alto pero con una expresión que revelaba, por primera vez, cierta vacilación evidente ante la magnitud completa de lo que estaba a punto de hacer, miró hacia Baltasar, todavía protegido detrás del propio grupo de seguridad.
---Solo quiero que ese manuscrito nunca llegue a Santiago ---dijo, con la voz quebrada por una desesperación considerable---. Eso es todo lo que siempre quise, desde el principio de todo esto.
Gabriel, sintiendo que aquel momento representaba, probablemente, el punto más peligroso y más decisivo de toda la propia persecución sostenida durante días enteros, dio un paso adelante con extremo cuidado, buscando, con las mismas palabras que habían funcionado meses atrás con Veiga,
alcanzar cualquier fragmento de humanidad que todavía quedara accesible dentro de la propia desesperación evidente de Souto.