El Último Peregrino (El Código del Camino de Santiago 7) CAPÍTULO 26 — El Rescate
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CAPÍTULO 26 — El Rescate

BLOQUE 1

El vehículo de los atacantes, finalmente interceptado por dos unidades a pie coordinadas con precisión considerable en una calle estrecha del propio casco histórico donde no lograron maniobrar con la rapidez que necesitaban para escapar completamente,

se detuvo de golpe ante el propio bloqueo policial, generando un breve pero tenso enfrentamiento cuando los ocupantes intentaron, sin éxito, huir a pie entre los callejones circundantes.

Otero, coordinando personalmente aquella fase final de la persecución, confirmó por radio la captura exitosa apenas los agentes lograron reducir a los tres ocupantes del vehículo,

ninguno de los cuales opuso resistencia armada considerable dado el propio despliegue policial que los rodeaba por completo.

---Los tenemos ---informó, con un alivio considerable---. Y la mochila con el manuscrito sigue en el propio vehículo, aparentemente intacta.

BLOQUE 2

Gabriel, llegando junto a Baltasar apenas minutos después de recibir aquella confirmación, sintió un alivio considerable al ver, finalmente, la propia mochila recuperada, con el manuscrito todavía protegido en su interior sin ningún daño evidente.

Baltasar, sosteniendo finalmente el manuscrito recuperado con manos que temblaban considerablemente por la propia emoción acumulada de todo aquel momento crítico, sintió que las lágrimas, esta vez, no le costaba ningún esfuerzo contener.

---Todavía está aquí ---dijo, con la voz quebrada---. Cincuenta años, y todavía está aquí, conmigo, tan cerca del final.

Adrien, examinando rápidamente el propio manuscrito para confirmar que no había sufrido ningún daño físico durante todo aquel episodio, ofreció una confirmación tranquilizadora considerable.

---Está perfecto, Baltasar ---dijo---. Ni un solo rasguño adicional, más allá del propio desgaste natural de cuatrocientos años de existencia.

BLOQUE 3

Uno de los tres hombres detenidos, interrogado de inmediato dada la urgencia considerable de la situación, confirmó que trabajaba directamente para Halvorsen, aunque sin poder ofrecer ninguna información sobre la ubicación exacta actual de este, quien, según explicó,

había preferido mantenerse a considerable distancia de aquel intento específico, delegando toda la operación en sus propios subordinados.

---Típico de él ---comentó Lucien, informado de inmediato sobre aquella confirmación---. Nunca se arriesga personalmente, ni siquiera cuando la desesperación evidente debería empujarlo a actuar de manera más directa.

Gabriel, procesando aquella información con una determinación renovada, sintió que la propia captura de aquel grupo, aunque considerablemente exitosa, todavía dejaba pendiente la amenaza igualmente peligrosa que representaba Souto,

actuando completamente solo y sin ninguna estructura organizativa que lo hiciera más predecible.

---Recuperamos el manuscrito, pero todavía no terminamos ---dijo, dirigiéndose a Otero con la misma determinación de siempre---. Souto sigue ahí afuera, y no tenemos ninguna garantía de que decida rendirse simplemente porque Halvorsen fracasó en su propio intento.

Otero, coordinando de inmediato el propio refuerzo de seguridad para el tramo final que todavía los separaba de la catedral, apenas unos pocos kilómetros más, confirmó la misma determinación compartida por todo el equipo.

---Entonces terminemos esto de una vez ---dijo---. Vamos a llevar a Baltasar hasta Santiago, con o sin la cooperación de Souto.