El Último Peregrino (El Código del Camino de Santiago 7) CAPÍTULO 24 — Quiénes Cazan al Peregrino
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CAPÍTULO 24 — Quiénes Cazan al Peregrino

BLOQUE 1

Con la mañana final ya iniciándose, Lucien, trabajando durante toda la noche con la misma dedicación meticulosa de siempre, logró finalmente confirmar la ubicación aproximada tanto de Halvorsen como de Souto, información que compartió con el equipo completo apenas amaneció,

justo antes de emprender la etapa definitiva hacia Santiago.

---Ambos parecen estar coordinando desde puntos distintos, cerca de la propia ruta de entrada a la ciudad ---informó, mostrando un mapa actualizado con las últimas posiciones confirmadas---.

Halvorsen, según mis propias fuentes, contrató un número considerable de mercenarios adicionales durante la noche, desesperado por conseguir, finalmente, algún resultado antes de que su propia situación legal se vuelva completamente insostenible.

Gabriel, procesando aquella confirmación con una tensión considerable, formuló la pregunta que representaba, para todo el equipo, la principal incertidumbre estratégica de aquella mañana decisiva.

---¿Y Souto?

BLOQUE 2

Lucien, revisando la información considerablemente más limitada disponible sobre el segundo perseguidor, ofreció una evaluación que generaba una inquietud adicional.

---Souto parece actuar completamente solo en este punto, sin ningún apoyo adicional confirmado ---dijo---.

Eso podría hacerlo, paradójicamente, más impredecible que la propia operación considerablemente más numerosa de Halvorsen.

Un hombre solo, decidido y sin ninguna estructura que lo contenga, puede resultar considerablemente más peligroso que un grupo organizado con objetivos claros.

Otero, coordinando el propio despliegue final de seguridad con la información recién confirmada, ajustó considerablemente el plan de protección para la etapa decisiva que tenían por delante.

---Vamos a necesitar dividir nuestra atención entre ambas amenazas, sin descuidar ninguna ---dijo---. Refuerzo adicional en cada punto de acceso a la ciudad, y comunicación constante entre todos los equipos desplegados.

BLOQUE 3

Baltasar, escuchando aquella planificación final con la misma determinación que lo había sostenido durante todo el trayecto, ofreció una última reflexión antes de que el grupo completo emprendiera finalmente la propia marcha decisiva.

---Después de todo lo que atravesamos juntos estos últimos días, tengo plena confianza en que van a protegerme durante estos últimos diez kilómetros ---dijo, con una calma considerable---.

Pero quiero que sepan algo, antes de partir: pase lo que pase hoy, ya cumplí con lo que mi familia me encomendó.

Ustedes tienen la traducción completa. El propio conocimiento ya está a salvo, independientemente de cualquier cosa que pueda ocurrirme a mí personalmente.

Gabriel, sintiendo el peso considerable de aquella declaración, ofreció una determinación renovada que reflejaba plenamente el propio compromiso que había sostenido a lo largo de toda la saga.

---No vamos a permitir que le pase nada, Baltasar ---dijo, con una firmeza absoluta---. Usted merece llegar a Santiago con sus propios pies, completando personalmente lo que su familia protegió durante generaciones. No vamos a conformarnos con menos que eso.

El grupo completo, con el propio dispositivo de seguridad ya desplegado en su configuración final, emprendió finalmente la última etapa del Camino, los diez kilómetros restantes que separaban Lavacolla de la propia catedral de Santiago, sabiendo que, en algún punto de aquel trayecto final,

tanto Halvorsen como Souto probablemente intentarían su última y más desesperada oportunidad antes de que el manuscrito quedara, definitivamente, fuera de su alcance.