El Último Peregrino (El Código del Camino de Santiago 7) CAPÍTULO 21 — Negociación Imposible
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CAPÍTULO 21 — Negociación Imposible

BLOQUE 1

Uno de los tres hombres detenidos durante la propia emboscada de Arca, considerablemente más comunicativo que sus compañeros dado el temor evidente ante la magnitud de los cargos que enfrentaba, ofreció un número de contacto directo que, según afirmaba,

permitiría establecer comunicación con Souto personalmente, en un intento desesperado por negociar alguna reducción de su propia condena a cambio de aquella colaboración.

La fiscal Mera, consultada de inmediato sobre la viabilidad legal de intentar cualquier negociación directa con Souto, autorizó con cautela considerable un intento controlado,

aunque advirtiendo sobre los riesgos evidentes de cualquier interacción directa con alguien ya confirmado como dispuesto a recurrir a violencia armada.

---Vamos a intentarlo, pero con todas las precauciones necesarias ---dijo Gabriel, durante la reunión de coordinación convocada apenas amaneció el día final antes de la llegada a Santiago---.

Si logramos hacerle entender que su propia causa ya perdió, quizás podamos evitar un enfrentamiento final considerablemente más peligroso que cualquiera de los anteriores.

BLOQUE 2

La llamada, realizada por el propio Otero bajo supervisión legal completa, reveló a un Souto considerablemente más desesperado y más errático de lo que cualquiera había anticipado,

con un tono que oscilaba entre la convicción ideológica todavía intacta y una fatiga evidente tras días enteros de persecución fallida.

---No van a detenerme antes de que ese manuscrito llegue a Santiago para ser expuesto públicamente como otra mentira más ---dijo Souto, con una voz que combinaba determinación y un cansancio considerable---.

Prefiero destruirlo yo mismo, aunque sea lo último que haga, antes que permitir que se sume a todo lo demás que ya corrompieron con sus propias publicaciones académicas.

Padre Esteban, presente durante la propia llamada con la esperanza de poder intervenir con el mismo tipo de conexión pastoral que había logrado, parcialmente, con Veiga meses atrás, intentó una aproximación similar.

---Ramiro, entiendo el dolor genuino que sostiene su propia convicción ---dijo, con la misma compasión que había demostrado repetidamente a lo largo de la saga---. Pero destruir esto no va a devolverle la certeza que perdió. Solo va a añadir otra pérdida más a todo lo que ya carga.

BLOQUE 3

Souto, sin embargo, a diferencia de la fisura considerable que aquel mismo tipo de apelación había logrado provocar en Veiga meses atrás, respondió con una determinación que no mostraba ninguna grieta comparable.

---Ya escuché ese mismo discurso antes, padre ---dijo, con una amargura considerable---.

Se lo dijeron a Anselmo, y miren dónde terminó: encerrado, traicionado por quienes él creía que compartían su misma fe.

Yo no voy a cometer el mismo error de confiar en las palabras bonitas de quienes ya decidieron, hace tiempo, de qué lado están.

La llamada terminó abruptamente, sin ningún acuerdo posible, dejando al equipo con la certeza incómoda de que cualquier esperanza de una resolución pacífica con Souto específicamente resultaba, a esas alturas, considerablemente más remota de lo que habían esperado.

Gabriel, procesando aquel fracaso con una determinación renovada pero también con una preocupación considerable ante lo que aquello implicaba para la propia etapa final del día siguiente, se dirigió al resto del equipo con la gravedad que la situación exigía.

---No va a detenerse por las buenas ---dijo, finalmente---. Necesitamos prepararnos para que la etapa final hacia Santiago sea, probablemente, la más peligrosa de todas las que ya enfrentamos en este último tramo del Camino.