CAPÍTULO 17 — Intercambio de Disparos
BLOQUE 1
Los dos hombres detenidos durante la propia confrontación de Melide, interrogados por separado apenas amaneció, confirmaron información considerablemente valiosa sobre el estado actual de ambas operaciones rivales,
aunque ninguno de los dos accedió a revelar la ubicación exacta de sus respectivos líderes.
---El nuestro insiste en que Souto está considerablemente más cerca de lo que creemos, posiblemente en el propio pueblo, aunque se niega a dar más detalles ---informó Otero, tras completar el primer interrogatorio---.
El otro, vinculado a Halvorsen, confirma que este también se encuentra en las inmediaciones, aparentemente decidido a intervenir personalmente si su propia gente no logra recuperar el manuscrito pronto.
Gabriel, procesando aquella información con una inquietud considerable, sintió que la propia amenaza, lejos de disminuir tras el enfrentamiento nocturno, parecía intensificarse todavía más con cada nuevo dato revelado.
BLOQUE 2
La confirmación llegó de manera considerablemente más directa de lo que cualquiera había anticipado: apenas el grupo completo emprendía la propia salida de Melide hacia Arca, un vehículo desconocido se cruzó deliberadamente en el propio camino de acceso,
bloqueando parcialmente la ruta que el grupo debía seguir.
Dos hombres, armados con lo que los propios agentes de seguridad identificaron de inmediato como armas de fuego reales, no simples herramientas de intimidación,
bajaron del vehículo con una determinación que dejaba claro que aquel encuentro representaba un salto considerable en la escalada de violencia respecto a cualquier confrontación anterior de toda la saga.
---¡Al suelo, todos! ---gritó uno de los agentes de Otero, empujando a Baltasar hacia la protección de un muro de piedra cercano mientras el resto del equipo de seguridad respondía de inmediato, desenfundando sus propias armas reglamentarias.
BLOQUE 3
El intercambio de disparos que siguió, breve pero considerablemente más intenso que cualquier enfrentamiento anterior de todo el tomo, se resolvió en apenas segundos gracias a la superior preparación táctica del propio equipo de seguridad,
que logró neutralizar a ambos atacantes sin que ningún disparo alcanzara directamente a Baltasar ni a ningún miembro civil del grupo, aunque uno de los propios agentes resultó herido levemente en el brazo durante el propio intercambio.
Gabriel, todavía protegiendo a Baltasar contra el muro de piedra mientras el eco de los disparos se disipaba gradualmente, sintió el corazón desbocado por la adrenalina acumulada de aquel momento crítico.
---¿Está bien? ---preguntó, examinando a Baltasar con urgencia considerable.
---Ileso ---confirmó Baltasar, todavía visiblemente conmocionado pero sin ninguna herida física evidente---. Aunque no puedo decir lo mismo de mis propios nervios, doctor Llorente.
Otero, coordinando de inmediato la atención médica para el agente herido y la detención formal de ambos atacantes, uno de los cuales había resultado también levemente herido durante el propio intercambio, confirmó la gravedad considerable de aquel nuevo desarrollo.
---Esto ya no admite ninguna duda ---dijo, con la voz tensa por la propia tensión acumulada---.
Al menos uno de los dos grupos está dispuesto a usar violencia armada directa, sin ninguna consideración adicional por el riesgo de exposición pública.
Necesitamos escalta policial completa para el resto del trayecto, sin ninguna excepción posible a partir de ahora.