El Último Peregrino (El Código del Camino de Santiago 7) CAPÍTULO 2 — Su Padre, el Último Guardián
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CAPÍTULO 2 — Su Padre, el Último Guardián

BLOQUE 1

Mientras el equipo terminaba de organizar la logística inmediata de protección, Baltasar aceptó compartir, con considerable detalle, la historia completa de su propio padre,

un hombre llamado Ezequiel Ordóñez que había pasado toda su vida adulta protegiendo el manuscrito sin pertenecer jamás a ninguna de las organizaciones que Gabriel y su equipo ya conocían bien.

---Mi padre no era Custodio, ni Fiel Guardián, ni nada que ustedes puedan reconocer de sus propias investigaciones ---explicó Baltasar, con la voz cargada de un orgullo filial considerable---.

Era, simplemente, descendiente de una familia que, generación tras generación, recibió este manuscrito de manos de alguien más, sin nunca formar parte de ninguna estructura organizada más amplia.

Una especie de guardián solitario, si prefieren llamarlo así.

Adrien, procesando aquella descripción con una fascinación académica considerable, formuló la pregunta que representaba, para él, el principal interés inmediato de aquella revelación.

---¿Sabe cómo llegó el manuscrito a manos de su familia originalmente?

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Baltasar, considerando la pregunta con la misma calma pausada de siempre, ofreció una respuesta que conectaba, de manera inesperada, con hilos de la propia saga que Gabriel ya conocía bien.

---Según lo que mi padre me contó, la familia Ordóñez recibió esto de un monje que huyó de un monasterio en Galicia, hace más de cuatrocientos años, poco después de que una orden episcopal obligara al silencio sobre ciertos asuntos ---dijo---.

El propio monje, temiendo que aquel silencio terminara destruyendo también el manuscrito que llevaba consigo, decidió confiárselo a una familia laica de considerable confianza, completamente ajena a cualquier estructura eclesiástica formal,

precisamente para que sobreviviera fuera del alcance de cualquier institución que pudiera decidir, en el futuro, silenciarlo también.

Gabriel, sintiendo que aquella descripción coincidía, con una precisión considerable, con la propia cronología del silencio de 1584 que habían documentado extensamente en O Cebreiro, sintió un escalofrío considerable ante la conexión.

---El mismo año, la misma orden de silencio ---dijo, procesando la implicación completa---. Este manuscrito podría ser, literalmente, lo que uno de los tres monjes trasladados logró sacar antes de que sellaran el monasterio para siempre.

BLOQUE 3

Baltasar, escuchando aquella reconstrucción con un asombro considerable, sintió que finalmente comprendía, con una claridad que nunca había tenido antes, el verdadero origen completo de lo que su propia familia había protegido durante tantas generaciones.

---Mi padre nunca supo con certeza esa parte de la historia ---admitió---.

Solo sabía que se trataba de algo profundamente importante, y que la propia familia había jurado, generación tras generación, protegerlo hasta que alguien, algún día, demostrara estar preparado para recibirlo con el respeto adecuado.

Padre Esteban, presente también en aquella conversación con la misma atención considerable que había definido su propia contribución a lo largo de toda la saga, ofreció una reflexión que ayudaba a situar aquel hallazgo dentro del propio contexto más amplio de todo lo investigado.

---Esto significa que existió, además de los Custodios oficiales y de los Fieles Guardianes que se opusieron a ellos, una tercera vía completamente independiente ---dijo---.

Familias comunes, sin ninguna afiliación institucional, que decidieron, por su propia cuenta, proteger fragmentos de esta misma verdad, simplemente porque alguien confió en ellas en el momento adecuado.

Gabriel, procesando la magnitud de aquella revelación, sintió que la propia investigación, después de seis tomos enteros documentando estructuras organizadas de protección y de amenaza, revelaba ahora una dimensión considerablemente más humilde y más humana: la de personas comunes,

sin ningún poder institucional, decidiendo simplemente hacer lo correcto durante generaciones enteras, sin buscar jamás ningún reconocimiento por ello.

---Su familia merece tanto crédito como cualquier institución que investigamos hasta ahora ---dijo, finalmente, con una sinceridad considerable---. Vamos a asegurarnos de que eso quede claro, cuando finalmente contemos esta historia completa.