El último Halloween CAPÍTULO 23
92%

CAPÍTULO 23

Mia

Acabo de estar a segundos de sufrir un infarto del miedo que sentí cuando apretó el gatillo.

«¿Podría morir de un infarto si probablemente ya esté muerta?»

Abro los ojos que tenía apretados para no ser partícipe del momento en el que me vuele los órganos al disparar.

Logan saca el arma de mí, la lanza al césped, desabrocha la bragueta y baja la tela hasta el suelo. Quedando completamente desnudo frente a mí.

Tiene un cuerpo de infarto, musculoso pero sin pasarse, un tono de piel trigueño que me dan ganas de lamer al recordarme a un helado de avellanas.

Me saca de mi ensoñación cuando me penetra. Lo miro a los ojos sonriendo. Me gusta sentirlo.

No tengo control de mis piernas cuando no paran de temblar, recibiendo el clímax, lo cual probablemente sea un indicio de que no estoy muerta.

«¿Los muertos pueden tener orgasmos?»

Mientras me dejo llevar por el placer, escucho gritos en mi cabeza. ¿O son reales?

—Los gritos… ¿Los escuchas?

Ignora mis palabras y continúa penetrándome.

—Logan, escucho gritos. Hay mucho ruido —digo entre gemidos.

Nada, no me presta atención.

Cada vez sus embestidas son más fuertes.

—¡Para! —le grito, al tiempo que el orgasmo me alcanza— ¡Ahhh! No, no pares, ¡ahhh!

Sus manos aprietan mis caderas.

—¿Dónde la quieres?

—Ad-entro…

Vuelve a sonreír, ejerce más presión en mi piel y su gemido ronco es la señal de que se está corriendo dentro.

Los gritos cada vez se escuchan más cerca, pero mi cerebro por alguna razón siente placer al pensar que podrían encontrarnos follando en medio de un mar de cadáveres.

Recibo el orgasmo que me inunda cada pequeña partícula del cuerpo y me hace cerrar los ojos con fuerza, pero al intentar abrirlos, no lo consigo.

No puedo abrir los ojos.

Siento cómo Logan se ha inclinado, siento su boca cerca de mi oído y, sin aún sacar su miembro de mí, me susurra:

—Nos mataste.