El último en salir del Portal 7 Capítulo 8 El trabajo de los otros #2
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Capítulo 8 El trabajo de los otros #2

—Al encontrarla limpia pensé que Aurelio había cumplido su promesa.

—Lo dijiste el primer día.

—Había oído platos después de entrar en el café y creí que era él.

El inspector dejó pasar un momento.

—Nos queda establecer los detalles de lo que ocurrió allí. El conjunto ya nos permite actuar.

Clara miró la carpeta. Aranda tenía el utensilio, la sangre, la presencia de Berta después de despedirse, el conflicto y las versiones que había cambiado. Podía actuar sin depender de que alguien hubiera presenciado el golpe.

* * *

Clara recogió las notas cuando Aranda terminó de revisarlas. Durante un instante le costó guardarlas. Se había acostumbrado a tenerlas cerca, como si mantenerlas ordenadas pudiera impedir que una parte del caso volviera a perderse. El inspector observó el gesto.

—Conserva los originales.

Ella los metió en el bolso.

—¿Necesitas algo más de mí?

—Por ahora, no. Te avisaré si tenemos que aclarar otro punto.

Clara se levantó. Antes de salir, miró la mesa. Clara miró la mesa antes de salir. El inventario, la fuente que Pilar ayudó a vaciar, los vasos de Inés y la vuelta de Darío habían permitido ordenar la noche.

—Pilar se acordó del recipiente que sostuvo —dijo—. Y Teresa de vaciar la fuente. Yo no vi esa parte.

Aranda asintió.

—Está recogido así.

Clara guardó las notas. Su recuerdo quedaba registrado junto a lo que cada uno había aportado.

En el pasillo, un agente esperaba al inspector con otra carpeta.

Aranda habló con él antes de acompañar a Clara hasta la salida.

Clara esperó junto a la puerta mientras Aranda terminaba de hablar con el agente.

* * *

Al regresar al café, encontró a Pilar con una bandeja vacía y a Ramiro intentando separar dos bolsas de papel que se habían pegado.

Migas seguía sentado junto al armario de su comida.

Había aprendido que aquella posición producía resultados si la mantenía con paciencia.

Pilar dejó la bandeja. Clara apoyó el bolso detrás de la barra.

—Ya tienen los resultados.

Ramiro soltó las bolsas. Clara les contó lo que Aranda podía comunicarles: la sangre de Aurelio en la mano del mortero y en el delantal de Berta, las comprobaciones de los movimientos y la dirección que tomaba el conjunto de la investigación. Pilar se sentó antes de que terminara.

—El delantal que entregó aquí.

—Sí.

Ramiro apoyó las manos sobre la barra y esperó a que Clara continuara. Pilar miró hacia la puerta interior.

—Yo estaba a su lado cuando se lo quitó.

Clara asintió.

—Darío lo vio puesto después.

Pilar bajó los ojos.

—Han contrastado lo de Inés, Teresa y Darío —añadió Clara—. La sangre se valora junto con sus movimientos y las declaraciones.

Ramiro miró la carpeta de las devoluciones.

—¿Podrán retirar las cosas pronto?

—Nos avisarán.

Él asintió y volvió a guardarla. Pilar se levantó para atender a alguien que acababa de entrar. Clara preparó el café mientras ella preguntaba por la tostada. Les costó retomar el ritmo, pero el pedido llegó completo a la mesa. Después, Pilar llenó el cuenco de Migas. El gato se puso a comer.

* * *

Más tarde, Ramiro se quedó cubriendo la barra para que Clara y Pilar pudieran sentarse unos minutos. No había muchos clientes. Desde la mesa del fondo se veía el pequeño tramo de acera frente al café. Pilar tenía las manos alrededor de un vaso de agua.

—Pensaba que descubrir quién estaba allí iba a explicarlo todo.

—Había que saber qué hizo —respondió Clara.

Pilar miró la puerta interior. Habían pasado días intentando fijar la presencia de Berta. Ahora el análisis del delantal obligaba a valorar también el contacto con Aurelio.

—Y nosotras tampoco sabíamos bien lo que habíamos hecho —añadió Pilar—. Yo decía que había recogido. En realidad entré aquí, volví con los recipientes, sujeté uno, traje cosas…

Pilar se detuvo. Ya habían dejado aquella secuencia por escrito. Pilar miró hacia la barra, donde Ramiro preparaba una taza con una concentración excesiva.

—Inés fue la que mejor lo explicó.

—Sabía qué trabajo había hecho.

Clara recordó los vasos y los platos de la tarta. Inés había descrito su trabajo sin negar la ayuda de Berta; eso les permitió advertir lo que no habían lavado juntas. Pilar bebió un poco de agua.

—Cuando esto termine, quiero hablar con ella sin una lista de platos delante.

—Sí.

* * *

Aranda llamó cuando Clara volvió a la barra. La conversación fue breve. Le comunicó que iban a proceder y que las siguientes actuaciones correspondían a la policía. Les avisaría de lo que pudieran saber. Clara guardó el teléfono. Pilar la miró desde el fregadero.

—¿Ahora?

—Sí.

Ramiro terminó de servir la taza y la llevó a una mesa. Clara vio que había olvidado la cucharilla. La cogió y fue detrás de él. El cliente le dio las gracias. Al volver, encontró a Pilar secando la bandeja.

—¿Queda algo? —preguntó.

Clara miró la barra, las mesas y la puerta interior. Clara había pasado días intentando conservar cada detalle de la cena. Ahora sus observaciones estaban registradas y los objetos examinados. En el café quedaban dos mesas por recoger.

—Estas —dijo Clara, señalándolas.

Pilar dejó el paño y cogió una bandeja. Ramiro se acercó a la otra. Clara los dejó terminar. Aranda tenía lo necesario para actuar.