Capítulo 6 Quien volvió a por las sillas #2
—De nosotras, sí.
Pilar miró hacia la puerta interior. Darío no había visto cómo volvió Berta al patio. Había visto que estaba allí después de la despedida.
—¿Y Teresa estaba fuera? —preguntó Pilar.
—Eso dice. Aranda está hablando con ella.
Pilar se llevó una mano al bolsillo de la chaqueta, aunque ya no guardaba allí la hoja del menú.
—Yo volví para repartir la comida.
—Lo sé.
—Después llevé algunas cosas aquí. Si Berta estaba en la habitación…
Se detuvo. Clara vio que Pilar repasaba la noche.
—¿La viste?
—No. Pensaba que se había ido.
Un cliente llamó desde una mesa. Pilar fue a atenderlo. Clara preparó un café. Al coger el platillo recordó el fragmento de la caja de Teresa. La vuelta de Darío situaba a Berta con Aurelio vivo; la policía aún tenía que establecer lo ocurrido después.
* * *
Teresa llegó por la tarde. Había hablado con Aranda y traía la expresión cerrada de quien acababa de escuchar algo que no le gustaba. Pilar le ofreció una silla. Teresa se sentó cerca de la barra.
—Lo esperé en la calle —dijo—. Cuando salí del patio, él ya había llevado una parte de las sillas. Lo vi volver y me dijo que iba por las dos últimas.
Clara dejó la jarra de agua sobre la mesa.
—¿Entraste con él?
—Me quedé fuera. Llevaba mis cosas y no quería entrar otra vez cargada con ellas.
Teresa miró hacia el vestíbulo.
—Lo vi salir con las dos. Después fui hasta la tienda con él. Me venía de camino.
Pilar se sentó enfrente.
—¿Entraste?
—Hasta la puerta. Las metió, dejó sitio y cerró. Luego yo seguí hacia casa.
Clara escuchó el recorrido. Aranda ya había tomado declaración a Teresa. Teresa bebió un poco de agua.
—Y ahora resulta que no dijo que había vuelto.
Clara asintió. Teresa dejó el vaso.
—Pensé que Darío lo había contado. Cuando me preguntaron por el final, dije que salí y luego fui con él hasta la tienda. Hoy el inspector me ha pedido que explique lo que pasó entre esas dos cosas.
Pilar miró a Clara. La espera de Teresa en la calle quedaba entre los dos hechos que había resumido el primer día. Teresa se frotó una mano con la otra.
—Lo del destornillador me lo podía haber dicho.
—Se le quedó en el bolsillo —respondió Pilar.
Teresa la miró.
—Y podía decirlo.
Pilar bajó la cabeza.
—Sí.
Teresa respiró despacio.
—Me molesta que lo cogiera sin preguntar. Me molesta más que se pase días diciendo que lo dejó con mis cosas y que ahora parezca que yo recibí algo que no recibí.
—Se lo ha contado a Aranda —dijo Clara.
—Más le vale contárselo bien.
Teresa se quedó callada. Al cabo de un momento miró a Clara.
—Yo no vi a Berta dentro.
—Lo sé.
—Ni oí una conversación. Estaba en la calle.
Clara dejó que Teresa precisara lo que había visto desde la calle. No podía confirmar la conversación de dentro.
* * *
Aranda llamó cuando el café empezaba a vaciarse.
Clara se apartó a la mesa del fondo. Había anotado lo que Darío le había contado antes de salir de la tienda, mientras aún conservaba las frases con claridad.
El inspector le pidió que lo repasara. Ella empezó por el destornillador y terminó con la identificación de Berta.
—¿Te dijo que llevaba el delantal puesto? —preguntó Aranda.
—Sí. Se lo pregunté porque yo la había visto llevárselo doblado.
—¿Eso lo preguntaste antes o después de que mencionara el delantal?
—Después. Él mencionó el delantal y yo pregunté si lo tenía puesto.
Aranda anotó la respuesta. Clara miró hacia la barra. Pilar hablaba con Ramiro en voz baja.
—¿Ha mantenido lo que me contó?
—Ha explicado la vuelta por separado. También el motivo de la herramienta. Reconoce que dejó fuera esa parte cuando resumió la recogida.
Clara esperó.
—Teresa confirma que lo vio volver, que esperó fuera y que lo acompañó hasta la tienda —continuó Aranda—. Estamos comprobando el conjunto del recorrido.
—¿Y lo que vio en la habitación?
—Identifica a Berta. Dice que habló con Aurelio.
—Entonces Aurelio estaba vivo cuando Darío regresó.
—Eso declara. Es una observación importante —respondió Aranda.
Clara pasó un dedo por el borde de la hoja.
—Yo vi a Berta despedirse antes de que Pilar volviera con los recipientes. Teresa terminó de repartir la comida y salió. Después vio regresar a Darío.
Aranda la dejó terminar.
—Ese orden nos permite situar la escena que describe.
Clara miró hacia el vestíbulo.
—Berta seguía allí después.
—Su versión de la salida necesita una explicación.
No dijo nada más sobre ella. El delantal estaba recogido desde el primer día. Clara sabía ahora cuándo Berta había vuelto a ponérselo, aunque aún no conocía el resultado del análisis. Aranda le pidió que conservara sus notas y que lo llamara si recordaba alguna otra frase de Darío.
—La herramienta y las dos sillas explican una vuelta que faltaba en su primer relato —añadió Aranda.
—Yo había entendido que recogió las ocho y se fue.
—Faltaba saber cómo.
* * *
Ramiro estaba guardando la carpeta cuando Clara regresó a la barra.
—¿Necesitan alguna otra lista?
—Por ahora, no.
Él asintió. Pilar retiró los últimos platos. Migas bajó de su silla y se instaló cerca de la puerta interior, dispuesto a comprobar si las restricciones habían cambiado durante la tarde. Clara le abrió la puerta del armario de la comida. El gato se levantó inmediatamente.
—Eso sí te interesa.
Mientras Pilar le llenaba el cuenco, Clara miró hacia el vestíbulo.
Clara recordó el vestíbulo de la cena, lleno de bandejas, chaquetas y gente que se detenía a terminar una frase.
Ella había abierto la puerta del café y Berta había dado las buenas noches.
Más tarde, Darío había vuelto al patio. Aurelio le había hablado y Berta lo había mirado desde la habitación de apoyo, con el delantal puesto.
Clara cogió su hoja y la guardó en un cajón, separada de las listas de devoluciones.
La omisión había sido grave, pero Darío acababa de dar un trayecto que Teresa podía corroborar y una escena que lo situaba a él también dentro del edificio. Pilar se apoyó junto a ella.
—¿Vas a hablar con Berta?
Clara negó.
—Aranda tiene que hacerlo.
Pilar miró hacia la puerta.
—Yo estaba convencida de que se había ido.
Clara sostuvo el picaporte antes de cerrar. También ella lo había creído, pese a saber que no había visto la salida. Darío situaba a Berta después de aquella despedida, junto a Aurelio todavía vivo.