EL ÚLTIMO DRAGÓN DE ALBORADA CAPÍTULO 76 EL CIELO INFINITO
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CAPÍTULO 76 EL CIELO INFINITO

En algún lugar más allá del tiempo y del espacio, donde los dragones vuelan libres y los guardianes descansan en paz, Liana abrió los ojos.

No estaba en la cueva. Estaba en un prado verde, bajo un cielo infinito, rodeada de dragones de todos los colores.

Y allí, esperándola, estaban Kael, Esme, Lira, Kira, y todos los guardianes que habían existido antes que ella.

—Has llegado —dijo Lira, con una sonrisa.

—Sí. He llegado.

—¿Ha sido duro el camino?

—Mucho. Pero ha valido la pena.

—Eso es lo que importa.

—¿Y ahora qué?

—Ahora, descansas. Y vuelas. Todo lo que quieras.

Liana sonrió y montó sobre Kael. Esme, a su lado, desplegó sus alas.

Juntos, se elevaron hacia el cielo infinito, dejando atrás las preocupaciones del mundo.

Ya no eran guardiana y dragones. Eran almas unidas para siempre, surcando un océano de estrellas donde no existía el dolor, ni el miedo, ni la muerte. Solo el amor.

Y mientras volaban, Liana recordó algo que Lira le había dicho muchos años atrás: "El ciclo nunca se detiene. Siempre habrá un nuevo guardián, un nuevo dragón, una nueva amenaza. Pero mientras recordemos a los que vinieron antes, mientras mantengamos vivo su legado,

nunca seremos derrotados del todo".

—Gracias —murmuró Liana, hablándole al viento—. Gracias a todos los que vinieron antes.

El viento sopló suavemente, y Liana supo que la habían oído.