EL ÚLTIMO DRAGÓN DE ALBORADA CAPÍTULO 77 EL CICLO ETERNO
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CAPÍTULO 77 EL CICLO ETERNO

Muchos años después de la muerte de Liana, la Escuela de Guardianes Lira la Salvaje seguía en pie, desafiando el paso de los siglos.

Aldric, ya anciano, había formado a cientos de guardianes, y su dragón Aurelio era el más respetado de todos los dragones de Alborada.

Pero el ciclo de la vida, como el de los dragones, nunca se detenía.

Una mañana, un joven llegó a la escuela. Tendría unos quince años, el pelo oscuro y los ojos curiosos. Venía de las aldeas del sur, y cargaba un hatillo con pan y queso.

—Busco al director —dijo.

—Yo soy el director —respondió Aldric—. ¿Qué deseas?

—Quiero ser guardián. He oído hablar de vosotros. De los dragones. De Lira, de Liana, de todos los que vinieron antes. Y quiero unirme a la orden.

—¿Cómo te llamas?

—Kael. Me llamo Kael.

Aldric sintió un escalofrío. Kael. Como el primer dragón púrpura. Como el segundo. Como el tercero. El ciclo continuaba.

—Es un nombre con mucho peso en esta escuela —dijo Aldric—. ¿Sabes quién fue?

—Sí. Fue el dragón de Lira. El que empezó todo.

—Entonces, sabrás que tienes mucho que aprender.

—Lo sé. Y estoy dispuesto.

Aldric sonrió. Aquel joven le recordaba a alguien. A Liana. A Lira. A todos los que habían llegado antes.

—Está bien —dijo—. Puedes quedarte. Te alojaremos en los dormitorios, y mañana empezarás las clases.

—Gracias, director.

—Llámame Aldric.

—Gracias, Aldric.

El joven Kael entró en la escuela, dispuesto a empezar su nueva vida. No sabía lo que le esperaba. No sabía si encontraría un dragón, ni si sería elegido como guardián. Pero no le importaba. Lo único que le importaba era seguir el camino que Lira, Liana y todos los demás habían trazado.

Porque las leyendas nunca mueren. Solo se transforman. Y mientras haya alguien dispuesto a creer en ellas, seguirán vivas para siempre.