EL ÚLTIMO DRAGÓN DE ALBORADA CAPÍTULO 4 EL REINO DE ALBORADA
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CAPÍTULO 4 EL REINO DE ALBORADA

Para entender lo que estaba ocurriendo, hay que conocer el mundo en el que vivimos.

Alborada no es un reino como los demás. Es un mosaico de tierras y culturas, unidas bajo la corona de la Casa de Eldrin, que gobierna desde la Ciudadela Blanca, en el corazón del continente.

Durante siglos, los reyes de Eldrin mantuvieron la paz con mano firme, apoyados por los dragones que antaño surcaban los cielos.

Pero los dragones desaparecieron, y con ellos, el poder de los Eldrin se desvaneció.

Ahora, el rey es un anciano llamado Valdric III, un hombre débil y enfermizo que apenas sale de su palacio. Su heredero, el príncipe Edric, es un joven ambicioso que sueña con devolver a Alborada su antigua gloria. Y para ello, está dispuesto a todo. Incluso a capturar dragones.

—Dicen que el príncipe Edric está reuniendo un ejército —le había contado una vez un viajero a Lira, en una de sus escasas visitas a los pueblos cercanos—. Un ejército de dragones. Quiere invadir los reinos del sur, doblegar a los señores rebeldes, restaurar el imperio de sus antepasados.

—Pero los dragones ya no existen —había respondido Lira, fingiendo ignorancia.

—Eso creíamos. Pero hay rumores. Rumores de huevos encontrados en las ruinas antiguas. De bestias capturadas en las montañas. De un cazador que trabaja para el príncipe.

—¿Un cazador?

—Sí. Lo llaman Varek. Varek el Despiadado. Es el mejor en lo suyo. Ha cazado de todo: osos, lobos, incluso un león de las praderas. Y ahora, caza dragones.

Lira había guardado silencio, pero aquellas palabras se le habían quedado grabadas. Ahora, al ver el campamento de Varek en el valle, supo que el viajero tenía razón. El príncipe Edric estaba reuniendo un ejército de dragones. Y Varek era su herramienta.

Pero, ¿por qué? ¿Para qué necesitaba el príncipe tantos dragones? ¿Solo para la guerra? ¿O había algo más?

Lira no lo sabía. Pero estaba decidida a averiguarlo.