19. Sera
CAPÍTULO DIECINUEVE
Sera
C omo si fuera un espejo de hace dos años, dentro de veinticuatro horas me darán de alta del hospital sabiendo que tengo el corazón débil y con instrucciones para un seguimiento con la doctora Lee en Boston.
Antes de irme, le pregunto a la doctora si puedo ir a trabajar mañana.
Le pido que le repita a mi familia que no hay razón alguna por la que no pueda, siempre y cuando vaya con cuidado y lleve puesto el nuevo monitor que me han adherido al pecho a petición de la doctora Lee.
Abbi intenta objetar algo, pero la interrumpo.
—La médica es ella, Abigail. Creo que lo sabrá mejor que tú.
No puedo permitir que se vuelvan a poner todos en plan sobreprotector. No sabemos cómo es de grave. Seguramente estaré bien. Debería estar bien.
La doctora nos desea lo mejor, pero parece contenta de librarse de nosotros y de esta situación tan estresante. No la culpo.
Ya en casa, mi madre me devuelve mi bolso, y cojo el teléfono de la encimera.
—Voy a recalentar un poco de lasaña, ¿tienes hambre? —dice.
—Gracias, pero he comido uno de esos lujosos menús saludables para el corazón autorizados por el hospital, así que estoy bien. —Me dirijo a las escaleras—. Solo quiero tumbarme.
Cuando subo, me doy una ducha rápida para quitarme el olor a hospital y me pongo un pijama limpio.
Me meto en la cama y veo que tengo como diez mensajes de Maddy, unos cuantos de Jackson y de Luke, y, aparte, una llamada de cada uno de ellos.
«Mierda». Jackson y yo íbamos a comer juntos hoy y se me ha olvidado por completo.
Primero llamo a Maddy y le pregunto si puede pasarse por casa.
Está acabando el turno de comidas y me promete que vendrá después.
Todavía no puedo pensar en Luke, así que empiezo a darle vueltas a si le envío un mensaje a Jackson, pero al final hago de tripas corazón y lo llamo. Me contesta enseguida.
—Hola, ¿estás bien? No es propio de ti ignorar mis mensajes.
—Sí, no, lo siento. Es que… —No quiero que Jackson sea la primera persona a la que le cuento esto con todo detalle. Quiero que sean Luke o Maddy. No me complico—. No me encontraba bien y se me ha olvidado cancelarlo. Lo siento.
—No pasa nada. —Lo dice en serio—. Quedamos cuando te encuentres mejor. Estaba pensando en pasar un día en Martha’s Vineyard. Podemos pasear en bici y cenar en el Nancy’s.
Debería sonar interesante y divertido. Un día perfecto con un tío bueno al que le gusto. Pero es que… no es así. Y no quiero jugar con los sentimientos de Jackson.
—Eh, la verdad es que no creo que pueda —le digo.
—Vale… —dice él con la voz más apagada, como si supiera que hay algo más.
—Eres muy majo, Jackson, pero no veo que esto nuestro vaya a ningún sitio. No es por nada que hayas hecho. Es que no… le encuentro sentido. Lo siento.
Se queda callado un segundo.
—Muy bien —dice por fin. Se me escapa un suspiro—. Gracias por llamar para decírmelo. Eres la caña, Sera. Espero que nos veamos por ahí.
Le doy las gracias y cuelgo. Mientras me acurruco bajo las sábanas, me invade una sensación de alivio.
*
Una hora después, Maddy me despierta de una siestecilla.
—Bueno, a ver…, ¿por qué estás acostada? ¿Por qué has estado desaparecida en combate? ¿Por qué me ha dicho Abbi que no te despertara? ¿Qué está pasando aquí?
Salta a los pies de la cama y suelta dos envases de comida. Huele a patatas fritas —algo que seguramente para mí ahora mismo sea ilegal— y a algo ácido. Salgo de entre las mantas.
—Primero unas patatitas —digo. Me da dos, y me las zampo mientras pienso por dónde empezar.
Maddy se me queda mirando al pecho. Suspiro. Supongo que empezaré por ahí. Llevo el monitor adherido a la piel por encima del pecho izquierdo, lo que me marca un bulto rectangular bajo la camiseta.
—¿Qué es eso? —pregunta con un leve temblor en la voz.
—Un monitor cardiaco. —Me como otra patata, y ella entrecierra los ojos con preocupación ante el dispositivo—. Es temporal —añado mientras cojo otra—. Mi doctora quiere tener las lecturas de una semana para asegurarse de que la actividad es normal.
—Vaaale…, pero ¿por qué llevas un monitor cardiaco? ¿Qué ha pasado?
Inspiro hondo y le cuento la extraña discusión que tuvimos ayer Luke y yo, y le explico que luego nos escabullimos por la noche para hablar.
—Nos habíamos subido al tejado del Frappie’s y… me incorporé demasiado rápido y me desmayé. Él llamó al 911. Y luego mi reloj llamó a mis padres y a la doctora Lee…, el muy chivato.
—Qué romántico —dice Maddy—. Te estás dejando lo más jugoso. No seas así. Puedo soportarlo.
Miro a mi amiga, con sus ojos bondadosos y ese pelo alborotado. No quiero ser yo quien la ponga triste, pero hay tantas cosas que no quiero…
—El tratamiento ya no funciona. O, por lo menos, está empezando a dejar de hacerlo. Tengo algunos músculos rígidos que antes no lo estaban. Mi fracción de eyección ha disminuido; no bombeo suficiente sangre. La vida útil de EBE podría haberse acortado a la mitad de tiempo.
—A la mitad… —procesa Maddy—. Entonces, ¿qué son? ¿Unos dos años en vez de cinco, quizá?
Niego con la cabeza. Intento no hacer cálculos, porque lo único que veo en mi futuro es una gran imagen borrosa de la nada.
—No lo sé. La doctora me dará más información cuando vaya a verla a Boston.
Aparto las patatas fritas y le doy un toquecito al otro envase. Maddy lo abre y muestra su famosa ensalada de rúcula con fresas, sandía, vinagreta de limón, queso de cabra y un chorrito de miel por encima.
—Lo más seguro es que no pueda ir a París el año que viene —digo en voz baja.
Estoy destrozada. Maddy ya había escogido un curso de pastelería y había presentado la solicitud para estar allí al mismo tiempo que yo—.
Y, aunque consiguiera subir hasta arriba de la lista y hubiera un corazón disponible…
, no sé si me recuperaría a tiempo. Quizá no pueda ir nunca.
—Se me quiebra la voz y me seco las lágrimas.
Maddy levanta la cabeza de golpe al oír eso.
—¿Qué? No digas eso. Claro que vas a ir a París. A lo mejor no el verano que viene, claro, pero al verano siguiente, sí. Y para ir no te hace falta la beca. Nos vamos y punto. Cuando tengas el corazón nuevo y estés lista. ¿De acuerdo?
Asiento, porque prefiero no decir nada más.
—Bien. —Maddy coge una fresa de la ensalada y se la mete en la boca—. Ahora, retrocedamos cinco pasos y me cuentas lo que pasó con Luke.
Noto que se me ilumina la cara con una sonrisa que no puedo evitar pese al marronazo de noticia, y Maddy contiene el aliento.
—La verdad es que no pasó nada —le digo.
—Y una mierda —dice Maddy sin inmutarse. Me río.
—Vaaale…, me dijo que le gusto, en plan que siente algo por mí.
Maddy suelta un chillido y se acerca más a mí.
—¡Lo sabía! ¿Y tú qué le dijiste?
—Pues nada… Ahí fue cuando me desmayé.
—¿Te ha llamado?
—Sí…
—Deberías hablar con él —me dice, y me da con el codo en el hombro.
Escojo un trozo de sandía y procuro arrastrar un poco de queso.
—¿Sabías que existe una teoría que dice que cada corazón tiene un número preestablecido de latidos?
Maddy se ríe por la nariz.
—Tiene toda la pinta de invento.
Me encojo de hombros.
—Solo es una teoría. Aunque ¿sabes qué pasa cuando quedo con Luke?
—Que se te dispara el corazón —se burla Maddy, y finge desmayarse en la cama.
—Exacto. Te juro que pensar en él me acorta la esperanza de vida.
—Eso no es justo. Ni para él ni para ti. Si la idea es que tienes un número determinado de latidos, entonces úsalos para las cosas importantes.
—¿Y si la cosa se queda en nada enseguida y nos cargamos nuestra amistad para siempre? ¿Y si no funciona? ¿Y si me muero y le rompo yo el corazón? —Suspiro y jugueteo con el borde del edredón—. ¿Y si me aterra que me lo rompa él?
Nos pasamos el resto de la tarde viendo vídeos de TikTok mientras le saco información de Sienna.
Compraron entradas para ir juntas a un concierto que no es hasta octubre, así que les tiene que ir bien.
Cuando se va Maddy, saco el teléfono para enviarle un mensaje a Luke.
Lo que he aprendido en las últimas horas es que no tengo tiempo de preocuparme de si las cosas irán bien o no entre Luke y yo.
Si solo me queda tiempo para una larga despedida, lo aceptaré, si él está de acuerdo.
Aunque no lo culparé si quiere que volvamos a ser solo amigos. También lo aceptaré.
Sera
Nos vemos mañana en el taller cuando se vayan los campistas?Te debo una explicación… buenas noches. Bsos