El trono de jazmín (Reinos en llamas 1) Capítulo Veinticuatro
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Capítulo Veinticuatro

PRIYA

V olver a su cuerpo fue sentir por un momento que las aguas de la carne, de la inmortalidad y del alma subían por su garganta, asfixiándola, y se agarró el cuello jadeando, jadeando.

Su piel ardía, no sabía dónde comenzaba la tierra o terminaba el cielo, no sabía el camino hacia arriba, hacia fuera.

Era una sensación de ahogo, o algo tan parecido que no importaba si el agua la rodeaba o si parte de ella yacía aún atrapada en el sangam , desgarrada por la furia de Ashok.

—Priya —dijo una voz—. ¿Estás herida? Háblame. En voz baja.

Los ojos de Priya se abrieron. Malini estaba arrodillada a su lado. Ella no había nacido una vez, ni dos ni tres: era completamente mortal, con la mirada enfocada en Priya, los labios apretados con fuerza. Ya no estaba en el sangam , entonces, y Ashok no estaba allí. No podría hacerle daño.

Ashok había tratado de hacerle daño.

Se llevó la mano al pecho. Él la había lastimado. El lugar de la herida era como el centro de una estrella ardiente y le dificultaba respirar.

—Priya —repitió Malini. Su voz era tranquila, absolutamente tranquila, pero era una serenidad que Malini vestía como una armadura. Le sostuvo firmemente la mirada—. Tienes que detener esto.

—¿Detener…?

Fue entonces cuando Priya se dio cuenta de que estaban rodeadas de musgo y flores, enredaderas que se retorcían sobre la piedra de las paredes y se desplegaban a través de las grietas.

De hecho, la piedra parecía haberse movido, se había moldeado para dejar que la vegetación se enroscara a su alrededor.

—Pramila —jadeó—. Si ella ve…

—No sé dónde está —dijo Malini—, ni cuándo regresará, y por eso debes quedarte callada.

—Lo siento —jadeó, aunque no tenía nada de qué arrepentirse y Malini tenía que hacerlo por todo.

Trató de concentrarse, de levantar la cabeza, pero podía sentir la furia de Ashok como si su puño todavía estuviera en su pecho. Respiró y se desvaneció en la oscuridad.

El rostro de Malini, frío y resuelto, fue lo último que vio.