Capítulo 41
LEANNE
—Siento lo de antes —dice Sue. Suena a punto de llorar cuando descuelgo.
Es la primera vez que me llama. Desde que murió Chloe, casi siempre hemos mantenido el contacto solo por mensajes—.
Matt ha estado sometido a muchísima presión últimamente.
No solo está de duelo por su hermana, sino que ya de antes tenía algunos problemas con su negocio.
Lo está pagando con todo el mundo… y a ti te ha pillado en la línea de fuego.
—No pasa nada.
Pero en realidad sí pasa. Estoy harta de acabar en la línea de fuego de todo el mundo, pero Sue ya tiene bastante como para que encima yo le diga lo que pienso de su hijo. Me gustaría decirle que quien debería disculparse es él, no ella, pero sospecho que sería gastar saliva.
—Por eso les dimos el dinero para que se fueran a Londres por su aniversario —continúa—. A Elsie también se le está haciendo difícil vivir con él y ahora, bueno, con todo esto, me da miedo que ni siquiera sigan juntos. Me da miedo perder a mis nietos además de a mi hija.
—Estoy segura de que eso no pasará jamás —le digo, y se me parte el alma por esta mujer—.
Pero, por ahora, lo único que tienes que hacer es concentrarte en superar el lunes, en darle a Chloe la despedida que se merece.
—Entonces se me ocurre algo—. Matt no va a tener ningún problema conmigo en el funeral, ¿verdad?
La perspectiva de que no sepa comportarse me llena de pavor.
Sí, tengo la piel curtida, pero estoy empezando a llegar al límite de lo que puedo aguantar, no solo por cómo me está tratando Eamon, sino también por los mensajes amenazantes que ahora me llegan sin parar.
Se los he reenviado al resto del grupo y al inspector jefe que lleva el caso, pero de momento ni siquiera se ha dignado a contestar.
Y tengo náuseas constantemente. He perdido por completo el apetito y parece que vivo a base de un cóctel de café, adrenalina y vino blanco con gaseosa. Si yo estoy así de hecha polvo, solo Dios sabe cómo deben de estar sufriendo los padres de Chloe.
—Si Matthew tiene algún problema contigo, tendrá que vérselas conmigo y con su padre —responde—. Por no hablar de Elsie.
—Mira, Sue, lo siento, pero me está entrando otra llamada. Será mejor que la coja.
Con todo lo que está pasando, no puedo permitirme perder una llamada de un número oculto . Podría tener que ver con los niños. Si no la cojo, y quien llama no deja mensaje, me estará rondando la cabeza el resto del día.
—Le habla el inspector jefe Stephens, de la Policía de West Yorkshire —anuncia una voz casi monótona—. ¿Hablo con Leanne Delaney?
—Sí, soy yo.
Por favor, dígame que han vuelto a detener a Franky Newsome o que están de camino para detenerlo otra vez.
—La llamo porque anoche, después de nuestra conversación, se acordó que usted sería el punto de contacto designado.
—Así es.
—Bien, evidentemente, al tratarse de una investigación en curso —continúa—, no puedo entrar en detalles, pero lo que sí puedo decirle es que nos están empezando a llegar los resultados de nuestro departamento técnico.
—¿Y bien?
—Estamos cotejando los mensajes de los dispositivos con las direcciones IP que nos ha facilitado Instagram y con las escasas imágenes de las cámaras de seguridad que hemos conseguido obtener, pero de momento los resultados no son concluyentes.
—¿Y eso qué se supone que significa?
Si sueno cortante, me da igual. Esta gente no está haciendo su trabajo. A estas alturas, Franky Newsome debería estar bien encerrado bajo llave.
—Ahora mismo estamos investigando dos marcas temporales asociadas a direcciones IP que sitúan al señor Newsome en los momentos exactos en que se enviaron dos mensajes clave. Pero puede que lo que demuestran no baste para sostener los cargos.
—¿Por qué no?
—Es todo cuanto puedo decir por ahora, pero le aseguro que estamos comprobando una y otra vez todo lo que va llegando, y seguiremos haciéndolo.
—¿Y entonces por qué no le presentan cargos?
—Si no obtenemos pruebas que la Fiscalía de la Corona considere prácticamente irrefutables, no nos lo autorizarán.
—O sea que podría irse de rositas, ¿es eso lo que me está diciendo?
—La investigación sigue en curso, señora Delaney, se lo aseguro. Sin embargo, nuestro equipo está sometido a una presión tremenda…
Le doy al botón de colgar y le corto en seco. Franky Newsome es más culpable que el pecado, así que no quiero oír las patéticas excusas del inspector jefe. Ni tampoco quiero oír que están tirando la toalla con Chloe. Yo jamás la tiraré; nosotras jamás la tiraremos.
Así que ha llegado el momento de hacer nosotras el trabajo de la policía.