Capítulo 28
EL TROLL
Mientras veía los titulares en las noticias, nada podría haberme satisfecho más que ver cómo sacaban la bolsa mortuoria por la puerta trasera del hotel hasta la ambulancia privada que esperaba.
Ya no está. Ya no puede provocarme con su indiferencia ni con todo lo demás que representa.
Aun así, mentiría si dijera que no me inquieta un poco que su muerte se esté investigando como sospechosa.
Haber borrado cualquier huella de la habitación con aquel trapo podría haber sido mi perdición; ahora lo miran todo con lupa.
Lo único que me salva es que, si han encontrado algo de mi ADN en aquella habitación de hotel, no me encontrarán en su base de datos.
Lo cual me deja libre para seguir ocupándome de las otras cuentas que tengo pendientes. Casi se está convirtiendo en un trabajo a jornada completa… y encima ni siquiera me pagan.
Pero esas mujeres me las van a pagar.