El Troll Capítulo 25
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Capítulo 25

LEANNE

—Mi hijo y mi nuera han salido a celebrar su décimo aniversario de boda —explica la mujer con la cara surcada de lágrimas que se ha presentado como Sue—. Acabamos de localizarlos y vienen para acá en taxi.

Quiero decirle a Sue lo mucho que se parece a su hija, pero, obviamente, eso es lo último que debería decir dadas las circunstancias.

—Ningún padre debería tener que identificar el cuerpo de su propia hija —dice el padre de Chloe, con los hombros temblándole bajo el peso del dolor—. Salvo por la cara pálida y los labios azulados, parecía dormida.

—Siento no haber podido entrar contigo, Barry. —La madre de Chloe le busca la mano mientras se enjuga las lágrimas—. No lo habría soportado.

El pub en el que estamos, a la vuelta de la esquina del hospital, por suerte está tranquilo, pero las pocas personas reunidas en la barra no dejan de mirarnos con curiosidad.

No somos la clientela habitual de un miércoles por la tarde, esa que se diluye entre la charla amable, la música suave de fondo y alguna que otra risa.

—¿La policía os ha contado algo más de lo que nos han dicho a nosotros? —Eamon vuelve de la barra con cuatro brandis dobles en la bandeja.

—Han dicho que los resultados de la autopsia no estarán hasta mañana como muy pronto —responde Barry—. Pero, por lo visto, han encontrado algo en su habitación que no les cuadra.

—¿Qué quieres decir? —Cojo uno de los brandis de la bandeja. Nunca he necesitado alcohol tanto como en este momento.

—Hay indicios de que la habitación había sido limpiada a fondo.

—Bueno, seguro que eso lo hizo una de las camareras de piso antes incluso de que Chloe llegara —dice Eamon.

Antes incluso de que Chloe llegara. Ojalá pudiera volver atrás en el tiempo.

—Pues ahí está la cosa. No encontraron ni las huellas de Chloe, salvo por fuera, en la manilla de la puerta. Deberían haber estado por todas partes. Se preparó allí antes de tu evento y volvió allí después.

Me quedo mirando sus ojos enrojecidos, del mismo azul que los de Chloe; imagino que en su día también brillaban como los de ella. Ahora que ha perdido a su preciosa hija, no me imagino que vuelvan a brillar nunca más.

—Esperemos a tener más información antes de ponernos a especular. —La madre de Chloe saca unas pastillas de un blíster—. Lo siento. Me está matando la cabeza.

—Échate eso al cuerpo. —Su marido le acerca el vaso por la mesa de un empujoncito.

—Beber no va a devolverle la vida a nuestra niña.

—A lo mejor te ayuda a aliviar un poco la migraña.

—Tenemos que mantener la cabeza despejada para cuando lleguen Matt y Elsie. Van a necesitar todo nuestro apoyo.

—Podréis cuidaros unos a otros. —Hablo en voz baja mientras me estrujo las manos en el regazo.

Me siento inútil, completamente inútil, y encima culpable.

Una parte de mí quiere caer de rodillas y suplicar perdón por haber dejado que Chloe estuviera sola en ese hotel, pero la otra parte se muere de miedo de que me culpen.

Si me apartaran ahora, no sé cómo lo soportaría.

—¿Cómo se lo vamos a decir a los niños? —Una nueva oleada de dolor parece abatirse sobre Sue.

—Ya nos preocuparemos de eso más tarde. —Barry rodea a su mujer con el brazo—. De momento están bien. Están con la vecina, con el perro; eso ya está resuelto. Bastante tienes con lo de aquí.

—Deberíamos dejarlos tranquilos en cuanto terminemos estas copas. —Eamon me da un codazo—. Me siento como un intruso.

—Chloe bajó a Londres por ti , Leanne. —Barry me señala con el dedo al oír lo que murmura Eamon—. Así que los dos podéis quedaros el tiempo que os veáis con fuerzas.

—Bueno, es que tenemos a nuestros hij…

—Los niños están bien con tus padres. —Le clavo el codo a mi marido en las costillas—. Les he contado lo que ha pasado y me han asegurado que podemos quedarnos todo el tiempo que haga falta.

—Pero ¿dónde nos vamos a quedar? Si ni siquiera hemos hecho el check-out a la hora que tocaba.

O está buscando una excusa para dejar de estar metidos en todo esto, o me subestima por completo.

—He ampliado nuestra estancia en el hotel y he reservado una habitación para el señor y la señora Taylor, y otra para Matt y Elsie.

—Eres muy amable… —responde Sue—. Con razón a Chloe le hacía tanta ilusión conocerte. —Un nuevo torrente de lágrimas le corre por la cara.

Miro de reojo el móvil de Sue cuando se ilumina delante de ella. Lo coge de la mesa enseguida y su expresión angustiada se vuelve aún más tensa mientras escucha.

—¿Solo mi marido y yo, o también mi hijo y mi nuera? —Sue hace una pausa para escuchar—. Sí, de acuerdo, podemos salir ahora mismo. Les diré que vengan directamente a la comisaría en el taxi.

—¿Puedes preguntar si podemos ir nosotros? —le digo a Sue, articulando sin voz, y Eamon me da un codazo más fuerte. Que proteste todo lo que quiera, pero formamos parte de esto le guste o no.

Ella se limita a asentir mientras sigue con la conversación. Supongo que eso significa que no le importa que nos quedemos con ellos.

—¿Saben ya algo de lo que ha pasado?

—Se lo vamos a decir en persona. —Barry se seca los ojos—. No es una noticia que se pueda dar por teléfono.

Los padres de Chloe lo están llevando admirablemente.

Claro que, como es lógico, oscilan entre la entereza, la conmoción, la incredulidad y la desesperación.

No creo que hayan terminado de asimilar lo que ha pasado, sobre todo Sue, ya que no fue ella quien hizo la identificación oficial.

Por lo poco que sé del duelo, imagino que les vendrá por oleadas.

—Los agentes quieren vernos en la comisaría. —Vuelve a dejar el móvil sobre la mesa y mira a su marido—. Por lo visto, el forense ha hecho un primer examen y han encontrado algo.

—¿Ya? —El pobre Barry parece agotado y está claro que preferiría seguir llenándose de brandi para anestesiarse antes que afrontar lo que sea que se les venga encima ahora.

—Vámonos ya a la comisaría. —Sue se pone de pie—. Ya le escribimos a Matt en el coche.

—Lo único que puedo decir —masculla Barry mientras estampa el vaso contra la mesa— es que, si alguien le ha hecho esto a mi niña a propósito, mataré a quien haya sido con mis propias manos.

—No creo que…

—Ya has oído lo que ese inspector jefe ha dicho sobre la limpieza —la corta—. Alguien le ha hecho esto, y están a punto de confirmárnoslo.

—Nosotros esperaremos en el hotel —dice Eamon—. ¿Nos vais informando?

—Tú vuelve al hotel. —Cojo mi bolso—. Pero ella era mi amiga y necesito saber qué ha pasado.

Tengo que seguir formando parte de esto. Es lo mínimo que puedo hacer por Chloe.

O quizá haya algo más.