El trato era no enamorarnos Capítulo 13
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Capítulo 13

Café para dos

Fingir una relación en una oficina resultó más complicado de lo que Valentina esperaba.

No por el cliente.

Por los compañeros.

A las diez de la mañana, Claudia dejó dos cafés sobre el escritorio de Valentina.

—Uno para ti y uno para tu novio.

—No es mi novio.

—Elena Vega piensa otra cosa.

—Elena Vega también cree que nuestras campañas nacen en sesiones de creatividad relajadas y no en crisis de madrugada.

Claudia se sentó frente a ella.

—Entonces, ¿qué pasó en Paracas?

—Trabajamos.

—Ajá.

—Dormimos.

Claudia abrió mucho los ojos.

—En una habitación.

—Valentina.

—En una cama.

Claudia dejó de respirar.

—Con una frontera de almohadas.

—Esto mejora con cada detalle.

Valentina cerró los ojos.

—No pasó nada.

—¿Nada?

La voz de Sebastián llegó desde atrás.

Valentina giró.

Él tomó uno de los cafés.

—¿Esto es mío?

Claudia sonrió.

—Sí.

—Gracias.

—Estamos hablando de Paracas.

—Excelente tema.

Valentina señaló su oficina.

—¿No tienes trabajo?

—Mucho. Pero mi café está aquí.

Tomó un sorbo.

—Está perfecto.

Valentina lo miró.

—¿Cómo sabes que es para ti?

Sebastián mostró la etiqueta.

Americano. Sin azúcar.

Claudia levantó las cejas.

—Valentina lo pidió.

—Yo pedí dos cafés. Ella interpretó.

—Claro —dijo Claudia.

Sebastián se inclinó sobre el escritorio de Valentina.

—Reunión en quince minutos, amor.

Valentina casi arrojó un bolígrafo.

Claudia soltó una carcajada.

—Eso ha sido horrible.

—Estoy practicando —dijo Sebastián.

—Practica lejos.

Él se alejó con el café.

Claudia esperó a que desapareciera.

—Te gusta.

—No.

—Te gusta muchísimo.

—No.

—Te pones roja cuando te dice “amor”.

Valentina se tocó una mejilla.

—Es rabia.

—Sí. La famosa rabia romántica.

—Claudia.

—Está bien. No diré nada.

Valentina volvió a la computadora.

Un minuto después recibió un mensaje.

Sebastián ♥: El café está perfecto. Gracias.

Valentina miró el nombre del contacto.

Había olvidado cambiarlo después del viaje.

Escribió:

Valentina: Fue accidental.

La respuesta llegó de inmediato.

Sebastián ♥: Claro.

Ella escribió:

Valentina: Y deja de decirme amor.

Sebastián ♥: Necesitamos practicar.

Valentina: Te bloqueo.

Sebastián ♥: Eso dañaría nuestra relación.

Valentina sonrió.

Claudia la señaló.

—Esa cara.

—¿Qué cara?

—Esa exactamente.

Valentina bloqueó el teléfono.

—Trabajo.

Pero durante el resto de la mañana, cada vez que veía el corazón junto al nombre de Sebastián, no encontraba la fuerza suficiente para eliminarlo.

* * *