El trato (El manuscrito 4) Capítulo 22
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Capítulo 22

N icholas no pudo aguantarse y gritó:

—¡Ahí lo tienes! ¡Muscho es aquél Muscho, es el empresario que espera en Roma para conversar contigo!

— ¡Signore mio, Santissimo! —exclamó Dante, impaciente—. ¡Y yo aquí encerrado y sin poder salir hasta que llegue el mayordomo o Thomas a abrirnos!

Nicholas soltó una carcajada que resonó en las altas bóvedas de la estancia. Se acercó a Dante y le dio una palmada amistosa en el hombro.

—Si el viejo Thomas supiera que su invitado italiano lo invoca como a un santo, vendría corriendo. Mientras tanto, mi desesperado amigo, te sugiero que te sirvas un poco de brandy; el encierro se pasa mejor con una copa en la mano.

—Tienes razón, un brandy me vendría bien… de solo pensar que el tal Muscho está esperando… ¿Cómo no caímos en la cuenta de que se trataba de la persona correcta? Richard… Richard estaba en lo cierto. Me arrepiento de haber sido duro con él, le dije que se fuera. Debo llamarlo.

Pero el móvil al otro lado de la línea repicaba y él no contestaba.

—Bueno… todavía no sabemos el papel que juega en todo esto y si es la respuesta a lo que andamos buscando, se rá mejor que sigamos leyendo —propuso Nicholas para calmar los nervios—. Continuaré yo. Por otro lado, no habla para nada de un tal Merklin. Será mejor que no nos adelantemos.

Mientras Dante escanciaba el brandy en una copa Nicholas prosiguió la lectura.