El Tratamiento Capítulo 62
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Capítulo 62

El lunes once, a las nueve de la mañana, la Agencia suspende cautelarmente la comercialización de Hilo®.

Hilo® es el sesenta y tres por ciento de la facturación del grupo. Neurovall es el once y cuesta más de lo que ingresa.

El martes doce el Ministerio anuncia la intervención del Programa de Donación Prolongada y la designación de un administrador para los cinco centros. El comunicado tiene ocho líneas y en la sexta dice que la intervención «garantizará en todo caso la continuidad del suministro terapéutico».

El miércoles trece, el juzgado de instrucción número dos de Valdemoro cita como investigado a Òscar Buiría Casals, responsable de cumplimiento normativo, por irregularidades documentales relacionadas con la tramitación de veinticuatro expedientes de purga en el periodo del veinticuatro al veintinueve de junio.

Òscar abrió veinticuatro expedientes en seis días porque venció el plazo de veinticuatro archivos en seis días. Los abrió en su ordenador, uno detrás de otro, poniendo el motivo en voz alta, y en veintitrés de ellos no hubo nada más que hacer y en uno hubo que llamar a alguien un sábado.

El jueves catorce dimite Herminia Ardèvol.

El comunicado tiene nueve líneas, dice motivos de salud, agradece treinta y un años y no menciona el programa. Sale a las siete y media de la tarde, que es la hora a la que salen estas cosas.

Ese mismo jueves, el administrador toma posesión. Se llama Ricardo Alcaine, tiene cincuenta y seis años, viene de la subdirección general de ordenación sanitaria y hace veintidós años trabajó tres en un hospital.

El viernes quince, la casa manda un correo a las trescientas once familias con donante en producción en Valdemoro.

Tiene cuatro párrafos, dice que la información aparecida en prensa se refiere a procedimientos ya modificados y que el suministro no se verá afectado, y no dice qué procedimientos ni desde cuándo.

Lo redacta comunicación y lo firma dirección, y a mí me llega en copia a las 08:12 con el resto del servicio.

Ese fin de semana, atención familiar recibe ciento cuarenta y una llamadas. La media de un fin de semana de agosto son once.

El martes diecinueve, la Mesa del Congreso acuerda la creación de una comisión de investigación. Las comparecencias se fijan para el segundo periodo de sesiones. Septiembre y octubre.

El jueves veintiuno, el administrador dicta las primeras instrucciones. Son seis y las leo entera cada una porque tres son mías.

Uno. Toda llamada recibida en la línea de atención al donante requerirá doble confirmación de tipificación : el operador deberá leer en voz alta la tipificación seleccionada antes de cerrar la llamada y la persona que llama deberá confirmarla.

La lectura y la confirmación quedarán grabadas.

Cualquier manifestación tipificada como consulta cuando la llamada se produzca dentro del plazo de revocación generará una alerta automática a cumplimiento.

Eso, en junio de 2029, a las tres y catorce de la madrugada, habría saltado.

Dos. Se retira el factor corrector de paridad del capítulo cuatro del manual de criterios de admisión, con efectos inmediatos, en aplicación del memorándum del Departamento de Análisis de Datos de 9 de febrero de 2032.

Cuatro años y seis meses.

Tres. Auditoría externa de la totalidad de las continuidades validadas entre 2033 y 2036.

Cuatro. Conservación íntegra, que ya estaba.

Cinco. Suspensión de nuevos ingresos durante treinta días.

Y seis: el Programa continúa . La instrucción sexta ocupa media página y dice, con otras palabras, que la interrupción de la producción de RC-9 afectaría a nueve mil ciento ochenta pacientes en pauta mensual continuada y que esa consecuencia no es asumible.

El viernes veintidós, la Agencia autoriza la reanudación de la producción bajo supervisión y con inspección semanal. No se ha parado ni un día: lo que se autoriza es lo que ya estaba pasando.

El lunes veinticinco, el grupo cambia de denominación social. La marca comercial pasa a ser Vallonta .

Nos lo comunican por correo a las ocho y cuarto de la mañana, con un manual de identidad de once páginas adjunto y con la instrucción de retirar la cartelería antigua antes del quince de septiembre.

El martes veintiséis vienen dos operarios y quitan el panel del hall, el de la mujer con los hilos dorados, y lo dejan apoyado contra la pared de recepción tres días hasta que se lo llevan. Debajo hay un rectángulo más claro de metro ochenta por metro veinte.

Yo he pedido la pintura del 3.04 en julio y me la han hecho en agosto.

Kenia Roldós borra el perfil el veintiséis por la tarde.

Lo borra entero: cuatro años de contenido, cuatrocientos mil seguidores, la pulsera de graduación y los seis hilos.

A las once de la noche vuelve a estar, con todo dentro y con una publicación nueva de dos líneas que dice que ella contó su experiencia y que su experiencia fue la suya.

Tiene once mil comentarios en cuatro horas.

En veinte días se ha suspendido una línea comercial, se ha intervenido un programa, ha dimitido una fundadora, hay un investigado, hay una comisión parlamentaria, hay una auditoría de tres ejercicios, hay una instrucción que obliga a leer en voz alta una tipificación y hay una marca nueva.

Y en veinte días no ha habido un solo turno en el que las bombas del nivel −3 no fueran a veintiuno con dos.

Las mil trescientas dos siguen donde estaban. La producción del mes de agosto cierra un uno coma cero uno de media, que es medio punto por encima de julio, porque en agosto hace calor y el calor va bien.

Yo tenía la segunda quincena. La devuelvo el día doce.

Pilar se va a Peñíscola del uno al quince y me manda cuatro fotos de una paella y una del sobrino con el traje gris marengo probado. Le contesto a las cinco y a la paella le pongo un corazón.

El veintiuno por la tarde, cuando salen las instrucciones, bajo a la sala dos y me quedo un rato de pie con la primera en la mano.

Es un folio. Doce líneas. El operador leerá en voz alta la tipificación seleccionada antes de cerrar la llamada. La persona que llama deberá confirmarla. La lectura y la confirmación quedarán grabadas.

Eso son once palabras de más en una conversación de cuatro minutos.

Once palabras que no se le ocurrieron a nadie en siete años, y que ahora están en un folio con un membrete del Ministerio, y que van a estar ahí para siempre porque las cosas que se ponen después de un escándalo no se quitan nunca.