El Tratamiento Capítulo 33
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Capítulo 33

El sábado voy con Pilar a comprarse un vestido.

Empezamos a las once en un centro comercial de Getafe y salimos a las dos y cuarto con un vestido verde botella con manga corta, y antes de ese vestido se prueba nueve. En el séptimo, uno cruzado que le hacía un bulto en la cintura, sale del probador y me dice:

—Dime la verdad.

—No.

—¿No qué?

—No ese.

—Vale. —Se mete otra vez—. Es que a mí me gusta.

—A ti te gusta el color.

—Me gusta el color.

—Pues el color lo tienes en el verde.

Comemos en un sitio de menú del centro comercial y hablamos de la boda, de que su hermana quiere que vayan todos de la familia con algo azul, y de que a Pilar eso le parece de secta.

A las cinco estoy en casa. Bruno ha tenido a Nando el jueves y tiene agujetas en el gemelo derecho y está encantado con las agujetas, porque las agujetas son una cosa de gente normal.

El domingo hago la compra, pongo tres lavadoras y por la tarde cambio la bombilla del baño, que llevaba desde marzo.

El domingo por la noche, después de la última lavadora, me siento en la cocina con el móvil y miro las cuentas.

La cobertura de Bruno se renueva el uno de julio si estoy en estatus activo el treinta de junio. El expediente IE-2036/0418 se ve el uno de julio. La analítica de septiembre está pedida. El vestido de Pilar costó cincuenta y nueve con noventa y cinco.

Luego apago la luz de la cocina y subo, y me duermo a la una y me despierto a las cuatro y media y no me vuelvo a dormir, y a las seis me levanto y adelanto el desayuno de los dos.

El lunes entro a las ocho. Veintiún días.

Lo primero es la tarjeta. Buiría está en su mesa comiéndose una tostada de máquina y me da la blanca dentro de la bolsita de plástico.

—Toma. Y esa me la devuelves.

Le doy la gris. La mete en la caja con las otras nueve.

—¿Ya está el informe?

—Ya está. Cuarenta y una páginas de puertas. —Se limpia la mano en el pantalón—. Puerta tres, escalera, cabina, office, planta baja, planta baja, planta baja. Doscientas ochenta veces la puerta tres en noventa días.

—Es que entro por ahí.

—Es que entras por ahí. Yo lo he puesto tal cual: «sin incidencias de acceso». —Se encoge de hombros—. Punto tres cerrado.

Me pongo la blanca en el cordón. Hace el ruido de siempre.

Y el resto de la mañana lo hago entero: tres vinculaciones, una de ellas con una candidata de sesenta años que llora al principio y no al final, un correo de atención familiar y la hoja de preparación de mañana.

A las doce y media, en el office, Pilar me enseña una foto del vestido puesto en su casa, con zapatos, y me pregunta si con esos zapatos o con los otros. Con esos.

—¿Y el pelo?

—Recogido.

—¿Recogido cómo?

—Pilar, en septiembre.

—En septiembre es dentro de nada —dice.

A la una y media abro las dos pantallas.

En la izquierda, el módulo de expedientes. Sanz Robledo, Amparo. Expediente 20290627041-M.

Ingreso: 27 de junio de 2029, 11:40. Vinculadora: V-011.

Inducción: 27 de junio de 2029, 19:05. Deuda cancelada: 87.

140 €. Unidad familiar designada: Belmonte Sanz, Nuria, hija.

Continuidad: 12 de diciembre de 2030. Retirada clínica: 14 de enero de 2031.

Causa: complicación infecciosa. Facultativo: Ordás, M.

Renuncia de verificación y entrega: 14 de enero de 2031, firmada por Belmonte Sanz, Nuria. Estado del expediente: cerrado.

En la derecha, PRODUCCIÓN N3. Fila 3-19.

Inicio: 27/06/2029. Ciclo actual: 271.

Y debajo, en la vista reducida que me deja mi perfil, la serie de rendimiento por trimestres, que son veintiocho barritas de nada, y que empiezan en el tercer trimestre de 2029 y llegan hasta el segundo de 2036.

Ninguna está vacía.

Voy a la de enero de 2031, que es la barrita once. Está. Mide igual que la de antes y igual que la de después. En el primer trimestre de 2031 la unidad 3-19 produjo un uno coma cero cuatro de media, que es lo mismo que produjo en el cuarto de 2030 y lo mismo que produjo el año pasado.

En el expediente de la izquierda, el 14 de enero de 2031 hay una retirada clínica y una firma mía.

En la tabla de la derecha, el 14 de enero de 2031 no hay nada. No hay una interrupción, no hay una caída, no hay una barra a cero. No hay un día distinto de los demás.

Lo compruebo tres veces porque tres veces es lo que se comprueba una cosa que no puede ser.

La primera vez pienso que estoy mirando otra fila y no estoy mirando otra fila: el código de arriba pone 3-19 y la fecha de inicio pone 27/06/2029, y ese es el día en el que yo estuve sentada en la sala dos leyendo siete páginas en voz alta.

La segunda vez pienso que la serie es acumulada y que por eso no baja. No es acumulada. Pone media por trimestre y al lado, entre paréntesis, pone media .

La tercera vez no pienso nada. Cuento las barritas hacia atrás desde hoy y llego a la once y me quedo con el cursor encima, y el sistema me saca el globito amarillo de siempre: 1T2031 · 1,04 · conciliado .

Cinco años y cinco meses de producción por encima de una muerte.

Bajo al pie de la fila, donde está el campo que llevo mirando desde el viernes sin entender bien qué era.

Conciliación física: OK — 01/06/2036.

Y entonces abro el módulo de rendimiento, el mío, el de las cuentas, y bajo hasta el final.

RECONOCIMIENTO 12 — PENDIENTE DE CONCILIACIÓN — Y.P. Conciliación suspendida. Expediente IE-2036/0418 en tramitación.

Pendiente de conciliación.

Eso quiere decir que hay un sitio en esta casa donde se comprueba que el cuerpo está donde dice el papel.

Que alguien, o algo, cruza una lista con otra lista y pone OK o pone pendiente.

Que si un cuerpo falta, el sistema lo sabe y lo dice, y lo dice en un campo, en gris, en la esquina de una pantalla que mira una vinculadora una vez al mes.

Llevo dos años viendo esa palabra y creyendo que era un error de la migración.

No es un error. Es el sistema funcionando exactamente como está diseñado.

Y si el sistema sabe cuándo falta un cuerpo, sabe siempre dónde está cada uno.

El uno de junio de 2036, hace ocho días, alguien de esta casa bajó al −3, se puso delante de la 3-19 y confirmó que estaba.