Capítulo 26
El boletín llega el miércoles a las siete y media de la mañana y lo leo en el coche, en el semáforo de la entrada del polígono, porque llega con un asunto que dice ¡Ya está el cuadrante! y con un emoji.
Rocío Casanovas es vinculadora del mes. Hay una receta de gazpacho de Mariló, de mantenimiento, y hay una advertencia sobre el pepino.
Pilar me manda un mensaje a los cuatro minutos: La Casanovas. La Casanovas, Nuria. Con lo de la primera quincena y encima esto. Y luego otro: Bueno, se lo merece. Y luego otro: Se lo merece un poco.
En el calendario de la farmacia, en el margen de abajo de la hoja de junio, sigue el treinta y cuatro escrito a lápiz de la semana pasada. Lo borro con el dedo, que se borra mal, y escribo veintiséis encima.
El miércoles a las ocho y veinte entro en la unidad compartida para dejar el cambio de quincena firmado, porque Personas y Cultura ha pedido que los cambios acordados se comuniquen antes del veinte y a mí se me olvidan estas cosas.
La carpeta de coordinación tiene siete archivos y el mío es el tercero. El cuarto se llama pedido semanal — lencería y fungibles .
Lo abro porque está ahí y porque llevo veintitantos años en esta profesión y en esta profesión se miran los pedidos, que es donde se ve de verdad lo que hace una planta.
Semana del 2 al 8 de junio.
Planta 1, sector A: 118 juegos de cama, 118 de higiene. Planta 1, sector B: 96 y 96. Planta 2: 6 y 6. Nivel −2: 44 y 44. Nivel −3: 31 y 31.
Treinta y uno.
Cierro el pedido y abro el módulo de expedientes, y aquí hay que saber una cosa que sabe todo el mundo aquí y que no sabe nadie de fuera, y es que hay dos módulos.
El módulo de expedientes es el público. Público quiere decir que lo vemos las vinculadoras, atención familiar, planta y admisión. Ahí está cada mujer con su nombre, su número, su unidad, su deuda cancelada, su unidad familiar designada y su historia clínica. Es el que uso cien veces al día.
El módulo de producción es el otro. Ahí no hay nombres. Hay códigos de unidad, ciclos, rendimientos y cifras, y ese lo llevan arriba, y yo solo veo la parte de mis mujeres y solo veo estable o no estable .
En el público filtro por ubicación: nivel −3.
Diecinueve.
Diecinueve expedientes. Los cuento a mano en la pantalla, uno por uno, porque no me fío del contador.
Diecinueve nombres, con sus fechas de ingreso, de 2029 a 2034.
Entre ellos, tres de los míos: Consuelo Arjona, la del gato; una señora de Fuenlabrada que entró en 2032; y una mujer de treinta y cuatro años que ingresó en 2033 y de la que no me acuerdo.
De los diecinueve, catorce entraron entre 2029 y 2031.
Cinco entre 2032 y 2034. Ninguno después.
Eso también tiene sentido: la ausencia de reclamante es cada vez menos frecuente porque desde el 32 se exige designar a alguien aunque sea un primo, y si no hay nadie hay que motivarlo por escrito, y motivarlo por escrito da pereza, y por eso ahora aparecen primos.
Treinta y uno menos diecinueve son doce.
Lo primero que hago no es pensar: es volver a contar, porque cuando un número no encaja lo que falla nueve de cada diez veces es el que cuenta. Cierro las dos pantallas, voy a por agua, vuelvo, abro el pedido desde cero y el módulo desde cero, y cuento con el dedo, línea por línea, hasta abajo.
Diecinueve.
Me sirvo un café y vuelvo, y hago lo que hay que hacer, que es buscarle las salidas.
Salida uno: el pedido lleva reposición. Se piden más juegos de los que se usan porque se manchan, se rompen y se pierden.
Compruebo la proporción en el −2, que es el nivel del que sí sé cuántas unidades hay: cuarenta y cuatro juegos.
Filtro el módulo público por −2: cuarenta y uno. Tres de margen sobre cuarenta y uno.
En el −3 el margen serían doce sobre diecinueve. Eso no es reposición. Eso es otra planta.
Salida dos: el módulo público no indexa todo. Esta es la buena y lo sé antes de comprobarla, porque me lo dijo Buiría hace dos semanas con la tableta contra el pecho: lo anterior a la migración de 2034 está en frío, y de 2029 y 2030 aquí hay cosas dibujadas con rotulador.
Doce expedientes de 2029 o 2030 que no se migraron bien y que están en una cinta en un proveedor.
Doce mujeres que sí están, con su cama y su juego de sábanas, y cuyo papel está en otro sitio.
Es una explicación decente. Tiene una sola pega, y la pega es que si el papel está en una cinta, alguien de esta casa tiene que estar mirando algo todos los días para saber a quién le pone la vía, a qué hora, y con qué pauta.
Eso no se saca de una cinta que tarda tres semanas y cuesta dinero. Eso se saca de una pantalla.
O sea que las doce están en algún módulo.
Solo que no en el mío.
Eso es lo que es. Y sin embargo lo que hago a las nueve menos cuarto, antes de bajar a por la carpeta de la primera, es entrar en el formulario de solicitudes de acceso y rellenarlo.
Solicitud de acceso puntual a nivel −3. Solicitante: Belmonte Sanz, Nuria.
Acreditación V-011. Motivo: verificación de ubicación física de unidades de cartera propia (3 expedientes) y comprobación de correspondencia entre módulo de expedientes y ocupación real del nivel.
Duración solicitada: 30 minutos, acompañada.
Acompañada. Lo escribo yo, sin que me lo pidan, porque una solicitud que pide ir sola es una solicitud que se deniega sola.
Y lo del motivo también lo escribo con cuidado.
No pongo que faltan doce juegos de sábanas, porque el día en que yo ponga por escrito que he estado mirando los pedidos de lencería del nivel −3, alguien de esta casa va a leer esa frase y va a hacer exactamente la misma cuenta que he hecho yo esta mañana, y no sé qué pasa después de esa cuenta.
Pongo tres expedientes de mi cartera. Es verdad. Es una verdad de las que caben en un campo.
Enviar.
Solicitud registrada con referencia SA-2036/1177.