El Tratamiento Capítulo 21
33%

Capítulo 21

Existe.

Deuda: veintiséis mil cuatrocientos. Concepto: servicios de dependencia, Cambra Robles, Isidro, ochenta y un años, grado tres. Unidad familiar designada: Cambra Ferrán, Alicia, hija, dieciséis años en el momento del ingreso. Segunda hija: Cambra Ferrán, Noa, once.

Y hay una tercera hija que no hay: en el hueco de la segunda unidad familiar de reserva pone no procede , y debajo, en observaciones, hay una línea de la vinculadora —de mí— que dice la candidata solicita que el informe trimestral se dirija a la hija mayor y no al domicilio del padre .

Bajo hasta el final del expediente, hasta la hoja de admisión escaneada, que es la única cosa de todo esto que no la escribe ninguna de nosotras.

La hoja de admisión tiene, en la página tres, un recuadro de seis líneas que se llama observaciones de la persona solicitante y que está ahí desde el modelo de 2029 porque lo pedimos las catorce.

No sirve para nada. No lo lee nadie. No entra en ningún baremo y no se puede cruzar con ningún campo, y en cuatro mil seiscientas doce fichas yo he visto ese recuadro relleno unas trescientas veces.

Delia Cambra Vilanova lo rellenó. Con boli azul, con la letra pequeña y bien hecha de la gente que ha trabajado de cara al público, en tres líneas y media, sin salirse.

Quiero que conste que mi padre está bien atendido en el centro de día de la calle Zaragoza y que las personas de ahí no tienen ninguna culpa de esto. La deuda es de la residencia de antes, la de 2032, que nos la cobraron dos veces y no hubo manera.

También quiero que conste que se lo he explicado a mi hija mayor y que ella no está de acuerdo.

Está fechado el 3 de enero de 2035 y está firmado con la firma entera, nombre y dos apellidos, no con la rúbrica.

Lo leo dos veces y no me viene su cara.

Eso lo escribí yo. Es mi manera de escribir, con «la candidata solicita» delante, que es como escribo yo y como no escribe Pilar.

No me acuerdo de ella.

Enero de 2035 fueron cincuenta y siete vinculaciones en veinte días hábiles, con el cambio de umbral de deuda otra vez y con la planta a tope.

Me acuerdo de la sala dos con la calefacción rota, de un cubo debajo de una gotera del pasillo y de que ese mes me comí catorce bocadillos de tortilla.

De Delia Cambra no me acuerdo, y eso ya no me sorprende y hace tres años sí me habría sorprendido.

Lo siguiente es el lote.

En el portal, en la pestaña de coordinación, hay una hoja que se llama previsión de cargas — Unidad de Prórroga y que actualiza alguien de la dos el primer lunes de mes. Es una tabla de siete columnas y la mira todo el mundo, porque de ahí salen los refuerzos y de los refuerzos sale el cuadrante.

Junio 2036. Continuidades programadas para cierre de trimestre: 38 .

Treinta y ocho. Está escrito en negro sobre blanco en una hoja de previsión de cargas de trabajo, entre la columna de altas de producción y la columna de mantenimiento de reservorios, con un pie que dice estimación sujeta a variación .

Miro la cifra un rato. Treinta y ocho no es un número que asuste por sí solo: en el segundo trimestre del año pasado hubo cuarenta y cuatro y no lo comentó nadie, porque si un año entran cuarenta y cuatro mujeres, dieciocho meses después vencen cuarenta y cuatro contratos.

Es la misma aritmética que hace que en septiembre haya cola en las papelerías.

Y ahora viene lo que llevo desde anoche queriendo hacer, que es demostrar que lo demás es mentira.

Cojo diez continuidades al azar de 2035. No de mi cartera: de todas, porque las continuidades las puedo consultar aunque no sean mías, que para eso están los expedientes. Y de cada una cruzo dos cosas: la fecha de la firma y el registro de incidencias de la unidad ese día.

Nueve de las diez, nada. Firma un martes, la unidad tiene sus constantes de las seis y sus constantes de las catorce y no pasa nada más en toda la semana.

La décima es Ochoa Berruezo, Maite . Unidad 1B-112. Continuidad firmada el 14 de febrero de 2035, miércoles, a las 11:20. Facultativo: Vilagrà, I.

Registro de incidencias de la unidad 1B-112: aislamiento respiratorio estricto por gripe A, del 6 al 20 de febrero de 2035. Acceso limitado a personal asignado a la unidad. Suspensión de entradas de personal ajeno hasta el alta del aislamiento.

Suspensión de entradas de personal ajeno.

La Unidad de Prórroga es personal ajeno.

Lo pone en el organigrama y lo pone en el protocolo de aislamientos, que también es un pdf y que también me sé por encima: el aislamiento respiratorio estricto se lleva por la enfermera de la unidad y por nadie más, y las intervenciones no urgentes se aplazan.

Una firma no es urgente.

Me quedo con la pantalla partida, el aislamiento a la izquierda y la firma a la derecha, y estoy dos minutos así, y luego hago lo que hago siempre, que es buscarle la salida.

Y la salida está y es buena.

El campo de la firma es un campo. Uno. Se llama fecha y hora de registro y lo rellena el sistema cuando alguien sube el documento firmado al expediente.

No hay campo de fecha de firma. Nunca lo ha habido.

Yo misma he subido consentimientos tres días después de la firma, cuando la carpeta se me ha quedado en el office un fin de semana, y ahí figura el lunes.

O sea que ese documento pudo firmarse el cuatro de febrero, antes del aislamiento, y subirse el catorce.

Y también pudo firmarse el catorce.

Y el sistema no distingue, y llevo nueve años trabajando con ese sistema y hasta esta mañana no me había parecido un problema.

Con eso, la firma de Maite Ochoa deja de ser imposible y pasa a ser una de esas cosas que en una auditoría te ponen en amarillo y se explican en dos líneas.

Cojo otras diez de 2036, por barrer, y salen limpias las diez.

Anoto el expediente en el borrador del correo que tengo para mí misma, debajo del punto 4.2, y bajo a por la carpeta de las once y media.

En el hall, en la pantalla de la entrada, está pasando el vídeo institucional de siempre y detrás va el bloque de la campaña, y ahí sale ella: pelo rubio ceniza, camiseta negra, la clavícula al aire con los seis hilos dorados y la pulsera de graduación, sentada en el borde de una cama que no se parece en nada a una cama de aquí.

Kenia Roldós. Treinta y tres años. Estuvo dieciocho meses en la planta uno de un centro de Zaragoza, salió, se rehabilitó y ahora vive de contar que salió.

El treinta y uno por ciento se reintegra. Está en la memoria del año pasado y está en la web y lo dijeron cuatro veces en el pleno de marzo. Yo lo digo en la sala dos once o doce veces por semana y lo digo sin bajar la voz, porque es verdad.

Lo que pasa es que el treinta y uno por ciento no tiene cara y Kenia Roldós sí.

Yo la sigo. La sigo desde 2034 y la miro en el móvil los domingos por la noche, y no se lo he dicho a nadie, y si Pilar me lo preguntara diría que no.

Y sé por qué la sigo, que es lo peor: porque es la prueba andando, y porque yo necesito la prueba más que nadie de este edificio.