El Tratamiento Capítulo 16
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Capítulo 16

Lo segundo es la ficha quirúrgica.

Está.

Está con su hora, con su duración, con su motivo clínico y con la nota que tiene que llevar.

Y el motivo clínico es de los que no se inventa nadie: un catéter subclavio de dieciocho meses que deja de dar retorno es la cosa más aburrida y más frecuente que le pasa a una vía central.

Se retira, se pone otro en el lado contrario y se sigue.

Y lo que dice esa ficha es exactamente lo que yo necesito que diga, y por eso la leo tres veces buscándole el fallo, porque una cosa que encaja demasiado es lo primero de lo que se desconfía.

No le encuentro el fallo.

Lo que le encuentro es lo contrario: le encuentro por qué Yaiza —o quien sea— sabía la fecha.

Bajo al pie de la ficha, al bloque de comunicaciones. Notificación a unidad familiar designada: 04/09/2034, 19:40. Destinatario: Preciado Sanjuán, Rebeca. Medio: mensajería certificada.

Se notifica. Se notifica siempre. Está en la cláusula quinta y lo leo yo en voz alta once o doce veces por semana: cualquier intervención sobre la donante se comunica a la unidad familiar designada en las veinticuatro horas siguientes.

O sea que el cuatro de septiembre de 2034, a las siete y cuarenta de la tarde, a la hermana de Yaiza Preciado le llegó un aviso con esa fecha escrita. Y esa fecha me la puede decir a mí seis meses o dos años después cualquiera que abriera ese sobre.

Y si a mí me llega una mensajería certificada diciendo que a mi hermana le han abierto el pecho en un quirófano, yo también dejo de venir a las visitas y a los dos años yo también me planto en un aparcamiento. Eso lo he visto quince veces con menos motivo.

Me levanto, me sirvo un café y vuelvo a sentarme, y ahora viene la parte que llevo desde anoche esperando hacer.

La cicatriz.

Abro el protocolo de cuidados de reposo prolongado, que es un pdf de sesenta páginas que me sé por encima y que no he abierto entero desde la formación. Voy al índice. Punto 4: prevención de complicaciones osteomusculares.

4.2. Movilización pasiva. Se realizarán dos sesiones diarias de movilización pasiva de las cuatro extremidades y de la cintura escapular, con recorrido articular completo, salvo contraindicación expresa del facultativo responsable.

Cintura escapular. Dos veces al día. Recorrido articular completo.

Eso es un hombro que sube, que abre, que rota hacia dentro y hacia fuera, sesenta veces al día, todos los días. Eso es tracción sostenida sobre la piel de la región subclavia. Eso es exactamente lo que hace que una cicatriz cierre ancha.

Lo miro un rato.

Y luego, porque soy enfermera y porque a mí las cosas me gusta comprobarlas, busco si hay contraindicación registrada en esa unidad después de la intervención.

La hay: suspensión de movilización pasiva de hemicuerpo derecho durante 21 días, hasta cicatrización.

Derecho. El izquierdo, del que le quitaron el puerto antiguo, siguió moviéndose.

El lado que sigue moviéndose es el lado de la cicatriz ancha.

Y aquí es donde tengo que pararme un segundo, porque llevo cuarenta minutos haciendo una cosa que tiene nombre.

Cuando a un paciente le sale una analítica rara, un buen profesional busca la explicación más aburrida antes que la más grave, y no lo hace por optimismo: lo hace porque casi siempre la explicación aburrida es la buena y porque salir corriendo detrás de la grave hace daño. Eso se llama pensar bien.

Lo otro también existe y también tiene nombre, y es cuando uno busca la explicación aburrida porque no quiere la otra.

La diferencia entre las dos cosas es que en la primera te da igual el resultado.

A mí no me da igual el resultado.

Lo pienso, lo dejo pensado, y sigo comprobando, porque comprobar es lo único que sé hacer con esto.

Escribo todo esto en un correo para mí misma —fecha de la intervención, motivo, notificación a la familia, punto 4.2 del protocolo, suspensión unilateral— y lo dejo en borradores, y cuando lo termino son las ocho y cincuenta y me quedan diez minutos para la primera.

A las nueve menos cuarto baja Quique y se asoma.

—¿Te subo la de las nueve?

—Sube.

—Trae marido.

—Vale.

—Marido de los que hablan —dice, y se va.

Vuelvo a la pantalla dos minutos, que son los que me quedan.

Y hay una cosa de la ficha quirúrgica que no me pongo a mirar hasta las nueve menos veinte y que, cuando la miro, me obliga a volver a empezar.

La intervención es del cuatro. La notificación a la unidad familiar es del cuatro, a las 19:40.

Pero la incidencia que la motiva — retorno ausente, resistencia a la infusión — está registrada por enfermería de planta el veintinueve de agosto , seis días antes.

Seis días con un catéter que no da retorno.

Un catéter que no da retorno no espera seis días. Se cambia en veinticuatro o cuarenta y ocho horas, porque si no da retorno tampoco se puede aspirar y no se sabe lo que se está infundiendo, y eso en una perfusión de mantenimiento continua es exactamente el tipo de cosa que aquí no pasa.

Salvo que el quirófano estuviera ocupado. O que faltara el reservorio en almacén. O que la planta dos tuviera esa semana lo que Pilar llama una tanda y todavía no sé lo que es.

Lo apunto en el correo de borradores, debajo de todo, con dos interrogaciones.

Hay una segunda cosa que no me cuadra y la aparto para luego. La acreditación P-244 no me suena, y las de planta me suenan casi todas porque son las mismas desde hace años, y las que no me suenan son las de refuerzo de verano y esto era septiembre.

Es una tontería. Un refuerzo puede entrar en septiembre, y en 2034 estábamos con la migración y entró gente por todos lados.

Y de todas formas, en el directorio interno las acreditaciones antiguas no se pueden consultar: solo salen las activas.

Lo compruebo por curiosidad y sale lo que tenía que salir, un cuadro vacío y una línea que dice sin resultados para el criterio indicado .

Cierro y bajo a por la carpeta.

La de las nueve se llama Trinidad y viene con el marido, que efectivamente habla, y que en la página cuatro me pregunta si a él le van a mandar el informe trimestral a él o a ella. A ella. Trinidad ha designado a su hija.

—Ah —dice él.

Y ya no habla más en cuarenta minutos, y Trinidad firma las siete páginas y en la séptima me pregunta si a la hija le van a contar lo del dinero o si eso se puede llevar aparte.