El Tiburón de Barcelona (Inspector Álex Cortés 14) 42
79%

42

Cuando salió Lezcano, dejó silencio y vacío.

Álex y Karla, sentados en la sala de briefing , no se miraron hasta que escucharon en la lejanía como el ascensor se cerraba.

Solo entonces se miraron.

—Ese tipo no me gusta —afirmó Karla con desprecio—. Cada minuto, menos.

—Creo que eres una exagerada y que eres muy dura con él —respondió Álex, y antes de que ella le respondiera, concluyó—. Pero también sé que tienes olfato para las personas, así que confío en que tengas razón.

Ella, que ya estaba con la boca abierta y a punto de explotar, la volvió a cerrar y suspiró.

—Lo creo de verdad, no podemos tirar por ahí. Tenemos que encontrar entre las cartas que disponemos, en el ordenador de Ildefonso y en su móvil, algo que conecte esas dos entidades.

Álex asintió.

—¿Qué es esa cara? ¿Qué he dicho de malo?

Álex negó con la cabeza

—Venga, suéltalo, que se te ve a la legua que te pasa algo, dilo.

—Nada, que vayamos a hablar con Alan, a lo mejor tiene novedades.

Karla lo miró un momento.

—No era eso, ¿verdad? ¿No piensas decírmelo?

—Si te lo digo, no me creerás.

—Inténtalo —dijo ella, encogiéndose de hombros.

Él parpadeó y se acercó un poco para susurrarle.

—Estás muy sexy cuando te enfadas.

Ella se ruborizó. Levantó la mirada, el resto del equipo seguía cabizbajo repasando las hojas del despacho de Ildefonso, de Berta y de Damià.

—Nunca me lo habías dicho —respondió ella.

—¿No? Entonces te lo tenía que haber dicho más a menudo porque también estás muy ridícula cuando te pones colorada.

Ella arrugó el ceño y le dio en un hombro con una carpeta.

Unos minutos después, con Júlia, Laura, Iván y Víctor, explicaron en lo que se tenían que centrar.

Necesitaban una conexión entre las dos sociedades de Napoleón.

Por un lado, Global NEXT S. A. y, por el otro, el fondo Imperial Strategic Solutions.

Solo una pista, un documento que dijera o se intuyera que eso era el nexo.

Una mínima prueba sería suficiente para que el juez autorizara el arresto de Napoleón Deulofeu y evitar su huida para siempre de España.

Subieron a la planta donde Alan seguía centrado en el CRM y en los correos.

Álex y Karla le explicaron lo que tenía que buscar. Una pista en el ordenador de Ildefonso. Álex estaba convencido de que allí estaba.

En cambio, Alan seguía ahondando en el teléfono móvil de Ildefonso. Allí, creía el informático forense que estaba la clave. En los mensajes de WhatsApp o cualquier otra app .

La idea general era simple: qué mensaje o qué correo contenía información que generara la consecuencia tan brutal de quitarse la vida.

Antes de salir de la estancia del informático, Álex se detuvo.

—Estuvo en los trasteros y en la casa de mi hermana… —dijo Álex, pensativo.

—¿A qué te refieres? —preguntó Karla.

—A que tuvo que usar algún vehículo, ¿no? Alan, busca cualquier vehículo que no debiera estar en los trasteros que se quemaron anoche en Badalona y comprueba si estuvo en los alrededores de la casa de mi hermana un par de horas antes.

—¿Qué? ¿Te has vuelto loco? Eso es como buscar una aguja en un pajar y estoy muy ocupado con esto —dijo Alan, negando con la cabeza.

—Se trata de Néstor, debemos usar todas las posibilidades a nuestro alcance para dar con él.

Alan suspiró.

—Será bastante complicado, dame un poco más de tiempo.

Álex lo miró con preocupación y se pasó la mano por el pelo.

—No, Alan. No tenemos tiempo.

Pasaron toda la tarde y parte de la noche en la comisaría buscando y rebuscando. Álex y Karla, ya solos en la planta de homicidios, repasando documentos y haciendo conjeturas.

Al final, agotados, decidieron que lo mejor era que a la mañana siguiente volvieran a llamar a Carlos de la CNMV y valorar con él alguna vía. Tuvieron que admitir que todo eso los sobrepasaba y que estaban agotados.

Decidieron marcharse.

Pasaron por un chino y se llevaron unas bandejas de sushi para comer en casa.

Subieron a Collserola y aparcaron. Cuando estaban en la calle, delante de la vivienda, vio cómo Karla sacaba la pistola y apuntaba detrás de él.

Sus ojos se abrieron de par en par. Su corazón empezó a dispararse. La sombra de Néstor y de su venganza, antes de una posible huida definitiva, se volvía a presentar frente a Álex.