El testamento de Elías (Provenance 1) 5
79%

5

El taxi acuático nos llevó a nuestro destino, un distinguido, pero relativamente asequible hotel de 4 estrellas situado en el corazón de Venecia a poca distancia de la Plaza de San Marcos.

En el momento en que llegamos a nuestra habitación, Rebecca saltó sobre mí, pero no de la manera que me hubiera gustado.

“¿Quién es ese Monseñor con el que hablabas en alemán?”, me preguntó con un tono inquisitivo en su voz.

Mentir no tenía ningún sentido y como creo haber explicado ya, soy un malísimo mentiroso, así que le conté toda la historia sobre el encuentro con Monseñor Hoffmann en Sevilla, su interés por el Testimonium Flavianum y, sobre todo, lo bien informado que estaba el Vaticano sobre nuestras pesquisas.

No es de extrañar que a Rebecca no le hiciera gracia en absoluto mi historia.

“Es terrible, Otto. ¡Me estás diciendo que tenemos un topo en el Tempio Maggiore!”

“Sí, lo sé.”

“¿Y cuándo pensabas decírmelo exactamente?”

“Lo siento mucho, por supuesto que iba a decírtelo, pero he tenido que procesar mucha información en los últimos tiempos, como sabes. Espero que puedas perdonarme por esto.”

“Depende del restaurante que elijas para la cena de esta noche”, dijo con una media sonrisa. Uf, no estaba tan enfadada después de todo. “Pero hay algo extraño en tu historia,” continuó.

“¿Qué?”

“Dudo mucho, o mejor dicho, es prácticamente imposible que un original del Testimonium Flavianum, es decir, un documento del siglo I d.C., formara parte de la Biblioteca. Es decir, estoy segura de que habríamos sido conscientes de ello, ¿no crees?”

“Y, sin embargo, no tenéis ningún catálogo de los contenidos de la Biblioteca, ¿verdad?”

“Sí, lo sé. Pero me parece casi imposible que no supiéramos nada al respecto.”

“¿O quizás era considerado un artículo tan peligroso que era mantenido en secreto? El Vaticano habría literalmente matado para conseguir ese documento.”

“Te gustan mucho las teorías de la conspiración, ¿no? De todos modos, discúlpame, pero ahora tengo que hacer una llamada urgente a Roma.”