II El legado de Mendes
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Zúrich de nuevo.
A pesar de mi voluntad inicial de dejar el caso de la herencia de Ahmet en manos de un bufete de abogados de confianza en Estambul, el contenido de la carta de Elías Mendes,
así como la reunión con Lukas Paul y el descubrimiento de una parte de la Biblioteca habían trastocado completamente mis planes, así que llamé a Ahmet y le anuncié que mi coleccionista americano estaba muy interesado en visitar el apartamento de su abuelo en Zúrich y eventualmente adquirirlo con
todo su contenido.
No hace falta decir que antes había informado a David de mi idea y él había aceptado que comprara el apartamento y lo revendiera más tarde, quedándose con las cosas interesantes que pudiéramos encontrar en su interior.
Conseguir los papeles para declarar a Ahmet como único heredero de la propiedad de su madre en Suiza no fue muy complicado.
Después, una sociedad interpuesta de la familia Cohn adquirió el apartamento y notificamos a la junta de propietarios el cambio de propiedad.
También le hicimos saber a la junta que entraríamos al apartamento con la ayuda de un cerrajero. Ningún problema.
Durante todo el proceso, me pregunté cómo es que nadie había entrado en el apartamento desde 1943.
La única explicación lógica que encontré fue que la madre de Ahmet se ocupó de pagar todos los impuestos y gastos mientras estaba viva, y como ella no había dejado testamento,
Ahmet no tuvo conocimiento de la existencia del apartamento hasta que descubrimos el título de propiedad en la caja de seguridad de Mendes.
Dicho esto, me pareció inexcusable que ningún vecino pensara que algo pudiera haberle ocurrido al distinguido caballero turco que vivía en el edificio.
¿Quizás el hecho de que fuera judío hizo que su repentina desaparición fuera menos sospechosa (o incluso bienvenida) para sus vecinos?