El testamento de Elías (Provenance 1) 12
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Lunes de Pascua.

Estaba a punto de llamar un taxi para ir al aeropuerto cuando recibí un correo electrónico urgente de mi secretaria, en el que me explicaba que una secretaria del bufete de abogados Mertens & Mertens había llamado, expresando el deseo del Sr. Mertens de reunirse conmigo lo antes posible.

La persona que llamó dijo que el lugar de la reunión no importaba, podía ser en mi oficina de París o en la suya en Bruselas, como yo prefiriese.

Insistió, sin embargo, en que necesitaba verme lo antes posible en persona.

El Sr. Mertens.

Claes A.M. Mertens.

El Sr. Mertens era un abogado belga especializado en derechos humanos, y conocido sobre todo por ser un ardiente defensor de freedom fighters, luchadores por la libertad que venían a Bélgica para solicitar asilo político.

En este caso particular, luchadores por la libertad era el eufemismo que el Sr. Mertens utilizaba para referirse a miembros de organizaciones terroristas buscados por el asesinato de personas inocentes, los cuales llegaban en tropel a Bruselas en busca de santuario.

La lectura de este correo electrónico me dejó con sentimientos contradictorios.

Por un lado, no tenía nada en común con el tipo y detestaba sus ideas políticas.

Por otro lado, yo no trabajaba en el mismo sector, así que me preguntaba qué es lo que quería de mí.

También estaba la urgencia de su solicitud.

Todo muy raro.

Dicen que la curiosidad mató al gato, y creo que un día será mi perdición también.

A pesar de mi desprecio por todo lo que el Sr. Mertens representaba (¡literalmente!)

, no pude evitar el impulso de averiguar lo que quería de mí.

En consecuencia, le pedí a mi secretaria que le diera una cita en mi oficina de París, pero en una semana.

Para empezar, no estaba dispuesto a darle el placer de reunirnos a prisa y corriendo porque a él le viniera bien.

Y más importante aún, tenía otros asuntos urgentes que atender primero.