El testamento de Elías (Provenance 1) 3
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Los dos tipos del aeropuerto no eran particularmente hábiles.

Me percaté de ellos en cuanto llegué a la cola de facturación del aeropuerto de París Orly.

Al principio, pensé que estaba siendo un poco paranoico, e incluso me acusé a mí mismo de ser racista porque los susodichos tenían aspecto de venir de Oriente Medio.

Pero me acordé de la frase más famosa de Trampa 22: sólo porque seas paranoico no significa que no te estén persiguiendo.

Y vaya si lo estaban haciendo. Pero para estar completamente seguro de ello, apliqué una de esas técnicas que aparecen en las pelis de espías.

Me fui a dar un paseo por las tiendas del aeropuerto, examinando con desinterés un par de cosas que no quería comprar mientras les vigilaba por el rabillo del ojo.

Seguí observándolos mientras pasaba por las puertas de seguridad, e incluso cuando fui al servicio.

Estaba claro que no querían intimidarme.

Simplemente me estaban echando el ojo de una manera bastante torpe e inexperta.

Por supuesto, podría haber llamado a los agentes de seguridad del aeropuerto, pero no había forma de probar que me estaban siguiendo, y hacerlo probablemente habría retrasado o incluso cancelado mi viaje.

Además, si me estaban siguiendo de verdad, sería más fácil despistarlos a mi llegada a Sevilla.

La pregunta era, sin embargo, por qué.

¿Por qué me estaban siguiendo?