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Internet ha cambiado muchas cosas: la forma en que nos comunicamos, la forma en que obtenemos información, la forma en que se comercializan los servicios y los bienes.
En consecuencia, también ha cambiado la forma en que se compran y venden los libros más raros.
Hoy en día cualquier bibliotecario puede ofrecer sus preciosos volúmenes en un sitio web privado o en cualquiera de los mercados especializados de comercio electrónico existentes en la red.
Esto es, obviamente, si el bibliotecario lleva un negocio legal y respeta las reglas del oficio, especialmente en lo que respecta a la procedencia de los libros.
Para todo lo demás, está la Darknet.
El científico de datos Denis Shestakov compara Internet con un iceberg.
Su punta visible sería el contenido indexado por los motores de búsqueda.
Cualquier información que puedas encontrar en Google, básicamente.
Luego estaría la Deep Web con páginas no indexadas que requieren autorización previa para acceder a ellas (desde servicios de suscripción a datos del gobierno o registros médicos).
Y por debajo de todo eso estaría la Darknet, un espacio altamente anónimo al que sólo se puede acceder mediante software especializado y que suele estar dedicado a actividades ilegales.
Nuestro anónimo librero había adquirido el libro en cuestión a un vendedor de la Darknet que se hacía llamar Dunkelbibliotekär.
Este era una persona no identificada que vendía libros judíos y sólo aceptaba Bitcoin como moneda de pago.
Por desgracia para él, los ingenieros informáticos de David no tuvieron mucho problema en descubrir quién se escondía detrás de su nombre de pega: un tal Lukas Paul, ciudadano alemán con residencia en Berlín, que resultó ser nada más y nada menos que el sobrino de Matthias Paul,
íntimo enemigo de nuestro difunto amigo Elías Mendes. Sorpresa, sorpresa.
Con el mismo método utilizado por nuestro bibliotecario parisino, los informáticos de David organizaron una reunión en Berlín con el Dunkelbibliotekär para discutir la adquisición de los libros que ofrecía en su página de la Darknet.
Lo único que no mencionaron fue el precio que él tendría que pagar por ellos.