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A David no se le escapaba nada. “Otto, te veo un poco confuso...”, me dijo con una media sonrisa.
Confuso era decir poco para definir cómo me sentía en aquel momento.
“Honestamente, lo que me acabas de decir sobre los verdaderos planes de tu padre me hace sentir un poco incómodo”, respondí.
“Lo entiendo, y eso por ello que quiero que seas consciente de en dónde te estás metiendo. Las implicaciones políticas y religiosas de su proyecto son profundamente inquietantes.”
“Vamos a ver: a mí me ha pedido que encuentre la Biblioteca de la Comunidad Hebraica de Roma y que averigüe lo que le pasó a Elías Mendes. No veo qué tiene que ver la menorá del Arco de Tito con todo esto.”
“Mi padre está convencido de que ese algo muy importante que mencionó Mendes antes de morir es la menorá del Arco de Tito.”
“¿Y qué le ha llevado a tal convicción?”
“Llámalo intuición, llámalo demencia senil, o lo que quieras. Sospecho que Abramovich le dijo algo más de lo que nos ha contado a nosotros. En cualquier caso, mi querido padre está obsesionado con la menorá del Arco de Tito desde que era niño…”
“Desde que leyó El Candelabro Enterrado de Stefan Zweig… ¡El libro que le regaló aquel joven en el tren del Kindertransport!”
, exclamé. “¡El regalo que fue un momento estelar para él porque le dio un propósito a su vida! Ahora lo entiendo. El libro noveliza la historia y el destino de la menorá del Templo de Jerusalén. Pero, aun así, me cuesta trabajo comprender esa obsesión por un símbolo religioso.
Espero que no te importe que te diga esto, pero tu padre no me parece una persona muy devota...”
“No lo es en absoluto”, se rio David. “Pero la menorá que se puede ver en el Arco de Tito no es simplemente un símbolo religioso. Recuerda a todos los judíos el éxodo de nuestra patria, un éxodo que nuestro pueblo ha soportado durante milenios. Es un símbolo de un pueblo sin hogar.
¿Por qué crees que esta misma menorá fue usada para ser el emblema de Israel?”
“Debo confesar que no tengo ni idea.”
“Hay que entender que la procesión representada en el Arco de Tito fue durante muchos siglos el símbolo de la destrucción de Israel por los romanos. Usar esa misma imagen de la menorá como el emblema de nuestro nuevo estado servía perfectamente como un símbolo del renacimiento de Israel.”
“Tiene sentido...”
“En realidad, la propuesta original de los hermanos Shamir presentaba una menorá más moderna, estilizada, pero el comité encargado de seleccionar el emblema y la bandera de Israel no estaba completamente convencido y pidió una segunda propuesta que incluyera la menorá del Arco de Tito.
Y no todo el mundo estuvo de acuerdo en ese momento. Había gente que pensaba que el emblema era feo, e incluso algunos argumentaban que el candelabro visible en el Arco de Tito no era una representación correcta de la menorá del Templo.”
“Dos judíos, tres opiniones...”
“Efectivamente,” dijo David, riéndose. “Pero bueno, a pesar de todas estas disquisiciones”“, la simbología del Arco de Tito es obvia para todos los judíos. Tal vez conozcas esta historia: según una antigua regla de las autoridades judías de Roma, si un judío caminaba bajo el Arco de Tito,
ya no se le consideraba judío, por lo que ningún miembro de la comunidad judía se atrevía a acercarse al monumento. Esta tradición se mantuvo hasta 1947, cuando en una manifestación de apoyo al Plan de Partición de la ONU para Palestina,
los sobrevivientes del Holocausto caminaron bajo el fatídico Arco, llevándose simbólicamente la menorá de vuelta a Israel.”
“Es una historia hermosa. ¿Pero no crees que la pasión de tu padre por Israel es un poco extraña? Después de todo, ha vivido en California casi toda su vida...”
“Tienes toda la razón. Mi padre era un judío vienés que creció en Inglaterra y, a pesar de su fascinación por las historias que le gustaba leer en el Tanaj, Israel no es su patria. Su verdadero hogar está aquí. Hollywood es su verdadera patria. Un mundo de fantasía y glamour.
Su único sueño en la vida era trabajar en la industria del entretenimiento, lo que no era posible en Israel en aquel momento. Obviamente, cuando recibió una invitación para trabajar en uno de los grandes estudios de Hollywood, vio una oportunidad única en la vida y la aprovechó.”
“Abandonándote en Israel con tu madre...”
“Bueno, mi madre no quería irse de Israel, así que se divorciaron y yo me quedé con ella. Como te puedes imaginar, mi madre le guardó rencor a mi padre toda su vida. Pero sabes una cosa, si yo hubiera estado en su lugar, creo que habría hecho exactamente lo mismo. Y, de hecho, en cierto modo,
hice exactamente lo mismo que mi padre: dejé a mi madre en Israel para venir a Hollywood. Sin embargo, hay una diferencia importante entre mi padre y yo.”
“¿Y cuál es?”
“Soy un sabra. Nací en un kibutz. Mi lengua materna es el hebreo. Israel es mi patria.”