2. La premonición #3
A lo largo del día de mañana, gran parte del purín de la balsa viajará en camiones cisterna hacia otras granjas y entrará en cubas inyectoras.
Propietarios de campos de cultivo extensivo de cereales que, sobre todo en esta zona, se comercializarán como alimento para el ganado que se vende una vez muerto a Alemania y China, adquieren el purín para fertilizar la tierra.
Sus máquinas, con un innovador sistema de punzones, abren unos agujeros estrechos en la tierra del campo y clavan allí la sustancia a presión.
Se dice que así se minimizan las pérdidas de nitrógeno y la contaminación del aire.
El purín toca el suelo que absorbe el agua que contiene esta mezcla, junto con el resto de nutrientes que hay allí disueltos, como los nitratos, el amonio y el fósforo.
Los nitratos potenciarán el crecimiento de las plantas y la formación de clorofila.
El fósforo las ayuda a enraizar y a florecer.
El potasio las hace resistentes y les da energía para producir frutos.
A muy corto plazo, el purín mejora la actividad microbiana del suelo.
Aunque, por otro lado, todo necesita su justa medida.
El problema del purín es la cantidad. Hay tanto, porque se crían muchos cerdos en esta tierra, que lo que da más faena es desprenderse de él.
Y los campos reciben lo que ya no se quiere en las granjas.
Y no solo cuando les podría ir bien, sino que lo reciben continuamente.
Como un cuerpo sometido a la exigencia de tener que producir, de mostrarse fuerte, vigoroso.
Un cuerpo sometido a una dieta a base de superalimentos procesados e industriales, con orígenes distintos.
Un cuerpo inflamado y enfermizo, estresado, agotado y esclavo.
El problema del purín surge cuando se aplica en estos cuerpos: terrenos que, ya sea por saturación o porque no tienen nada cultivado que pueda asimilar los nutrientes, quedan impregnados de esta masa maloliente.
Como los elementos que componen el purín se han vuelto móviles y solubles, lo tienen más fácil para filtrarse entre los resquicios del suelo, siguiendo, como siempre hace el agua líquida, la gravedad.
La lixivación, que es como se denomina este viaje del agua del purín a través de la tierra, es tan rápida que las raíces de las plantas no pueden absorber los nitratos que conlleva.
Y estos, como los que hay debajo de la casa de la familia de granjeros, se acumulan en las capas freáticas y en los acuíferos.
Cuando empiece a salir el sol y el calor de ese astro evapore parte de los cuerpos líquidos del planeta, también evaporará el agua del purín, que transportará amoníaco y metano hacia el aire, hacia el cielo.
Parte del agua, que había sido lluvia, palabra de fuente, cuerpo de Ter y savia de sauces, que ha limpiado el suelo de corrales de la granja y ha hidratado a los cerdos y a los granjeros, se encuentra ahora viajando arriba y abajo acompañada de unos oscuros recuerdos de los últimos lugares por donde ha pasado.
Unos lugares donde se ha embadurnado de unos elementos que no la dejan.
Y si antes hacía crecer a todo ser vivo que la bebía, ahora lo enferma.
El purín crece y se expande a medida que otros mueren.
Es muy cierto que lo que unos necesitan para vivir puede ser muy distinto a lo que les hace falta a otros.
Pero ¿qué hay que hacer con tanta mierda?
En un horizonte pasado, mucho antes de la invención de los camiones y de la imposición esclava del sistema industrial agroalimentario que se vive hoy en Osona, llega el último rayo de sol del día.
Ilumina una montaña de estiércol que pasará el verano secándose al aire para poder nutrir la tierra.
La luz se deja caer encima como una sábana de oro.
[42] Los cuerpos de Pasolini y la Biógrafa son siluetas de un teatro de sombras, aún sentadas al pie del despeñadero de Codines, rodeadas de la muerte de viejos meandros de Ter y de la que se acumula en los agujeros subterráneos que un día fueron acuíferos, corrientes de agua, venas de la Tierra.
«Para contar una vida como la que tú quieres contar —se hace oír una voz que, dirigiéndose a la Biógrafa, tanto podría venir del cineasta italiano, del fresno de al lado, de la hierba del suelo, de la luz que se va o de las vidas pasadas de Ter—, tienes que empezar por asumir la imposibilidad de la tarea que te has propuesto.
Quieres hablar de una vida descomunal; una vida de vidas.
Su muerte, necesaria para que puedas contar su vida, es la muerte de muchos otros y también es, principalmente, la tuya.
Ahora bien, en todo arte hay una persecución de lo imposible.
A pesar de que la biografía que quieres escribir es totalmente inasumible para un ser como tú (humana y viva), se necesita que la persigas y la trabajes.
Se necesita que la busques, que intentes escribirla y que presentes versiones de ella.
Porque sí, lo único que puedes hacer son versiones.
Se necesita que conozcas la muerte de Ter y en ella conozcas también la tuya.
Solo así entenderás el sentido que tiene esta vida, que es una sola; la tuya compartida con todos nosotros».
La voz se oye cada vez menos, como si viniera de un lugar que está cada vez más lejos.
Llegan lluvias para mañana, pero el cielo aún se muestra sereno y la noche llega como una manta fría, con agujeros brillantes que van hacia el más allá. Un aire fino desvanece la imagen de Pasolini.