El susurro de las amapolas 63
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Enfrentamiento parental

Julia llega a la casa familiar antes del anochecer, acompañada de los tonos anaranjados del crepúsculo.

Marco sigue sentado en el porche, solo que ya ha pelado todas las patatas y este ya es su quinto cigarro.

Cuando ve la figura de su hija, acompañada de sus andares no muy ligeros, sabe que ha llegado el momento.

Un momento que lleva gestándose durante treinta años y que él pensaba que nunca iba a llegar, pero su hija volvió y era cuestión de tiempo de que se diera cuenta de todo.

Marco ya no está asustado, lleva muchos años esperando esta conversación.

No va a mentirla más, le debe toda la verdad a la que es su hija.

Y eso es lo que va a hacer.

Ambos ni siquiera se saludan, tan solo se limitan a mirarse el uno al otro mientras el sol va descendiendo.

Con lágrimas en los ojos, Julia se saca del bolsillo el papel que le ha dado Cintia hace una hora.

Marco ya sabe lo que pone en ese papel, pero aun así lo abre.

GALÁPAGO

Eso es lo que pone en el papel, la palabra clave.

Hace muchos años que Cintia y Marco fijaron ese mensaje si algún día, por improbable que fuera, se daba la ocasión.

Hace treinta años habría parecido imposible que Julia volviera a su lugar de origen, pero ha pasado.

Nunca digas nunca.

Ahora le ha llegado el momento de afrontar una última batalla, la más dolorosa de todas.

Contarle la verdad a su hija de lo que le sucedió a su madre.

—¿Qué es lo que está pasando, papá? —pegunta Julia con el corazón en un puño, está a punto de echarse a llorar.

—Antes de que te lo cuente todo, necesito que me acompañes a un sitio.

—No me pienso mover de aquí hasta que no me cuentes lo que está pasando —explica algo enfurecida.

—Julia, tú no lo entiendes. No te voy a mentir, pero necesito llevarte a un sitio para que comprendas todo lo que tengo que contarte.

—¡No! —se jacta.

—Julia —dice su padre en tono suave, intentando calmarla— necesito que me acompañes al último lugar en el que estuvo tu madre.