18 #2
Por tanto, si tu fondo es oscuridad, tus poderes también lo serán, y en su máxima potencia. Es decir… —Simón la interrumpió.
—No habría marcha atrás, la oscuridad me consumiría.
—Así es. Por tanto, yo prometí salvarte la vida, y así lo haré, a cambio de que yo recupere mi poder y me pueda ir con mi hermano.
—¿Cómo podemos fiarnos de que no volveréis o de que él no quiera venganza?
—Simón no estaba convencido—. ¿Y nadie pensaba preguntarme mi opinión antes de usar un hechizo contra mí que elimina toda la esencia que me queda de mi padre?
—le dolía no poder desarrollar un poder como el que tenía su ancestro.
—Simón, dicha esencia murió contigo. Tu padre era un Ángel Blanco, luminoso, tú ya no puedes serlo.
—Por tu culpa —ambos entraron en un silencio incómodo—. Es igual, confío en ti, Isi, créeme, pero no en tu hermano y no puedo arriesgarme a que alguno de ellos muera o sea herido. No dejaré que Lucas te deje hacer el hechizo.
—Amor, por favor, si no lo hago tú mismo serás más peligroso que mi hermano y odiarás en lo que te conviertas. —Isi agarró su mano a través de los barrotes.
—No si yo mismo me encargo de que nunca despierte el Ángel Oscuro —se soltó la mano y la miró con cara de rencor—, y no me llames «amor».
—¡Simón! ¡Simón! ¿Qué piensas hacer? ¡Simón! —El chico se fue decidido y dejándola atrás gritando su nombre.
***
23:42 de la noche, Damián despertaría con la entrada del 2024, Lucas debía actuar ya. Se levantó diciendo que iba al baño observando la mirada de desconfianza de Jenny. Simón fue tras él, sin decir nada en la mesa. Lo paró en mitad del vestíbulo que conectaba la mayoría de las salas de la casa.
—¡Lucas, espera! —el brujo se paró al escuchar a su amigo ir tras él.
—¿Sí? ¿Ocurre algo? —estaba extrañado.
—Sé lo que vas a hacer, y no puedo dejarte, Lucas.
—¿Cómo dices? —Lucas comenzó a respirar agitado, no contaba que Simón descubriera lo que tenía planificado y mucho menos que intentase frenarle.
—Si le devuelves su poder estaréis en desventaja cuando Damián despierte y no puedo dejar que os ocurra nada —se fijó en su mano guardada en el bolsillo, parece que sujetando algo, «la piedra», pensó.
—Mira, colega, no sé cómo te has enterado, pero no hay tiempo.
No estoy seguro de qué es lo que sabes y te aseguro que si no hacemos esto te convertirás en un ser inimaginablemente oscuro por lo que, por favor, deja que te ayude.
Luego ya podremos con Isi, siempre podemos —su mirada mostraba mucha preocupación.
—Lucas, yo ya no tengo salvación. Isi me mató, no debería seguir aquí.
Quiero que por lo menos mi muerte sirva para daros ventaja frente a ellos y poder detenerlos —metió la mano en el interior de su chaqueta y extrajo un trozo de madera de anchura considerable con la punta afilada y de unos treinta centímetros de longitud.
Lucas, al verlo, comprendió qué planeaba y se quedó inmóvil. No. Otra vez no. No podía volver a perderlo.
—¿Qué estás haciendo? ¿La solución es clavarte una estaca y matarte antes de que te conviertas en el Ángel Oscuro? Estás loco si piensas que voy a permitirlo.
—Lucas, por favor, es mi decisión. No puedo poneros en peligro.
Si no lo he hecho antes es porque no quería irme sin despedirme —un mar de lágrimas inundó sus ojos que no tardaron en llegar a los de su amigo—, es la mejor opción —se acercó a él y le abrazó por unos segundos, luego se separó y puso la estaca a la altura de su propio corazón.
—Por favor, déjanos luchar. Todos juntos podemos, tú no tienes que pagar un precio tan alto. Por favor. Por favor. Por fav…
—Dile a Kenia que gracias por ser una madre para mí; a Raina agradécele todo lo que me cuidó —su voz sonaba entrecortada—; a Jenny, que es una luchadora nata y la mejor amiga que se puede tener; a Ros…
dile que la quiero mucho y que siempre lo hice, que siga adelante porque es muy fuerte.
Y también, por favor, dile a Isi que la perdono. Y a ti gracias por...
—Simón, no lo hagas, por favor. Te prometo que si mi hermano intenta tocarlos yo misma lo pararé, pero déjame salvarte.
—Isi estaba escuchando toda la conversación desde la sala donde estaba atada y habló con la esperanza de que Simón la escuchase con su oído vampírico, sus ojos estaban rojos e inundados.
—Gracias por ser mi hermano, Lucas —Simón decidió no hacer caso a las palabras de Isi, cerró los ojos***
—Gracias a ti por ser un héroe —Lucas hablaba con poca voz por el dolor, pero, de repente, cambió su mirada y cogió mucha seguridad en sus palabras—, pero hoy te toca a ti ser salvado. ¡Fanachadh!
Simón cayó rendido al suelo como si de un desmayo se tratara ante el hechizo de Lucas, justo antes de llegar a clavarse la estaca.
El chico lo remolcó hasta la sala donde se encontraban los hermanos.
Allí, vio a Isi en el suelo llorando desconsolada hasta que vio que la estaca no tenía sangre y entendió que Simón seguía con vida.
Lucas colocó a su amigo en la misma camilla donde se produjo su transformación a vampiro y, sin dudarlo soltó a Isi. La miró a los ojos:
—No pienso amenazarte ya. Simplemente te lo ruego, sálvale la vida. Sabes lo que es perder a un hermano, te suplico no me falles.
No hubo contestación, tampoco hizo falta, el chico sacó la piedra del bolsillo y se la entregó a Isabel. Al cogerla en sus manos, la apretó con todas sus fuerzas y absorbió de ella todo el poder que días atrás le habían arrebatado. Se volvió a sentir con fuerzas, viva, llena, con energía.
—¿Ya está? ¿Ya tienes tu magia?
Ros los interrumpió entrando, de repente, en la sala, advirtiendo que se había escuchado ruido y que las chicas comenzaban a preguntarse si está todo bien. Lucas la envió de vuelta a decirles que sí, que simplemente necesitaban hablar antes de que pudiese ocurrir algo malo.
En el momento que Ros abandonó la sala, Isi comenzó con el hechizo.
Se colocó al lado del chico y puso la piedra encima de su pecho.
Cerró los ojos y se centró en la magia que se encontraba en el interior de Simón.
Su mente se fue directa al poder que sentía al tocarle y a la motivación que la llevaba a hacer ese hechizo, debido a que la base para generar toda magia es el sentimiento que te impulsa a crearla.
Abrió de pronto los ojos con la mirada perdida, como hipnotizada por un poder superior y comenzó a levantarse una bocanada de aire que hizo que Lucas retrocediese dos pasos hacia la puerta. En ese momento, comenzó el conjuro:
—Feachdan an fho-thalamh, thoiribh don chloich seo an cumhachd as motha a chaidh a thoirt seachad a-riamh. Seo solas aingeal anns na faileasan dorcha. Gabhaibh e, gabhaibh a-steach e.
Una gran fuente de poder salía poco a poco del pecho del chico hasta la piedra que brillaba como nunca antes lo había hecho.
Lucas, en ese momento, cayó en la cuenta de que un hechizo tan poderoso debía ser estudiado y preparado con antelación, por lo que entendió que este era el plan de Isi desde el comienzo, lo quería de verdad y quería evitar que la oscuridad se apoderara de él.
Mientras tanto, en la cocina, la tensión de Jenny llegó al extremo en cuanto comenzó a escuchar ruido de ventolera.
Llevaba días notando raro a su novio e intuía que planeaba algo, aunque no entendía por qué no se lo confiaba a ella.
Desde esta tarde supuso que su hermana le estaba ayudando y era el momento de descubrirlo.
Además, mirar el reloj y ver que apenas faltaban seis minutos para media noche la hizo tomar la decisión de levantarse de la mesa y encararles.
—Yo no aguanto más, necesito saber qué está pasando ahí fuera.
—¡Espera! —Ros se interpuso entre su hermana y la puerta, sabía que mentir más no la llevaría a ningún lado por lo que decidió ser sincera—. Jenny, Lucas tiene un plan para que Simón no se vuelva oscuro esta noche, pero debes confiar en él y quedarte aquí.
—¿Qué plan?, Ros —Ver como pasaban los minutos en el reloj de la pared la hacían perder aún más los nervios.
—Solo confía, por favor.
La chica se lo pensó y dio un paso atrás, lo que provocó que Ros bajara la guardia y se tranquilizase.
Pero su impulsividad es mucho mayor que su razón y necesitaba saber qué ocurría, por lo que, en un despiste de su hermana, salió por la puerta de la cocina.
Ros fue tras ella y Kenia y Raina, quienes tampoco entendían nada y no estaban de acuerdo con planes a escondidas, fueron también hacia la entrada de la casa.
—¿Qué está pasando ahí dentro? —La chica estaba muy nerviosa y fue directa a la sala donde se estaba ejecutando el hechizo.
Abrió la puerta de par en par y vio la escena de Lucas al lado de la puerta viendo como Isi lanzaba un hechizo sobre la piedra en el pecho de Simón.
El reloj que había encima de ella marcaba las 23:58.
—Lucas, ¿qué es esto? ¿Le has devuelto su magia? —estaba histérica e Isi no se enteraba de nada porque continuaba en el trance del hechizo.
—Mi amor, por favor, cálmate, es la única forma de que Simón no se vuelva un Ángel Oscuro.
—Pero ¿de qué hablas? Simón continuará siendo un vampiro, lleno de oscuridad, ella solo le está quitando el poder que podría derribar a Damián, y con la piedra y el poder de un Ángel sería invencible.
—Lucas permanecía callado, pensativo —¡Lucas, por el amor de dios mató a nuestros padres! ¿Cómo puedes confiar en ella?
—Jenny, tengo que salvar a Simón. Si se convierte en un Ángel Oscuro, él mismo se odiará. Tengo que arriesgarme… Se acercó a su novia y le agarró las manos, sus cabezas se giraron hacia el reloj que marcaba las 23:59. Isi estaba terminando el hechizo.
—Sé que harías lo que fuera por protegerle, pero yo también lo haré por protegerte a ti, a mi madre y a mi hermana. Y si mató a mi padre podría mataros a cualquiera de vosotros.
Soltó las manos del brujo y corrió directa hacia Isabel lanzándose encima de ella y tirándola al suelo.
La vampira emitió un grito de dolor por haber salido del trance del conjuro de forma tan brusca.
Jenny oyó a lo lejos un grito de Lucas pronunciando su nombre.
Quiso mirarle, pero una luz blanca se lo impidió.