15 #2
Mientras ellos preparaban el hechizo, la familia Culpenia se dividió, Ros se encargaba de los libros, que eran su especialidad, mientras que Jenny y Raina hacían peleas amistosas para mejorar sus habilidades.
Estaban agotadas, ya que no habían pegado ojo en toda la noche y eso hacía que sus capacidades estuviesen un poco más limitadas.
Estaban en el garaje porque fuera hacía mucho frío.
Jenny se abalanzó con garras sobre su madre, quien pudo esquivarla sin esfuerzo y lanzarla contra la pared.
—¡Hija, no estás aquí! ¿Qué te ocurre? Si no eres capaz de plantarme cara, difícilmente podrás enfrentarte a Isabel. —Jenny se quedó callada y pensativa ante las palabras de su madre. No podía llevarle la contraria, tenía razón. Su cabeza la tenía puesta en dos hombres, aunque no de la misma forma.
—Tengo mucho miedo, mamá. No quiero que le pase nada a Lucas por haberle convencido de que confiara en Javi, no me lo podría perdonar nunca.
—Jenny, si Lucas está allí confiando en Javi créeme que no es porque le hayas dicho que confías en tu exnovio, sino porque la vida de su mejor amigo está en riesgo y tú, mejor que nadie, sabes de primera mano que si hay alguien importante para Lucas en peligro,
hace lo imposible por salvarlo —Jennny asintió a pesar de seguir sintiéndose culpable y con mucho miedo—.
Si realmente quieres ayudarles levanta del suelo, saca tus garras y ven a por mí.
Si Javi les traiciona solo quedaremos nosotras en primera línea de batalla y no tenemos opción de fallar.
La loba se levantó del suelo, agarrándose a la mano de su madre y se dispuso a luchar.
Ros estaba encerrada en la biblioteca que tantas veces estos meses habían pisado, y no solo desde que sabe que es loba.
Ella, cuando era pequeña, ya se pasaba horas y horas entre libros, tanto de estudio como de ficción.
Muchas veces quedaba con Simón para leer algunas novelas de seres sobrenaturales, ironía del destino que ahora ella se encontrase con un libro sobre vampiros en sus manos, pero no lo estaba leyendo con su mejor amigo, sino que hablaba de él como especie.
Todo lo que veía Ros la llevaba a lo mismo, oscuridad, maldad, fuerzas oscuras…
Parecía que en eso se definía un vampiro.
Era mucho más fácil llevarlo por el mal camino que atraerlo hacia la luz.
Pero al ser un Ángel Blanco no sabían cómo eso podría afectar en caso de que sus poderes se manifestasen.
Y en los libros de la mansión Culpenia, por más que la chica buscase, no encontraba nada.
Jenny y Raina entraron corriendo en casa con noticias para la chica.
—Lucas acaba de llamar. Ha dicho que ya tienen la piedra hechizada y que van a enviar a Javi con ella.
Su poder dormirá a Isabel unas horas y en ese momento debemos actuar.
Él y Simón la encadenarán y la traeremos a la mansión para encerrarla bajo un fuerte hechizo de protección intentando que no pueda escapar.
—¡Pero el plan es una locura! En el momento que despierte moverá una mano y nos matará a todos. —Ros no estaba de acuerdo con lo que habían pensado los Edevane.
—Hay una última pieza clave, Simón. Él deberá hablar con ella y convencerla de que no lo haga.
—Si ya fue capaz de matarle una vez, ¿qué os hace pensar que no lo hará dos?
—Que lo ama, Ros. Si no lo hiciera no lo habría transformado, lo habría matado y ya. Es lo único que podemos hacer para intentar salvarnos todos y detener el despertar de Damián. Y ahora prepárate, tenemos que coger el coche e ir tras ellos por si Javi los traiciona.
Las tres chicas se dispusieron a entrar en el coche. A decir verdad, ninguna estaba segura de que fuera a salir bien, pero el tiempo jugaba en su contra y, a falta de apenas dos semanas para Fin de Año, no les quedaba más remedio que jugar todas sus cartas.
***
Los Edevane y Javi ya se estaban aproximando a la casa de Isabel en su Audi.
Lucas estaba recordando la batalla que se había producido un mes atrás en ese mismo apartamento, reviviendo el dolor de perder a Simón.
Iba dispuesto a cambiar ese final y traerlo de vuelta.
Esta vez lo tenían todo a su favor, Isi estaba sola, o eso querían creer.
El chico no dudó en ningún momento de su amigo, pero sí de Javi, no tenía nada claro que realmente estuviese de su lado.
Kenia aparcó una calle antes de la casa de la chica para que no pudiese verlos.
Bajaron los tres del coche y le quitaron los amarres al lobo.
Le dieron la piedra y repasaron el plan.
Unos metros más atrás vieron llegar el coche rojo de las Culpenia, lo que les dio más confianza ante la posibilidad de que algo saliese mal.
—¿Lo tienes claro? —le preguntó Lucas a Javi.
—Clarísimo. Si no vuelvo en una hora es porque Isi me descubrió.
En ese caso, entrad y salvadme, yo no os fallaré, pero vosotros a mí tampoco.
—Javi estaba cagado, confió en Lucas, se dieron la mano, la tregua parecía estar asentada.
Miro hacia atrás, vio a Jenny, le sonrió.
Ella si confiaba en él y eso le bastaba.
Se dirigió hacia la puerta con la piedra en el bolsillo.
Estaba muy nervioso y sin tener claro del todo si estaba tomando la decisión correcta, pensó en Ana y en cómo Isi la usó como peón.
Sus garras salieron. Ya había elegido a qué equipo pertenecía, al suyo propio. Se acercó a la puerta. Entró.
Las lobas se acercaron a los brujos. Jenny cogió la mano de Lucas.
—Saldrá bien, ¿verdad? —La chica mostraba debilidad por primera vez en bastante tiempo.
—No lo sé, honestamente, no lo sé —Lucas no quería hacerse el machito, solo decir la verdad y era esa.
La incertidumbre los ahogaba, el cansancio, los nervios, realmente ninguno de ellos sabía que podía pasar ahí dentro y ninguno se quería dar falsas esperanzas, porque hasta el momento, siempre habían perdido.
***
Estas últimas horas para Simón habían sido complicadas. Estaba nervioso después de lo ocurrido con Javi. Volvió con Isi a la cocina para intentar parecer lo menos sospechoso posible y que ella no se imaginara nada.
—¿Qué estuviste haciendo todo este tiempo? No me digas que te volviste a sobar, —la chica rio irónicamente.
—No, simplemente me acosté un rato en cama hasta que se fuese Javi. Sabes que mi relación con él no es especialmente buena y no estoy a gusto del todo a su lado.
—Yo la verdad es que le estoy notando muy raro últimamente y eso me está haciendo desconfiar un poco de él. No creerás que pueda traicionarnos, ¿no?
Simón se puso aún más nervioso ante las sospechas de Isabel, nunca se la había dado bien mentir y sabía que su exnovia es una experta en ello, por lo que eso le hizo pensar que podría descubrirlo fácilmente, así que decidió seguirle el juego.
—No sé, la verdad. Desde que comenzó todo esto, Javi siempre se ha dejado llevar por lo que más le convenía.
Es obvio que no me fío de él, pero nunca podría hacerlo.
Aun así, no creo que debamos preocuparnos por los chicos, después de lo ocurrido con Ana y de lo involucrado que estuvo Javi en la muerte de Carlos, ninguna de las dos partes se acercaría o confiaría en la otra.
—Se notaba un poco de sudoración en el chico, estaba incómodo, no sabía ya por donde tirar—.
Oye, me voy a ir a leer un rato si no te parece mal, que me apetece despejar la mente.
—Sí, claro, sin problema. ¿Estás bien, Simón? —La bruja notaba al vampiro un tanto agobiado, sentía que tenía algo rondándole la cabeza.
—Sí, sí, no te preocupes. Simplemente me apetece leer.
Isi asintió y el resto de la mañana Simón se la pasó leyendo en el sofá y ella repasando una vez más el hechizo final que debería realizar en Fin de Año para completar el despertar de su hermano.