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Cuestión de Confianza
El plan ya estaba creado, Simón había unido en su cabeza todas las piezas para poder comunicarse con sus amigos, solo le faltaba darle esa información a Javi. Como no sabía si fiarse, decidió escribirle una nota y obligarle con su poder a entregársela a los chicos sin decirle nada a Isabel.
Se fue a escribir la nota a su cuarto mientras desayunaba el chico e Isi estaba entretenida con él.
Además, preparó una bolsa pequeña e introdujo un objeto en ella que también le daría al joven lobo para que el resto pudiese actuar.
Solo le faltaba encontrar el momento adecuado para poder controlarlo sin que ella lo escuchara.
Cuando Javi terminó de comer, se puso a lavar los platos e Isa fue a vestirse. En ese momento, el vampiro aprovechó para acercarse a él con el ruido del fregadero, le metió la nota y la bolsa en el bolsillo y le dijo mirándolo fijamente a los ojos:
—Entregarás todo esto a Lucas y bajo ningún concepto permitirás que Isi lo descubra. Perdón por tener que obligarte, pero es la forma de asegurarme de que no mientes.
Javi asintió.
***
—No estoy tranquilo, no me fío en absoluto de que hoy Javi aparezca con algo. —Lucas no había pegado ojo en toda la noche, se habían quedado todos en la mansión Culpenia por si Javi volvía con respuestas.
—Yo, evidentemente, no confío en él después de todo lo que nos hizo, pero he de decir que ayer vi al chico que una vez quise y creo que decía la verdad —Jenny tenía fe en que no la haya engañado de nuevo.
—Esperemos que no te equivoques. Porque como me haya mentido en mi cara con algo tan importante yo misma entraré en casa de Isi a matarlo, aunque muera en el intento. —Ros no podía permitirse volver a sentir que lo perdía.
Los chicos estaban devastados emocionalmente, habían vivido un mes muy complicado y esta noticia era un pequeño haz de luz en medio de la oscuridad.
Aun así, sentían que si eso era cierto todo el dolor que habían sentido era en vano y se lo podrían haber ahorrado.
Necesitaban explicaciones, y muchas, aunque en ese momento lo único que querían era que Javi dijera la verdad.
Pensar por un solo instante que su amigo está vivo les hizo recobrar la fe y esperanza en poder derrotar a Isi y a su hermano.
Si lo transformó es porque realmente lo quiere, por lo que pueden usar ese amor como baza a su favor para evitar estar en peligro y salvar al máximo de personas posibles.
El tiempo se les hacía eterno esperando.
Lucas se recorrió la mansión de arriba a abajo y todos los alrededores de ella, también.
Ros intentó mantener la calma estudiando pero esta vez ni eso le sirvió para distraerse de sus pensamientos.
Kenia y Raina trataron de matar el tiempo recogiendo y leyendo sobre vampiros por si Simón pudiera verse afectado por la oscuridad.
Y Jenny, por su parte, se quedó ensimismada recordando su relación con Javi para intentar reforzar su idea de que decía la verdad.
Mientras Lucas caminaba intentando mantener la paciencia por la zona del garaje, vio una figura alta acercarse hacia él a lo lejos. Supo enseguida que era Javi y le gritó al resto por la ventana, diciéndoles que estaba ahí. Las cuatro chicas salieron velozmente y se pusieron al lado del brujo.
—¿Traes algo? —Lucas no le dio apenas tiempo a llegar—. Como sea una trampa y no vengas solo, te incinero aquí mismo.
—Tranquilo, que tu amiguito se encargó de que no pudiera traer a nadie.
—¿De qué hablas? —Ros estaba confusa.
—Que parece que se está acostumbrando a su oscuridad vampírica y usó sus poderes de obligación para que os diera esto —saca la nota y la bolsa—, sin decirle nada a Isi, algo que ya contaba hacer, por cierto.
Lucas coge en su mano ambas cosas que le dio el chico y decide abrir la bolsa primero. Era el collar de la piedra de los Pirineos. En ese momento ya supo que estaba vivo y comenzó a llorar de emoción poniéndose de rodillas.
—Lucas, amor, ¿qué ocurre? —Jenny se lanzó sobre él preocupada por sus lágrimas.
—¡Está vivo! Mamá, la piedra es de los Pirineos, es una señal. ¿Te acuerdas? —sin más dilación y sin dejarle tiempo para responder, el chico se puso a leer la nota en voz alta.
¿Te acuerdas, Luky? Teníamos ocho años, éramos dos enanos pero siempre recordaremos aquel viaje por Francia con final en los Pirineos con tus padres.
Aquel día me salvaste la vida, algo que decidimos no contarle nunca a nadie, ni siquiera a nuestros padres por miedo a ser castigados.
El último día, cuando nos escapamos de noche a la montaña y un montón de nieve cayó sobre mí, tú corriste a aparatármela de encima y ver si estaba bien.
Milagrosamente lo estaba, raro que no me quedase inconsciente.
Quizás el hecho de saber ahora que desciendo de un linaje de ángeles me dé la respuesta a eso.
Igualmente, fuera por una cosa o por otra, si no fuera por ti no seguiría con vida.
Que bueno, realmente estoy muerto, pero ya me entiendes.
Me tocaba devolverte el favor y por eso decidí quedarme con Isi, para poneros a todos a salvo.
Es cierto que este movimiento de Javi lo cambia todo, por eso os doy el collar.
Con él, tú y tu madre podéis hechizarlo o buscar la manera de detenerla para intentar evitar que su hermano os destruya cuando despierte.
Por favor, no hagáis nada que os ponga en peligro. Yo estoy bien, lo prometo.
Se produjo un silencio conmovedor, estaba vivo. Había lágrimas de emoción en los ojos de todo el grupo.
—Nadie más sabe esa historia, puedo aseguraros que está vivo. Chicas, que no lo hemos perdido. ¡Simón está vivo!
Los cinco se tendieron en un emotivo abrazo que Javi tuvo que contemplar alejado del grupo. Tenían una buena noticia y ventaja sobre Isabel por primera vez en tres meses, tenían que aprovecharlos, pero necesitaban vivir ese momento de respiro, de felicidad, lo habían recuperado.
Kenia cortó ese momento emotivo volviendo a poner los pies sobre la tierra.
—Debemos pensar un plan para detener a Isi y sacar a Simón de la casa.
Debo estudiar bien rápidamente esa piedra.
Ya sé bastante sobre ella precisamente de ese viaje a los Pirineos, pero aun así tengo un libro en casa que me puede ayudar a repasarlo para hacerlo lo más poderoso posible.
Lo traje de las vacaciones. Iré rápido a por él y vuelvo.
—No, mamá, entre ir y volver perderemos mucho tiempo.
Vamos Javi, tú y yo; y ya elaboramos el plan completo.
Mientras tanto, las chicas que sigan leyendo sobre como la oscuridad le puede afectar a Simón y que entrenen por si hay un cuerpo a cuerpo, que después de este mes no podemos encontrarnos débiles.
Todos asumieron el liderazgo de Lucas y así se dividieron.
Javi, algo a regañadientes, subió en el coche con los brujos.
Nadie se fiaba de él, por eso lo ataron de manos y piernas con grilletes para lobos justo antes de meterlo en la parte trasera del coche.
El chico no se quejó, lo entendía, no sabía ni él mismo cómo se sentía o que quería.
Estaba completamente perdido. No hizo ni un solo amago de intentar soltarse.
Fue todo el camino pensando en qué es lo que debería hacer y qué es lo que realmente quiere hacer.
Estos meses para él fueron un continuo secuestro, dejarse llevar por muchas personas.
Solo hubo una época en la que se sentía libre de verdad, cuando estuvo con Ana.
Quería volver a eso, pero ya no podía y ni siquiera se había despedido de ella.
Una vez llegaron a la casa de los Edevane, subieron los tres las escaleras, atravesaron el pasillo hasta la habitación de Lucas y bajaron a la cripta por el armario del chico.
Javier nunca había estado en esa parte de la casa y se quedó sorprendido.
Los brujos se debatieron entre enseñársela y tenerlo controlado o dejarlo arriba, pero se miraron y ambos se entendieron, lo que le querían lo más cerca posible.
Kenia se dirigió hacia uno de sus libros más blancos de la cripta y lo cogió.
Llevaba por título La piedra nácar de los Pirineos.
No era muy extenso y estaba muy bien estructurado con un índice que servía como guía para buscar más rápido lo que querían encontrar.
Fueron a un capítulo en el que se hablaba de conjuros poderosos para introducir en la piedra y estuvieron un rato leyendo acerca de hechizos realmente potentes.
Tras valorar varios, repasaron la forma de uso de la piedra nácar, cómo introducir el poder y cómo utilizarla.
—Vale, según esto tenemos que ejecutar el hechizo de forma normal contra la piedra y esta se encargará de absorberlo. Tras eso, cualquier persona que la tenga en su mano podrá lanzarlo —Kenia concluyó su uso.
—Mamá, ¿qué hechizo usamos, entonces? Estábamos entre el de dormirla o despojarla de toda magia.
—A pesar de ser más efectivo el de privarla de sus poderes y durará más tiempo, es mucho más peligroso teniendo en cuenta su condición vampírica, por lo que mantendría su velocidad y fuerza.
La mejor decisión es la de dormirla, pero dicho maleficio conlleva un riesgo.
Al ser en la piedra puede perder efectividad y, al ser ella una bruja tan poderosa, podría ser parcialmente inmune a dicho poder.
Según el grimorio los efectos duran unas doce horas, pero con ella todo será impredecible. Por lo que debemos ser rápidos.
—Es cierto, pero te olvidas de que nosotros somos dos y descendemos de la familia más poderosa de brujería. Así que eso también nos da ventaja.
Kenia asintió y se dispusieron a lanzar el hechizo. Colocaron la piedra en el centro de la mesa. Se dieron la mano y comenzaron a pronunciar juntos las mismas palabras:
—Feachdan an Fho-thalamh, cuir an creutair seo na chadal, leig leis fois a ghabhail, saor sinn bhon olc seo cho fad ‘s a dh’fheumas sinn!
Rayos luminosos salieron de las manos de los Edevane hacia la piedra que absorbió todo el poder que le habían lanzado.
—¿Ha funcionado? —preguntó Lucas.
—No lo sé, creo que sí. Serás tú quién deba comprobarlo —Kenia se dirigió a Javi, quien llevaba todo el tiempo sentado en una esquina observando el poder de los brujos—.
Cuando llegue el momento te daremos la piedra y la usarás contra Isabel.
Si se te ocurre traicionarnos las tres lobas vendrán a por ti, así que más te vale no defraudarnos. Te lo pido por favor, Javier.
El chico asintió.
***