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Comenzaron a pasar algunas horas juntos en el salón, eso hizo muy feliz a la bruja.
El chico se autoconvenció de que, ya que no iba a salir de ahí, pues que, al menos, debía intentar ser feliz dentro de su nueva realidad.
Le pidió a Isa si podían ir a incinerar a su padre, ya que él siempre dijo que quería eso y luego soltar sus cenizas en el mar.
Le prometió que no se escaparía a ningún lado.
Isi confiaba en él y aceptó. Durante todos estos días, Simón no se había atrevido nunca a decirle que quería despedir a su padre por miedo a ser rechazado, por lo que aprovechó este pequeño acercamiento con ella para intentarlo.
Se marcharon de Nevadela al pueblo de al lado en un coche conducido por Isabel.
No había desvelado que tenía carné hasta el momento para que no sospecharan de que con su edad ya se lo había sacado.
Llegaron a la funeraria y ella, con el clásico hechizo de hipnosis y obligación vampírica, convenció a los trabajadores para colarles sin hacer preguntas y sin pedirles documentación.
—Tienes que enseñarme a hacer eso —dijo Simón sonriendo, refiriéndose a la habilidad hipnótica.
Fueron a por el difunto cuerpo de Malcolm Soiller, que traían en el coche. Simón llevó a su padre hasta la zona de incineración y se despidió de él.
—Papá, sé que nuestra relación siempre ha sido muy difícil y ahora entiendo el porqué.
Solo querías protegerme de todo este mundo y ahora, gracias a tu ejemplo, sé que soy yo el que tiene que proteger a mis amigos.
Te quiero mucho, papá —le dio un beso al cadáver aún conservado intacto de su padre por un hechizo de Isi y se fue a abrazar a la chica mientras se llevaba a cabo el proceso.
En esos momentos de debilidad ella estaba siendo su pilar, no era lo correcto, pero la necesitaba mucho.
Tras ese duro momento, regresaron a Nevadela y fueron a la zona de las playas que había en su localidad asegurándose de que no hubiese nadie.
Eran principios de diciembre, desde luego la gente no iba a estar por allí.
Simón dejó volar los restos de su padre mientras Isi le cogió de la mano.
Hacía frío, no estuvieron mucho tiempo, aun así, fue muy doloroso para él y a la vez mágico para su relación. Volvieron a casa.
A partir de ese momento hasta el día de hoy estuvieron mucho más unidos.
Simón aprendió a usar su hipnosis vampírica y probó a saltar desde la escalera de arriba de todo hasta abajo.
Probó su nueva velocidad y le gustaba, le gustaba mucho.
Comenzó a dejar de sentirse tan reprimido como lo había estado estas semanas y empezó a dejarse llevar un poco más.
Asumió que si esa era la vida que le quedaba quería vivirla bien.
El día que Javi se fue no se preocuparon. Isi confiaba en él y estaba mucho más centrada en retomar su relación con Simón. Estuvo días desaparecido, pero ambos supusieron que a lo mejor había ido a ver a sus padres o simplemente a desahogarse por el bosque, sabían que perder a Ana le había afectado.
Hoy, se levantaron por la mañana y fueron a desayunar su bolsa de sangre, como de costumbre. Mientras estaban hablando en la cocina, oyeron abrirse la puerta principal.
—¡Javi! Has vuelto. —Isi fue a darle un abrazo al lobo.
—Sí, perdonad por haberme ido sin avisar. Necesitaba despejar la mente después de todo lo ocurrido y de un mes aquí encerrado, que pasa factura a cualquiera.
—Lo entiendo, cuando Damián despierte en dos semanas ya podremos marcharnos de este pueblo infernal y vivir libres los cuatro, como Ana hubiera querido —se produjo un silencio incómodo y doloroso—. Bueno, ¿quieres comer algo? Debes estar hambriento.
—Si, porfa, unas tostadas —la vampira se puso a meter el pan en la tostadora y Javi aprovechó para meterle una nota en el bolsillo a Simón que lo miró extrañado.
—¿Mermelada o aceite?
—Aceite y tomate, gracias —Javi miró a Simón intentando ganarse su confianza y el vampiro decidió confiar en él y meterse en el baño. Allí abrió la nota.
He estado con los chicos, saben que estás vivo.
Necesitan que vuelva con algo que verifique esta información o entrarán aquí para comprobarlo ellos mismos y sabes que eso les puede salir caro.
Debemos elaborar un plan para parar a Isi.
Si me vendes y se lo cuentas, ellos atacarán y ella y los matará. Simón, tus amigos te necesitan.
Comenzó a hiperventilar, no sabía qué hacer. Por una parte, regresar con sus amigos era lo que más deseaba en el mundo, pero por otra sus sentimientos por Isi lo confundían. Además, le aterraba que algo saliese mal y alguno de ellos muriera
Salió del baño y regresó a la cocina. Miró a Javi, no sabía si confiar en él después de todas las traiciones, pero no le quedaba otra, era demasiado peligroso desconfiar.
Pensó, pensó mucho. ¿Cómo confirmarles a sus amigos que estaba vivo?
¿Cómo protegerlos de Isabel? ¿Cómo proteger a Isi de ellos?
Pensó, pensó, pensó… Lucas, un recuerdo, viaje, los Pirineos, ¡el collar!
Ya sabía qué hacer, era arriesgado, peligroso, muy peligroso, pero le tocaba ser el héroe, aunque no estaba seguro de poder serlo al ser un ente oscuro, al fin y al cabo es un vampiro, y eso le puede pasar factura.