El submundo: La fuerza de los tres 14
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¿Quién soy?

Simón estaba desconcertado, muy desorientado.

Se sentía vacío por dentro, como si estuviera muerto.

Bajó la mirada hacia su pecho y lo tenía lleno de sangre, aunque sin ninguna herida.

Lo último que recordaba era la conversación con Isi en la puerta de su casa en la que había descubierto que ella era la hermana de la Bestia.

Al mirar a su izquierda, vio un gran ataúd abierto con un hombre con rasgos muy similares a los de su novia, sin duda era él, tenía que ser Damián.

Se levantó de la camilla donde estaba tumbado y vio a Isabel entrar por la puerta.

Estaba asustado y tenía una extraña sed, sentía ansiedad, como si necesitara saciarse.

Habló con Isi, quien le ofreció una bolsa de sangre y, en ese momento, lo entendió todo.

—¿Soy un vampiro? ¿Me has matado? —su voz mezclaba dolor, confusión, miedo y decepción.

—Simón, te lo puedo explicar todo, pero si no bebes sangre humana morirás sin completar tu transformación —la chica trató de agarrarle la mano.

—¡No me toques! Quiero que me lo expliques todo antes de beber nada.

Ella asintió y juntos se dirigieron al sofá de su casa en el que Simón había estado tantas veces en condiciones muy distintas.

Al pasar por el vestíbulo, el chico vio en el suelo los cuerpos de Ana decapitada y de Javi desmayado.

Miró a Isi con lástima e incertidumbre, sabía lo importante que era Ana para ella.

El cuerpo de Malcolm lo había escondido para que no se llevara el shock de haber perdido a su padre.

Se fueron al sofá y la vampira comenzó a hablar. Le explicó que él era el último ingrediente del hechizo por ser discípulo del Ángel Blanco. Al chico le costaba asimilar esa información, pero le tenía sentido por todas las advertencias que le había dado su padre.

—Entonces, yo, ¿soy un Ángel?

—No, aún no, según la profecía el despertar de tu Submundo como Ángel se producirá el mismo día que despierte mi hermano, es decir, en fin de año.

—¿Y mi padre ha tenido poderes todo este tiempo y no ha dicho nada? —Simón estaba tratando de mantenerle la calma ante la ansiedad que le estaba produciendo la conversación y la necesidad de sangre que tenía le estaban haciendo perder el control—. Necesito beber agua tengo mucha sed.

—No, tu padre no tenía poderes porque los perdió al hacer el hechizo contra mi hermano. Y no, amor, no necesitas agua, tu sed es de sangre.

—¿Pero cómo es eso posible? Mi padre en aquel momento aún no había nacido, necesito ir a hablar con él.

El chico se levantó e Isi le agarró comenzando a llorar.

—Simón, hay algo que yo no sabía y descubrí en el momento que completé el hechizo —suspiró—. La vida de Damián estaba ligada a la de tu padre. Al romper el hechizo, tu padre ha...

—No, no, Isi, por favor, dime que no.

—Te juro que no lo sabía —la voz de la chica estaba entrecortada, sonaba realmente sincera. Sentía mucho dolor por todo lo que había causado.

Simón se sentó de nuevo y comenzó a temblar por todo el nerviosismo que tenía acumulado.

—Amor, por favor, tienes que beber y completar la transformación o morirás con todo lo que estás sintiendo, te quedarás sin sangre muy rápido.

—¿Por qué? ¿Por qué me has convertido y no me has dejado morir en paz? ¿Querías hacerme sufrir aún más?

—¿De verdad que no lo entiendes? —Isabel comenzó a gritarle, pero no con ira, sino con dolor, mucho dolor—.

Lo hice porque te amo como nunca en mi vida he amado a nadie, Simón.

Lo fácil era acabar con tu vida y salvar a mi hermano, pero no pude hacerlo porque estoy enamorada de ti y por culpa de eso dudé incluso en si despertarle.

—¿Cómo voy a creerte, Isi? Después de todo el daño que me has hecho, me has mentido constantemente. ¡Me has matado, has hecho daño a mis amigos, has matado a mi padre! —Simón estaba destrozado, lloraba, sudaba, estaba padeciendo un gran ataque de pánico.

—¿Te crees que yo no he perdido mucho, Simón?

—Isi se estaba rompiendo y sincerando como nunca—.

Sus familias me quitaron a mi hermano, a mi única familia.

Ellos se han buscado lo del hechizo y tu padre me dejó sin mi hermano.

Una de esas lobas mató a Ana, que para mí también era mi hermana, Simón —el chico nunca la había visto llorar así, de hecho nunca había visto a nadie tan roto, la chica se arrodilló frente a él—.

No podía perderte a ti también, amor. Perdón, de verdad, pero necesito que bebas, sé que soy una bruja y una egoísta, pero no puedo perderte.

Ella está muerta por mi culpa, pero, por favor, tú no.

Estuvieron un rato en silencio, Isabel le abrazaba las piernas, él comenzaba a agonizar y no paraba de sentir dolor hasta que ya se le acumuló tanto que simplemente se bloqueó y tomó una decisión.

—Está bien, beberé la sangre y me quedaré aquí contigo con una condición: mis amigos no volverán a saber nada de ti, ni siquiera que estoy vivo porque si no querrán recuperarme. Los dejarás en paz. Y tú y yo ya no estamos juntos.

Isa asintió. Simón agarró la bolsa y bebió toda la sangre, hasta no dejar ni una sola gota.

Comenzó a recorrerle el cuerpo entero, cada molécula que ingería sentía que le daba más y más vida.

Se sentía poderoso, oscuro, muy fuerte y, aun así, muy dolido.

Y la oscuridad en un cuerpo destrozado puede ser un arma mortal.

***

—Es imposible, Simón está muerto, lo vi con mis propios ojos. No te conviene jugar con nosotros, Javier. —Lucas estaba enfadado y se sentía vacilado por el lobo.

—No estoy mintiendo, Jenny —su mirada se dirige a la chica—, sabes que estoy diciendo la verdad —sus ojos mostraban pena y, sobre todo, mucho miedo.

Jenny lo pensó un buen rato, no confiaba en él, era imposible hacerlo después de todo lo que había hecho, pero le conocía y una parte de ella sabía que decía la verdad.

—Te dejaremos explicarte, vamos todos al garaje, en esta casa no entras, como hagas alguna tontería o aparezca tu amiga por aquí no vacilaré en matarte yo misma —Jenny cogió la llave del gran garaje que tenían fuera, donde había vivido su primera transformación.

Entraron, era grande, tenían grilletes y armas de cacería. Era un lugar oscuro.

Sentaron a Javi en una silla y le pusieron una de las cadenas para evitar que pudiera escapar, él no mostró resistencia. Una vez dentro, cerraron la puerta y Raina se quedó vigilando la mansión por la ventana, junto al resto. No querían volver a separarse en estos momentos de tensión—. Bien, habla.

—Este último mes ha sido muy complicado para mí, la primera semana prácticamente no salí de mi habitación.

Lo que le pasó a Ana me destrozó por dentro.

—Su mirada se dirigió a Raina, quien no se dejó embaucar y no perdió la guardia—.

Un día, finalmente, decidí bajar porque era el momento de asumir la verdad, necesitaba saber qué había pasado tras mi desmayo, si había muerto alguien más y si el hechizo había funcionado.

Bajé las escaleras y al llegar al vestíbulo un dolor recorrió todo mi cuerpo.

Yo no era fiel a Isi como un súbdito a pesar de lo que todos podáis creer, a mí quien me importaba era Ana. Y tú, Jenny, aunque no confíes en mí.

—No te importó mucho cuando las ayudaste a matar a nuestro padre —Ros interrumpió al chico, mosqueada.

—Lo sé, cometí un error. Lo hice porque me sentí traicionado por todos vosotros y sentía que ella me iba a ayudar.

Al principio fue así, y luego todo cambió.

Como iba diciendo, el día que bajé de mi habitación por primera vez, fui al salón y no la vi a ella, sino a Simón, aunque noté que no era él del todo.

Le veía con la piel más clara, más frío, una mirada más oscura.

Le pregunté si Jenny había sobrevivido y me fui —los chicos sentían un gran desconcierto ante las declaraciones de Javi—.

Luego Isi vino a explicármelo todo. Me dijo que la única forma de que Simón continuara con vida tras el hechizo era transformarle en vampiro, así que mientras que él estaba inconsciente, bebió de su sangre y le hizo a él beber de la suya, que es así como se produce la conversión.

Luego completó el hechizo y, si todo sale según la profecía, el día 31 de diciembre Damián despertará.

Se produjo un silencio compartido en todos tras toda esa información, Ros llevó la delantera a la hora de hablar mientras Lucas, inquieto, no dejaba de dar vueltas de un lado al otro.

—Entonces, ¡está vivo! Simy está vivo —sus ojos lloraban de emoción.

—Yo no creo nada aún. ¿Por qué razón nos lo ibas a decir ahora?

¿Por qué ibas a traicionar a Isi? ¿Por qué Simón no vino a vernos?

Y, si hace tanto que lo sabes, ¿por qué has esperado hasta hoy para venir a contárnoslo?

—Lucas seguía en su línea y no podía dejar de ver a Javi como un traidor, algo completamente normal después de todo lo ocurrido.

—Porque después de que lo haya dado todo por Simón y nos haya dejado a mí y a Ana como cebos no puedo fiarme de ella.

Llevo todo el mes en casa con ellos y la veo feliz a pesar de haber perdido a su mejor amiga.

Luego me fui transformado y me perdí por el bosque y, a lo mejor, ni se ha dado cuenta por lo obsesiva que está con el tío.

Y él no os ha dicho nada porque así lo han acordado.

Simón se queda para siempre con ella con la condición de que nunca más vaya a por vosotros.

—Le veo agua por todos lados a tu discurso, Javi.

Cuando Damián despierte le va a dar igual Simón, y mucho más el trato que hayan hecho.

Nuestra familia le sumió en un sueño eterno, hará lo imposible por matarnos.

—Lucas no quería creerse que su mejor amigo está vivo porque no quiere volver a recaer en el dolor que sintió este tiempo.

—Oye, que yo también me la estoy jugando aquí después de que me hayáis tenido un puto mes encerrado en vuestras mazmorras y de que esta mujer matase a Ana.

—No vuelvas a dirigirte así a mi madre —Ros sacó sus colmillos y sus garras, a lo que él respondió de la misma manera.

—Ataca lobita, no tengo nada que perder.

—¡Parad ya! Javi ahora mismo es secundario. Tenemos que saber si dice la verdad o no. Debemos ir a casa de Isabel —Jenny estaba convencida en tomar las riendas.

—¡No! Puede ser un suicidio, una trampa, no lo permitiré. —Raina quería protegerla.